ENTREVISTA: RAMI RABINOVICH, DIRECTOR EN LA COLONIA MIGDAL AL NORTE DE TIBERIADES

"Vivo la guerra día a día"

No escribo   afirma Rami- en nombre del gobierno de Israel ni en nombre del ejército de Israel, escribo en nombre del millón de israelíes refugiados. Judíos, musulmanes, cristianos y drusos, que desde hace un mes están en los refugios o deambulando por el centro y sur del país con una bolsa de dormir y la carpa al hombro, con el temor de que la sirena suene y un misil les caiga encima, deambulando sin saber si ese trágico misil les destruyó la casa y perdieron casi todo lo que tenían. Escribo -denuncia- en nombre de aquel viajante que hace la línea, Naharia-Safed-Tiberíades y hace un mes no tiene a quién venderle, de aquel mozo del bar que hace un mes que no trabaja, de aquel empleado de comercio que no sabe si cobrará el sueldo y así poder pagar la hipoteca, escribo en nombre de las 5.000 casas destruidas sólo en la Galilea, de un país que recibió en el último mes el bombardeo de 2.500 misiles en zonas civiles. En fin, escribo en nombre de todo ese millón de ciudadanos que el único pecado que cometieron es estar viviendo en el estado de Israel, explica Rami, al describir una de la zonas que recibió los mayores ataques del grupo chiita Hezbolá y al contestar las preguntas.

 

-¿Cuál es la situación en el norte de Israel, concretamente en la ciudad en la que usted está?

-Yo vivo en el kibutz Alumot, que es una colonia agrícola comunitaria situada en el Valle del Jordán. Aquí la situación es más tranquila pero como trabajo de director comunitario en la colonia Migdal al norte de Tiberíades, donde viven 2.500 habitantes en su mayoría judíos pero hay también cristianos, musulmanes y drusos, de los cuales el 20% abandonó la aldea, vivo la guerra día a día.

Aquí estamos en verano y los chicos están de vacaciones. Ya no podemos realizar colonias de vacaciones, por lo tanto nos organizamos para sacar a todos los chicos, ancianos y mujeres fuera del alcance de los misiles, les organizamos visitas a parques y diferentes atractivos, para así ahorrarles el trauma que significa escuchar la sirena y el estar en el refugio, por la noche los regresamos a sus casas. Las familias poseen refugios comunitarios cerca de sus casas y es allí donde pasan las noches. Como no todas las familias están dispuestas a salir, realizamos actividades recreativas en los refugios para los chicos y ancianos, además poseemos un instituto para la rehabilitación del lisiado donde las 180 personas que viven allí están desde hace un mes en el refugio. El grupo de voluntarios que funciona en el municipio durante el año se ocupa de viajar todos los días a Tiberíades a comprar alimento y medicamentos, ya que durante el viaje los puede sorprender la caída de un misil en la ruta.

-Usted, es un activista israelí por la paz y seguramente tendrá amigos del otro lado, ¿qué se siente, qué pasa por su cabeza? ¿Vale la pena el esfuerzo que hizo por la paz entre israelíes y árabes?

-Vivo en Israel hace 22 años y siempre pertenecí al grupo Shalom Ajshav (Paz Ahora). Estoy en contra de la ocupación israelí en la Cisjordania, comparto la idea del plan Clinton de la creación de un Estado Palestino en el 98% de las tierras ocupadas, apoyo la idea de levantar todos los asentamientos, y de dividir la ciudad de Jerusalem, y transformarla en una capital compartida, a cambio de una paz auténtica y duradera. La cuestión palestina se resolverá porque el plan para eso existe y es viable, lo que a mi me tiene preocupado es la convivencia entre la mayoría judía y la minoría árabe dentro de los límites de Israel. Específicamente viven en Israel un millón de ciudadanos árabes y aunque diariamente la convivencia es armónica, existe una tensión oculta que podría explotar ante cualquier dificultad. Las diferencias culturales y sociales son abismales aunque la distancia geográfica entre los grupos sea de escasos kilómetros, las leyes no siempre son igualitarias, y es en ese campo donde dedico mi actividad por la paz. En los últimos 6 años dirijo junto a mi colega el licenciado Moayed Salame, director comunitario de la aldea árabe Hurfeish, un proyecto de coexistencia judío-árabe para adolescentes, proyecto que iniciamos en octubre de 2000 con el comienzo de la Intifada. Lógicamente al comienzo la participación de jóvenes fue muy escasa, ya que el ambiente era hostil hacia este tipo de actividades, pero nuestra propuesta era la de mantener una llamita encendida, para cuando lleguen tiempos más calmos. La plataforma para un diálogo más profundo existe, justamente este domingo salimos en un campamento de 400 jóvenes, mitad judíos y mitad árabes, de toda la Galilea con el objetivo de seguir buscando las cosas que nos unen y no las que nos dividen. Nuestra sorpresa fue la aceptación que tuvo nuestra propuesta justamente en tiempos tan críticos como el que nos toca vivir hoy. Este esfuerzo por supuesto que vale la pena, debemos los educadores dedicarnos a generar pequeños-grandes líderes que sean los encargados de difundir el mensaje que propone vivir una vida diferente, este mensaje representa sin ninguna duda a la mayoría, pero como sucede siempre somos una mayoría silenciosa.

-¿Qué le dicen sus vecinos, sus amigos israelíes, algunos de los que seguramente no entendían su activismo por la paz?

-El entorno mío, mi familia apoya y participa de mi actividad. Por supuesto que hay quienes creen que no tiene sentido, que los árabes en el fondo no abandonaron la idea de arrojarnos al mar, que cada árabe en el fondo es un Hamas en potencia. Mi experiencia me dice otra cosa, pero lo más interesante pasa por la actitud de los padres de los chicos, porque tanto los judíos como los árabes están llenos de estereotipos y preconceptos. Luego de un año de trabajo se visitan unos a otros y se crean relaciones que perduran en el tiempo.

-¿Cuál es la opinión de sus amigos árabes?

-Es indudable que existen aquellos que ven en cada judío un soldado que oprime al niño palestino en la Autonomía, o a aquel funcionario de gobierno que viene a expropiar los campos. Yo creo en el diálogo permanente, en el conocimiento profundo entre las personas y en la relación íntima entre las partes. La situación límite se genera cuando se produce algún acto de desigualdad o algún acontecimiento trágico en los territorios ocupados contra civiles palestinos, o algún atentado en contra de civiles israelíes y es allí donde debemos sobreponernos a nuestros instintos, y poner a prueba nuestra capacidad de mediación, salir a la calle y calmar a nuestros jóvenes, ya que después que se calmen los ánimos la vida continuará, y continuará los unos al lado de los otros.

-¿Es posible la paz en la región o esto es otro capítulo de un conflicto de nunca acabar?

-Desde el nacimiento del Islam fueron más los años en que musulmanes y judíos vivieron mancomunadamente que en conflicto, por lo que creo que una paz sí es posible. Aquí en la Galilea la vida ente judíos y árabes se desarrolla en armonía. Creo que si el Estado de Israel intensificara determinadas leyes para una mayor igualdad, la armonía sería aún mayor. Yo como judío-israelí no oculto la realidad de que existen todavía leyes que perjudican al ciudadano no judío.

-Algunos critican el uso de la fuerza que hizo Israel en el Líbano, con las consiguientes bajas civiles. ¿Cómo ve usted la situación?

-Es una verdadera tragedia, sobre todo cuando los civiles no tienen ninguna posibilidad de protegerse. Lamentablemente los civiles pasamos a ser un dato estadístico dentro de este mundo descontrolado. No me voy a transformar en el abogado defensor de la Fuerza Aérea israelí ni en realizar
un paralelismo con las víctimas en el lado israelí, aunque le sugeriría a la prensa internacional un poco de neutralidad en la información. Sé que las fotos en donde se ve al Ejército de un estado fuerte y sólido como Israel atacando a un grupo de terroristas, y donde sin intención premeditada mueren civiles, se vende mejor, pero no olviden que este grupo fanático islámico utiliza a civiles como escudos humanos. Es en casas de civiles donde esconden los misiles y desde allí bombardean Israel. Es trágico que caigan víctimas civiles, pero el bombardeo a Israel se realiza desde un estado soberano, el Líbano, hacia otro Estado sin tener ningún tipo de pretensión territorial. No olvidemos que Israel se retiró del Líbano hace seis años, y que la declaración 1559 de las Naciones Unidas habla de desarmar militarmente al Hezbolá y alinear al Ejército del Líbano en la frontera sur, cosa que no hizo el Líbano ni las Naciones Unidas.

-¿Esta nueva escalada no fortalecerá a los grupos terroristas (Hezbolá y Hamas) en detrimento de los sectores más moderados y favorables al diálogo?

-La guerra contra el terrorismo es una guerra mundial. Elementos como Hezbolá, Hamas o Al Qaeda amenazan la paz del mundo, y su objetivo no es sólo la destrucción del Estado de Israel, están guiados por ideologías fanáticas que no aceptan que existan otras, países como España, Inglaterra, Argentina, Estados Unidos, y otros tantos sufrieron, y seguramente seguirán sufriendo atentados en donde dejan la vida miles de inocentes. Si el mundo entero no une fuerzas para frenar esta locura, los países que hoy condenan a Israel y piden un cese del fuego inmediato, pagarán en sus propios países las consecuencias de no enfrentar este fenómeno con la seriedad que merece.

El mundo debe condenar y marginar a los países que por diferentes intereses amparan a estos grupos, y permitirles a los moderados crecer y desarrollarse normalmente. Creo que debilitando a estos grupos es que los moderados obtendrán mayor protagonismo. *

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