Duelo nacional a 30 años del asesinato del religioso Enrique Angelelli

Un obispo comprometido

El viernes el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Jorge Mario Bergoglio, encabezará la delegación de obispos que rendirá homenaje al mártir en La Rioja y en el sitio en las afueras de El Chamical donde hace treinta años se cometió el crimen, en un fraguado accidente de carretera.

Antiperonista al principio, llevó su mensaje a jóvenes obreros y estudiantes según las pautas de la Juventud Obrera Católica. Después del derrocamiento de Perón por un golpe militar, la represión, la caída abrupta del nivel de vida popular hizo que numerosos sacerdotes y laicos revisaran sus concepciones frente al peronismo. En esos tiempos Angelleli conquistó gran popularidad y fue uno de los promotores del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, enfrentado a la fracción conservadora o ultramontana de la Iglesia.

En las cercanías de Angelelli se nuclearon los grupos de cristianos revolucionarios que se entregaron a una militancia de base en sectores obreros que derivaron en la formación de distintos grupos, como el Peronismo de Base, el Comando Camilo Torres, el Peronismo Revolucionario y Montoneros.

En 1968 Angelelli fue designado obispo de La Rioja donde muy pronto irritó a los terratenientes locales y al poder político que comenzaron a hostilizarlo incluso poniéndole en contra a no pocos fieles. Promovió la creación de sindicatos de mineros y de otros oficios, así como promovió cooperativas.

El Obispo, tuvo relaciones al principio amistosas con el entonces gobernador de La Rioja, Carlos Menem, que derivaron en persecutorias, a tono como involucionaba la atmósfera política nacional, sobre todo después de la muerte de Perón, en julio de 1974. Amenazado por la Triple A, comando ultraderechista, se negó a irse del país Pero los hechos se precipitarían

El 12 de febrero de 1976, el Ejército arrestó en Mendoza al vicario general de la diócesis de La Rioja, Esteban Inestal, y a dos jóvenes del Movimiento Rural diocesano. Uno de los oficiales les dijo que Juan XXIII y Pablo VI habían destruido la Iglesia de Pío XII, que los documentos de Medellín eran comunistas y que la Iglesia riojana estaba separada de la Iglesia argentina. Bajo esa atmósfera Angelelli fue asesinado cuando viajaba a Buenos Aires con una denuncia sobre el secuestro y asesinato de sus sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos Murias. Después del entierro de Angelelli, la Conferencia Argentina de Religiosos dirigió un angustioso llamado al cardenal Primatesta, la máxima autoridad eclesial de entonces en busca de protección, pero prefirió callar. Ese mandato se mantuvo a lo largo de las décadas con valientes excepciones de quienes aun durante la dictadura presentaron la denuncia por el asesinato de Angelelli, que la justicia riojana dio por probado el 19 de junio de 1986.

Hasta ahora el Episcopado siguió sin asumir lo sucedido. En una declaración emitida en 2001 aún sostuvo que Angelelli «encontró la muerte» y que «la muerte lo encontró» y se abstuvo de mencionarlo como mártir. Llegó la hora de la reparación. *

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