Ahmadinejad garantizó un "completo apoyo" en la crisis de Líbano

Presidente iraní reiteró a Annan su decisión de seguir enriqueciendo uranio

La entrevista de Ahmadinejad y Annan, en el segundo día de su estadía en Teherán, abordó los dos temas que el secretario general de la ONU había declarado querer tratar en la etapa iraní de su gira por Oriente Medio.

Teherán reiteró su rechazo a poner fin al enriquecimiento de uranio, tal y como le exige Occidente, sin haber entablado antes negociaciones sobre su programa nuclear, dijo Annan al término del encuentro con Ahmadinejad.

«El presidente me aseguró que Irán está dispuesto a negociar y a encontrar una solución a la crisis (…), (pero) no acepta la suspensión (del enriquecimiento de uranio) antes de las negociaciones», señaló el secretario general de la ONU en una rueda de prensa en Teherán.

Siguiendo con esta línea dura, el Parlamento iraní comenzará a examinar un proyecto de ley para la «suspensión» de las inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) si el Consejo de seguridad de la ONU decide «privar a Irán de sus derechos legales» en materia nuclear, declaró ayer a la AFP un responsable parlamentario.

El secretario general de la ONU también aseguró haber mantenido conversaciones «constructivas» con el jefe de la seguridad nacional, Ali Larijani, pocos días después de que Irán incumpliese el plazo dado por Naciones Unidas para suspender el enriquecimiento de uranio.

Teherán se niega a suspender esta actividad, algo que en cambio estadounidenses y europeos consideran como absolutamente necesario antes de negociar sobre los planes nucleares iraníes.

El enriquecimiento de uranio sirve para producir combustible nuclear de uso civil y para fabricar bombas atómicas. Esta segunda finalidad preocupa a los occidentales, pese a que el régimen de los ayatolás asegura que sus objetivos son exclusivamente pacíficos.

Como consecuencia de su forcejeo, Teherán se enfrenta a ser sancionado por la ONU. Annan, sin embargo, expresó en Teherán sus reservas sobre esas posibles sanciones, afirmando que la paciencia puede ser más eficaz.

Los países europeos se han esforzado por dejar claro a los iraníes que la puerta a la negociación sigue abierta. En esta línea, el responsable de la política exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, se entrevistará el 6 de septiembre con Larijani.

Mientras tanto, ayer, el portavoz de la diplomacia iraní, Hamid Reza Asefi, insistió en su rueda de prensa semanal en que la negociación es la única forma de salir de la crisis. Sin embargo, Asefi volvió a adoptar el tono de desafío propio del régimen iraní al afirmar que «se exageró mucho» la envergadura del Holocausto judío.

Con respecto a Líbano, el otro gran tema de la actual visita de Annan a la capital iraní, Ahmadinejad le aseguró «su completo apoyo» a la resolución 1701 que el 14 de agosto puso fin a 34 días de hostilidades entre Israel y el movimiento chiita libanés Hezbolá, apoyado y presuntamente financiado por Irán.

Ahmadinejad «reafirmó su completo apoyo a la resolución 1701″, declaró Annan al explicar que también le aseguró que Irán «hará todo para apoyar la integridad territorial de Líbano y su independencia».

«Teherán trabajará con nosotros en un esfuerzo colectivo para reconstruir Líbano», añadió.

La resolución 1701 votada el 11 de agosto por la ONU que dio lugar a ese cese de hostilidades también prevé el refuerzo de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el sur de Líbano (FINUL) y pide el desarme de Hezbolá. Este movimiento -al que Teherán afirma apoyar sólo moralmente pero no con entregas de armas, como sostiene la ONU y los países occidentales- ha controlado durante los últimos 40 años el sur libanés en detrimento de la autoridad del gobierno de Beirut. *

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