La recuperación continúa pero ahonda los desequilibrios globales
La recuperación de la economía mundial que comenzó en el 2002 continúa sin disminución. Los altos precios del petróleo y el creciente costo de las materias primas industriales aparentemente no han tenido el impacto negativo que muchos esperaban. La recuperación económica originó un importante mejoramiento en los niveles de vida y en la situación laboral de cientos de millones de personas en los países en desarrollo. En muchos aspectos, los países en desarrollo han sido quienes marcaron el paso para que se produjera el mencionado éxito. Como en años previos, el rápido crecimiento económico en China e India es ampliamente responsable de este resultado. Otras partes del mundo en desarrollo han mostrado también capacidad de recuperación. Durante 2006, debería ser posible una tasa de crecimiento económico del 4,5% en América Latina y del 6% en Africa y en la Comunidad de Estados Independientes. En el Oeste de Asia el crecimiento probablemente permanecerá en alrededor del 5%. Con su política monetaria liberada de insostenibles regímenes de tipos de cambio, América Latina ha conseguido trasmitir el estímulo externo hacia las economías domésticas sin reavivar tendencias inflacionarias. Otro aspecto destacable ha sido la capacidad de muchos países africanos para mantener altas tasas de crecimiento desde 2003. Los mayores ingresos obtenidos por los gobiernos y las empresas como resultado del incremento en los precios de muchas materias primas parecen estar volcándose sobre la economía doméstica.
|Desde 2003, los términos del intercambio comercial de muchas economías en desarrollo han cambiado considerablemente, con ganancias sustanciales para los países especializados en industrias extractivas pero con pérdidas drásticas para los que dependen más de las exportaciones de manufacturas y de las importaciones de materias primas, especialmente petróleo. No obstante la relativamente favorable evolución de los términos del intercambio comercial de muchos países en desarrollo, por una serie de razones debe evitarse la complacencia . En primer lugar, porque los precios en términos reales de las materias primas, con exclusión del petróleo, están claramente por debajo de los niveles de hace unos 30 años. En segundo lugar, porque los precios de los productos básicos dependen de factores que están más allá del control de los países productores, tales como la demanda de grandes economías emergentes y el crecimiento de la economía global. En tercer lugar, la volatilidad de los mercados se ha elevado recientemente, suscitando el peligro de una inversión en el incremento de los precios. En cuarto lugar, varios de los países más pobres no se están beneficiando de la vigorosa demanda por sus productos básicos de exportación, ya sea porque su estructura comercial está fuertemente predispuesta hacia la exportación de materias primas con menor demanda o porque parte de las ganancias de precios de exportación más altos está siendo absorbida por las importaciones de petróleo y por el envío de beneficios a los países desarrollados.
En consecuencia, uno de los más importantes desafíos para la comunidad internacional es el de asegurar una distribución justa de los ingresos provenientes de la producción primaria y su uso adecuado en la financiación del desarrollo.
Pero la actual situación internacional podría deteriorarse abruptamente si las actuales desigualdades en el comercio internacional no son administradas adecuadamente. Si no se emprenden acciones preventivas, la ampliación de los déficit y de los excedentes pueden terminar en desordenado ajuste de las principales monedas del mundo, con un impacto negativo sobre el crecimiento global y la reducción de la pobreza.
Es también necesario coordinar las políticas macroeconómicas para mejorar la coherencia entre los sistemas comerciales y financieros internacionales. Hay una llamativa asimetría en los acuerdos multilaterales existentes entre el comercio, por un lado, y las relaciones monetarias y financieras, por el otro. Mientras el comercio internacional está ahora organizado alrededor de un sistema basado en reglas con ciertos principios centrales aplicables a todos los participantes, no ocurre lo mismo en cuanto al dinero y a las finanzas internacionales. Esta asimetría es muy importante dado que las fluctuaciones adversas generadas por políticas monetarias y financieras nacionales egoístas pueden ser más dañinas que las creadas por políticas comerciales, particularmente para los países en desarrollo.
Una autoridad monetaria global como el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede jugar un papel importante en el fortalecimiento del marco institucional internacional en el área monetaria y financiera. Debería concentrarse en la estabilidad monetaria y financiera internacional. En principio, la vigilancia en esas áreas podría desempeñar un papel significativo en cuanto a promover un sistema de tipos de cambio más estable y confiable para asegurar un ambiente comercial predecible. Pero a fin de desempeñar ese papel, la vigilancia necesitaría ser más efectiva y también simétrica a través de todos los países. *
(*) Supachai Panitchpakdi, Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad).Exclusivo de IPS para LA REPUBLICA
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