Rusia le propone a Argentina cambiar armamento por alimentos
Ãltimamente hay una reanimación del comercio bilateral, pero Rusia se queja porque compra más de lo que vende.
Para 2004, las exportaciones argentinas alcanzaron los 356,4 millones de dólares y las importaciones solo 135,7 y en 2005, 670,9 y 194,85 respectivamente. Moscú supone que con su poderosa industria de armamento la brecha podría morigerarse.
Rusia, ya coloca su material en varios países de la región, como Perú, Brasil, México, Uruguay y Colombia, amén de Venezuela, claro. Incluso en los principios de los 90, la Argentina adquirió elementos militares, como visores nocturnos y helicópteros militares. Hubo entonces sondeos para adquirir aviones combate Mig 29 y Sujoi.
Hay una situación objetiva. Argentina no tiene dinero para armamentos, debe ser cuidadosa de no ingresar en una carrera en ese ramo, pero necesita modernizar a sus FFAA. El programa ruso de intercambio compensado es atractivo. Rusia no es la única ofertante; varios países europeos hicieron llegar a Defensa sus propuestas.
En esta puja por el mercado argentino, hay fuertes lobbistas criollos.
Se comenta que una paliza que recibió en la calle un diplomático ruso semanas atrás tiene relación con este negocio, no apto para almas dóciles.
Argentina acaba de designar embajador en Moscú casi tres años después de no llenar el cargo en ese destino no prioritario para su política externa, pero estratégico.
Dos años atrás, cuando Néstor Kirchner fue a Pekín, se había arreglado que él haría escala en Moscú, en su aeropuerto, para encontrarse con Vladimir Putin.
Pero el vuelo del argentino se demoró y dicen que el presidente ruso se disgustó. Tan cierto parece que en dos ocasiones posteriores, en las que Putin estuvo cerca de Argentina, se frustraron por inercia de aquel desencuentro o «desaire», según se mire.
La designación, estos días, de Leopoldo Alfredo Bravo como representante en Moscú, puede comenzar a recomponer los vínculos. Una suspensión de ventas de carnes al exterior dañó en parte los intereses rusos, el primer comprador de ese alimento.
Además, Argentina no reconoce a Rusia como país con economía de mercado y no respalda el deseo moscovita para ingresar a la OMC.
En abril estuvo el primer ministro ruso, Mikhall Fradkov, quien se reunió con Néstor Kirchner.
En aquella comitiva participó Alexsander Fomin, viceministro de Cooperación Técnico-Militar, que tuvo un encuentro con la ministra de Defensa, Garré.
En la carpeta que dejó en el despacho de la ministra figuró la posibilidad de producir en la Argentina helicópteros, patrulleras de alta mar y blindados con tecnología rusa.
La intención del gobierno es revitalizar la industria militar argentina, hoy reducida a fábricas de pólvora, municiones y armas livianas o a investigaciones científicas.
Una ley establece que las compras militares deben hacerse mediante sistemas de compensaciones que permitan la transferencia de tecnología a la Argentina o de alguna otra utilidad adicional, como puede ser la instalación de talleres que permitan el uso de mano de obra local.
Rusia quiere aprovechar este atajo. *
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