Katrina: "¿Señor presidente, va usted a darme la espalda?"

El presidente estadounidense, George W. Bush, recordó este martes a las víctimas del huracán Katrina, un año después de que la devastadora tormenta golpeara la costa de Estados Unidos, y prometió ayudar en la recuperación de la ciudad.

Antes de asistir a un acto en memoria de las víctimas en la catedral Saint Louis, Bush recorrió la calle Canal, que aún tiene los frentes de los comercios protegidos y las ventanas cubiertas, hasta el restaurante Betsy’s House of Pancakes.

Mientras pasaba entre las mesas, la mesera Joyce Labruzzo le preguntó en tono de broma: «¿Señor presidente, va usted a darme la espalda?», aludiendo al abandono en que el gobierno dejó a las víctimas de Katrina, expuestos al sol por varios días sin agua, alimentos o medicinas.

«No señora», respondió Bush riendo. «No de nuevo».

Tras desayunar con el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, y el teniente general Russel Honore, jefe de las operaciones militares luego del huracán, Bush se dirigió a la catedral para recordar a las víctimas que dejó la tormenta.

Katrina, que siguió inmediatamente al huracán Rita, dejó cerca de 1.500 personas muertas y enormes porciones de esta festiva ciudad bajo el agua, cientos de miles abandonaron sus casas, y muchos de ellos no se espera que vuelvan.

Con Bush y la primera dama Laura Bush en el primera banca de la iglesia, Honore leyó del Libro de las Lamentaciones: «He olvidado lo que es la felicidad. Me digo que mi futuro está perdido, todo lo que esperé del Señor».

«El pensamiento de mi pobreza sin hogar es como el ajenjo y la hiel; recordarlo una y otra vez deja mi alma abatida dentro de mí. Pero traeré esto a la memoria, y mi razón tendrá esperanza: los favores del Señor no se han agotado, su misericordia no se han extinguido; ellos son renovados cada mañana, tan grande es su fidelidad», leyó Honore.

Bush tenía previsto asistir a una mesa redonda en la que se discutirán los esfuerzos por reconstruir las escuelas y bibliotecas en las zonas destruidas por Katrina, así como el esfuerzo por aliviar la devastación, y almorzará con residentes locales y voluntarios en la reconstrucción de Nueva Orleans.

Los índices de aprobación de Bush, afectados por la impopular guerra en Irak y la preocupación por la economía, se redujeron más luego de la muy criticada respuesta del gobierno a Katrina. *

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