Libaneses recibirán U$S 900 millones para reconstrucción

Israel niega haber utilizado municiones prohibidas en Líbano

«Israel actuó conforme a la ley internacional en Líbano y sólo utilizó armas conformes (a dicha ley)», declaró a la AFP el portavoz de la presidencia del Consejo, Miri Eisin. Un responsable militar afirmó por su parte en un comunicado que «todas las armas y las municiones utilizadas por el ejército son legales según la ley internacional y su utilización es conforme con las normas internacionales».

Annan denunció este jueves en Jordania la utilización en Líbano de bombas de racimo por el ejército israelí y pidió a Israel dar a conocer su ubicación.

«Este tipo de armas no deberían ser utilizadas en zonas civiles (…) y (tenemos) que actuar rápidamente para neutralizarlas», dijo.

Las bombas de racimo dispersan una multitud de pequeñas bombas que no necesariamente explotan al caer, dejando una amenaza durable en el terreno, como la de una mina antipersonal.

El miércoles, el coordinador de Asuntos Humanos de la ONU, Jan Egeland, calificó de «perturbador» e «inmoral» el uso de estas bombas por Israel durante los primeros días de la guerra en Líbano.

Los equipos especiales de la ONU han citado 359 sitios en donde fueron utilizadas bombas de racimo, lo que representa cerca de 100.000 municiones no explosionadas, afirmó Egeland. El viernes Estados Unidos había anunciado que investigaba si Israel había roto los acuerdos secretos al utilizar bombas de fabricación norteamericana en la guerra en Líbano.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, llegó este jueves a Damasco en una nueva etapa de su gira por el Oriente Medio para abonar el terreno para el éxito de la misión de la ONU en Líbano, a cuya reconstrucción la comunidad internacional donó 940 millones de dólares. En la agenda de Annan está prevista una reunión con el presidente sirio Bachar al Assad, el viernes, y con su canciller Walid Muallem, el jueves- para pedirles su cooperación en la aplicación de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a las hostilidades entre Israel y el Hezbolá libanés, informó su portavoz. Siria, que al igual que Irán apoya a Hezbolá, es acusada por Israel y Estados Unidos de ser la puerta de ingreso de las armas ilegales para la milicia chiita libanesa.

El canciller italiano Massimo D’Alema advirtió el miércoles que la comunidad internacional no se quedaría de brazos cruzados si tal contrabando de armas se comprueba.

Israel reclama que las tropas de la ONU se instalen también en la frontera entre Líbano y Siria, precisamente para evitar el tráfico de armas, pero Damasco se opone a tal despliegue. El gobierno sirio amenazó con cerrar por completo sus fronteras con Líbano.

Antes de viajar Annan declaró a una radio francesa que el ejército israelí se retirará del sur de Líbano una vez que se desplieguen 5.000 cascos azules y 16.000 soldados libaneses en la zona.

El secretario general dijo que habló del tema con el gobierno israelí y que acordaron «que con 5.000 cascos azules y 16.000 soldados libaneses que van a ir al sur, habrá una fuerza creíble que permitirá a los israelíes retirarse totalmente».

Por su parte, el jefe del gobierno italiano Romano Prodi declaró este jueves que los militares israelíes abandonarán las zonas que ocupan actualmente en el sur de Líbano cuando 5.000 «cascos azules» se desplieguen en el área, tras una reunión mantenida con el viceprimer ministro israelí, Shimon Peres.

La visita de Annan a Siria es la primera visita de un alto representante de la comunidad internacional desde que el Consejo de Seguridad votó la resolución 1559, que obligó a Damasco a retirar sus tropas de Líbano en abril de 2005, dos meses después del asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri. En la víspera de la visita de Annan el presidente sirio condenó las recientes resoluciones de la ONU, a las que calificó como «el resultado de la hegemonía estadounidense». El ministro de información sirio Mohsen Hilal moderó esas declaraciones y reafirmó la voluntad de Damasco de «alcanzar una paz global y justa en Oriente Medio sobre la base de las resoluciones internacionales y el principio de intercambio de paz por territorios».

 

900

La conferencia de países donantes reunida este jueves en Estocolmo permitió reunir más de 900 millones de dólares (703,7 millones de euros) para la reconstrucción de Líbano, anunció el ministro sueco de Relaciones Exteriores Jan Eliasson.

«Una cantidad que sobrepasa los 900 millones de dólares fue prometida durante la conferencia de Estocolmo», declaró Eliasson y precisó que, teniendo en cuenta las contribuciones precedentes, el total de la ayuda para la reconstrucción inmediata de Líbano se eleva a 1.200 millones de dólares.

«Esta conferencia alcanzó sus objetivos con un amplio margen», estimó Eliasson.

El objetivo anunciado oficialmente por los organizadores de la conferencia era reunir 500 millones de dólares (391,8 millones de euros)

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