La UCR camina hacia una fractura

Radicales con Kirchner

En dirección a ese choque hoy se reúnen los radicales que ya están con Néstor Kirchner, su gobierno y su proyecto político, que a pesar de tener los cuadros más representativos porque ocupan gobernaciones, comunas, ediles, serán minoría dentro del Comité Nacional

Los disidentes han venido presionando para que la Convención partidaria aprobara un régimen de libertad de alianzas que le permitieran en los distritos que dominan y en otros donde tienen alguna fuerza, poder llevar junto a sus listas de candidatos propios, la del Frente para la Victoria para el cargo de presidente, sea Kirchner varón o Kirchner dama.

Las radicales gobiernan seis provincias. En las 18 restantes son oposición y compite contra el peronismo o kirchnerismo. En distritos de prosapia peronista, el radicalismo quiere presentar batalla con el ex ministro de Economía como cadenero y ver si recobran legisladores nacionales y territoriales que han perdido tras la debacle del gobierno de la Alianza que presidió el radical Fernando de la Rúa.

Los radicales K necesitan estar en buenas relaciones con el poder central pero no es lo único que los acerca al Presidente. Suponen que son fundadores, también, de un nuevo movimiento político plural que viene proponiendo Kirchner desde mayo para acá. Sea como sea de la tenida radical K participarán cinco de los seis gobernadores de la UCR y, según la organización, unos 250 intendentes y jefes de comuna de todo el país. No solamente los de territorios propios; se aguarda un contingente de 70 intendentes de Entre Ríos, Córdoba, Neuquén, Catamarca y San Juan.

Roberto Iglesias, titular del Comité Nacional, espera sancionar a los disidentes en Rosario. El legislador nacional por Mendoza tiene un drama: «su gobernador», Julio Cobos, está entre los notorios radicales K y podría ser el candidato a vicepresidente de Kirchner.

El ex presidente Raúl Alfonsín busca salvar al radicalismo con la balsa llamada Lavagna. Pero también tiene una disidencia por «izquierda»: la secretaria del Comité Nacional, Margarita Stolbizer, que no quiere a Lavagna y busca que el partido radical haga alianza con sectores como el socialismo y movimientos sociales.

No solo de radicales se vive. Hoy en Avellaneda tanto el empresario Mauricio Macri como el economista Ricardo López Murphy, cabezas del Pro, reunirán a sus cuadros para seguir auscultándolos sobre la mejor táctica electoral para la centro-derecha. Ronda por estos lados también la sombra del escurridizo Lavagna que con su propuesta «superadora a Kirchner», no alcanza a convencer al Pro. Un objetivo de este cónclave es analizar las perspectivas en la provincia de Buenos Aires, con el 37% de los votos del país.

Macri ha apalabrado para llevarlo como gobernador de ese distrito clave a Juan Carlos Blumberg, la voz de la «línea dura» frente a la inseguridad, y que prepara un mitin de masas frente a la Casa Rosada para el 31 de agosto para exigirle a Kirchner medidas «firmes» contra el delito. Según vayan las cosas irá o no como candidato del Pro. Y a Kirchner es un personaje que le preocupa. *

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