El G-20 en Brasil intentará rescatar negociaciones por liberación del comercio mundial
El objetivo es buscar la reanudación de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), actualmente suspendida, y por ello fueron invitados no sólo los miembros del G20, sino el resto de países en desarrollo interesados, además de los principales negociadores internacionales.
La reunión cobró interés con la esperada participación, el domingo 10, de la representante estadounidense de Comercio, Susan Schwab, del comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, y del ministro de Agricultura de Japón, Shoichi Nakagawa, informó a la AFP una fuente del gobierno brasileño.
Esas participaciones, que se sumarían a la ya confirmada del director general de la OMC, Pascal Lamy, deben ser oficializadas durante la semana.
Los países en desarrollo -según anunció el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim- pretenden lanzar en Rio de Janeiro dos mensajes: que una solución en esa negociación «es indispensable» para las naciones emergentes que dependen altamente del acceso a los mercados ricos, y que el G-20 (del que forman parte Argentina, México, China, Sudáfrica e India), está unido.
Amorim no descarta que esa reunión pueda dar un impulso a las suspendidas negociaciones de la OMC.
«La ronda (de Doha) no está muerta, está viva», afirmó el canciller. Y aventuró: «quién sabe si (en Rio de Janeiro) contribuimos (a desbloquear las negociaciones. El encuentro) es una posibilidad de diálogo muy importante».
El éxito del G-20 en dar un nuevo impulso a las bloqueadas negociaciones de la OMC «dependerá de la creatividad que se logre» en la reunión de Rio de Janeiro, y de los logros en su objetivo de «unificar posiciones», declaró a la AFP el profesor Davide Fleischer, de la Universidad de Brasilia.
Los países emergentes son los grandes perdedores con la suspensión por falta de acuerdo en julio de las negociaciones de la Ronda de Doha, iniciada en 2001 y que debía concluir este año.
Y ello porque en el centro del debate de esa Ronda negociadora estaba el acceso a los mercados de Europa y Estados Unidos de los productos agrícolas de los países emergentes, que es el área económica en el que son más competitivos.
«El gran mérito del G-20 fue que puso a los países en desarrollo y el tema agrícola en el centro de la negociación» de la OMC, manifestó el asesor de la Confederación Nacional de la Agricultura (CNA) brasileña Antonio Donizeti.
Pero el analista es crítico de la falta de unidad del grupo. «Las divergencias internas en el área de acceso a mercados y la resistencia de algunos de sus miembros, como Brasil e India, en aceptar cortes en sus tarifas industriales, dificultaron el avance de las negociaciones», subrayó.
El G-20, creado en 2003 y liderado por Brasil, entre otros, ha sido el principal grupo de presión de las naciones emergentes en la OMC frente a Estados Unidos y Europa.
A EEUU le reclama que reduzca sus subsidios internos a la agricultura, y a Europa que recorte los aranceles que impone para proteger su sector agrícola, lo que permitiría a los países en desarrollo un más amplio acceso a esos mercados.
Europa y Estados Unidos reclaman al G-20 más acceso a sus mercados de servicios e industria.
El G-20 cuenta con 21 integrantes: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Cuba, Egipto, Filipinas, Guatemala, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Uruguay, Venezuela y Zimbabue. En la reunión de Rio de Janeiro se integrarán Ecuador y Perú. *
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