Tras la matanza de Cana, continúan los ataques de la aviación contra Hezbolá

Gobierno israelí descarta tregua

Esta aseveración contrasta con el moderado optimismo de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien el lunes por la mañana, al partir de Jerusalén, se declaró convencida de que esta semana es posible lograr «un alto el fuego urgente» y una «solución duradera» al conflicto.

Aunque el ejército hebreo prosigue sus operaciones contra la milicia chiita libanesa de Hezbolá en el sur de Líbano, la suspensión de sus ataques aéreos generalizados durante 48 horas, por primera vez desde el comienzo de la contienda bélica, el pasado 12 de julio, da una oportunidad a la diplomacia y permite hacer llegar medicinas y víveres a los habitantes de Líbano sur. A raíz de la muerte el domingo de 52 civiles, de los cuales 30 eran niños, en un bombardeo israelí sobre la sureña localidad libanesa de Cana, «todas las operaciones aéreas fueron suspendidas en Líbano, en particular para permitir a la población del sur del país evacuar esta región», anunció una portavoz del ejército israelí. La suspensión temporal de los bombardeos contempla varias excepciones: la aviación podrá atacar los comandos de Hezbolá, así como los vehículos que transporten armas desde Siria. Igualmente, apoyará a la infantería en el sur de Líbano. En virtud de ello la aviación israelí lanzó el lunes por la tarde ataques contra posiciones del Hezbolá en el sector de Taybeh, en el sur de Líbano, en «apoyo a las fuerzas terrestres», anunció a la AFP un portavoz militar añadiendo que los aparatos «disparaban únicamente sobre zonas deshabitadas». En tierra, varias unidades israelíes y milicianos de Hezbolá combatían a fuego por el control de una colina aledaña a la frontera. Además, un soldado libanés perdió la vida y otros tres resultaron heridos en un bombardeo naval israelí al norte del sureño puerto de Tiro.

Asimismo, la aviación israelí lanzó un doble ataque contra un puesto fronterizo entre Líbano y Siria, hiriendo a cinco personas, incluidas cuatro funcionarios de las aduanas libanesas y un civil, informaron fuentes de seguridad. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, afirmó el lunes que no habrá un alto el fuego en Líbano «en los próximos días».

«No habrá un alto el fuego en los próximos días. La lucha continúa», declaró Olmert durante una reunión con responsables locales en Tel Aviv. Hasta ahora Washington y Londres apoyaban al Estado hebreo en su rechazo de un alto el fuego inmediato porque en su opinión no haría más que garantizar la reanudación de la violencia en un futuro. Unas metas que comprenden el desarme de Hezbolá y su alejamiento de la frontera para poner fin a la lluvia de 2.000 cohetes que se abatió sobre el norte de Israel desde el 12 de julio y que mató a 18 civiles. En Líbano la ofensiva israelí ha causado 518 muertos, de los cuales 442 eran civiles, más de 800.000 desplazados y la evacuación de decenas de miles de extranjeros, además de reducir a ruinas las infraestructuras vitales. El lunes, los equipos de la Cruz Roja libanesa descubrieron 23 cadáveres, entre ellos el de un niño de 8 años, en las carreteras del sur. *

 

Assad

El presidente sirio, Bachar al Assad, llamó al ejército «a reforzar su estado de preparación» debido a «la situación internacional y los desafíos regionales», informó el lunes la agencia oficial Sana.

Las tropas deben «hacer más esfuerzos en el entrenamiento, aplicarse para estar preparadas y reforzar su estado de preparación debido a la situación internacional y a los desafíos regionales, que requieren estar vigilantes», declaró Assad.

 

Peres

El viceprimer ministro israelí y premio Nobel de la Paz, Shimon Peres, recordó el lunes el bombardeo estadounidense a la embajada china en Belgrado cuando se le preguntó en Nueva York por la matanza de civiles en el poblado libanés de Cana.

«¿Cómo ocurrió que ustedes alcanzaron la embajada china en Belgrado?», respondió Peres durante un acto en el Council on Foreign Relations, un organismo de debate de Nueva York.

«En la guerra hay errores. El mayor de ellos es la guerra en sí misma», afirmó.

«Nunca bombardeamos una base (de Hezbolá) cerca de una escuela, una mezquita o una casa privada (…) En el caso de Cana se midió la distancia y la distancia era de 300 metros. Trescientos metros es una distancia segura», explicó.

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