Irán ratificó que no suspenderá sus actividades de enriquecimiento de uranio
«Nuestras actividades están de acuerdo con el Tratado de No Proliferación (TNP) y, por consiguiente, Irán no acepta la suspensión de su enriquecimiento» de uranio, declaró Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y principal negociador sobre temas nucleares iraníes, en una rueda de prensa en Teherán.
Las palabras de Larijani representan la primera reacción de un alto responsable iraní a la resolución adoptada el 31 de julio por el Consejo de Seguridad que otorga un plazo de un mes a Irán para suspender todas sus actividades de enriquecimiento so pena de hacer frente a posibles sanciones.
«Continuaremos con el derecho de los iraníes en el sector nuclear, inscrito en el Tratado de No Proliferación, y esa privación de nuestro derecho (en la resolución) no tendrá efecto alguno», añadió el negociador iraní.
Este último también precisó que las potencias que adoptaron ese texto «deben saber que una resolución de ese tipo no afectará a nuestra determinación».
El responsable iraní, sin embargo, recurrió una vez más a la ambigüedad de la que se sirve Teherán en la actual crisis nuclear con la comunidad internacional.
Así, Larijani afirmó que la República Islámica sigue considerando aún una oferta de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania.
Teherán debe responder el 22 de agosto a la oferta presentada en junio por China, Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania para que suspenda el enriquecimiento de uranio a cambio de garantías económicas y cooperación comercial.
Sin embargo, Larijani explicó que su país «extenderá su programa nuclear según sus necesidades» y subrayó que las instalaciones de enriquecimiento -formadas por cascadas de centrifugadoras- «serán ampliadas».
Larijani volvió a advertir a las potencias mundiales respecto a la imposición de sanciones, sugiriendo que Irán podría utilizar el arma del petróleo.
La aplicación de sanciones «tendrá un gran impacto internacional. Ellos perderán más que nosotros. No deberían hacer nada que les deje tiritando en invierno», subrayó.
Irán puso en marcha sus actividades de enriquecimiento de uranio en enero pasado y en abril anunció haber producido uranio enriquecido, un proceso que sirve tanto para fabricar combustible de uso civil como para bombas atómicas.
Las grandes potencias temen que esta última aplicación sea el verdadero objetivo de las ambiciones nucleares de la República Islámica, que siempre ha afirmado que son pacíficas.
Irán ya rechazó una resolución de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y una declaración presidencial del Consejo de Seguridad de la ONU.
Para Larijani, «el tema no es saber cuál será la respuesta de Irán» sino «preparar el terreno y el ambiente para proseguir el proceso» de negociaciones.
Asimismo, lanzó una advertencia en contra de otras futuras resoluciones al subrayar que ninguna «influenciará el programa atómico iraní».
Larijani también negó categóricamente que Irán tratara de importar uranio de República Democrática del Congo en 2005, como aseguró la prensa británica de ayer.
«Es completamente falso, porque no necesitamos importar uranio ya que tenemos minas de uranio y una planta para tratarlo», indicó.
El dominical Sunday Times aseguró que las autoridades tanzanas interceptaron el 22 de octubre de 2005 un cargamento de uranio 238 con destino Irán, según un responsable de las aduanas tanzanas. *
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