Análisis internacional

La Cumbre del Mercosur, espejo de la nueva América Latina

BASTABA MIRAR a los presidentes reunidos alrededor de la mesa de la XXX Cumbre del Mercosur efectuada los días 20 y 21 de julio en Córdoba, para percibir de un golpe los cambios auspiciosos en el panorama político de América Latina desde comienzos del milenio. Allí se expresaba el poderío de las fuerzas de izquierda y progresistas que accedieron al gobierno en un conjunto ya mayoritario de países, su unidad interna y los vínculos que van estrechando entre ellas desde el Caribe al vértice austral.

 

La ola progresista y de izquierda

En ese sentido se diferencia de todas las reuniones anteriores. Por vez primera participaron dos presidentes recién electos. En el boliviano Evo Morales estaban personificados los indígenas y los sectores del continente postergados durante siglos. Con la chilena Michelle Bachelet por primera vez una mujer socialista accede a la presidencia en nuestra América. La incorporación de Venezuela como miembro pleno del Mercosur, personificada en Hugo Chávez, representa la consolidación política y económica del bloque con 260 millones de habitantes y 80% del PBI de América del Sur, y su extensión al área caribeña (puntos 6 y 7 del comunicado conjunto). Estaban allí además los presidentes de los países fundadores: junto al anfitrión, Argentina, y Paraguay, los mandatarios de Brasil y Uruguay, Lula da Silva y Tabaré Vázquez, representantes auténticos de las fuerzas de izquierda unidas que accedieron por primera vez al gobierno de sus países.

En este cuadro, la presencia de Fidel Castro y sus intervenciones, tanto en la Cumbre como en la concentración popular, revistieron un carácter altamente simbólico, porque representa la decisión antiimperialista e independentista de nuestros pueblos, que en el caso cubano se expresan en casi medio siglo de una lucha indoblegable contra las agresiones sistemáticas y la política intervencionista de sucesivos gobiernos de los Estados Unidos.

Córdoba, sede de la Cumbre, aporta múltiples evocaciones de historia americana. Fue el epicentro de la reforma universitaria de los años 20, signada por la unión de los estudiantes y universitarios con el pueblo. Albergó el cordobazo, vibrantes jornadas de lucha obrera y popular contra la dictadura militar. Allí fue declarado Artigas «protector de los pueblos libres». En la vecina localidad de Alta Gracia, visitada ahora por Fidel Castro, vivió años de su infancia el Ché Guevara.

 

Voluntad integracionista

Uno de los documentos refrendados, de que da cuenta el punto 34 del comunicado, es el acuerdo de complementación económica con Cuba, que le otorga facilidades arancelarias aptas para potenciar su comercio con la región. Esto contrarresta el feroz bloqueo impuesto por EEUU desde hace más de 40 años, últimamente reforzado por nuevas disposiciones de la ley Helms-Burton. Le hace un tremendo agujero, lo cual acrecienta su significación política y económica.

La Cumbre ha significado un gran paso adelante en el camino de la integración y para que América Latina actúe ante el mundo como un solo bloque, no sólo desde el punto de vista comercial, sino también en el plano de la justicia social para mejorar las condiciones de vida de sus pueblos. Y a la vez, como una gran fuerza que defienda la paz mundial y promueva soluciones pacíficas a los conflictos que ensangrientan el mundo. En tal sentido reviste extraordinaria importancia la declaración de los presidentes por un urgente cese al fuego en el Oriente Medio.

Otras disposiciones adoptadas refieren a la construcción del Gran Gasoducto del Sur (punto 19) en el marco de importantes obras de infraestructura, al Banco de Desarrollo del Sur (punto 18), al Parlamento del Mercosur (punto 23), polemizado en nuestro país. Pero todo eso no marchará en terreno llano. El presidente cubano destacó que «esta integración tiene enemigos de siglos», que han estado vigilando paso a paso el desarrollo de la Cumbre en cuanto significa un instrumento para el desarrollo integral de la subregión y su integración energética e infraestructural, un proyecto estratégico que le permitirá insertarse en el mundo garantizando la defensa de los intereses regionales y nacionales.

 

La dureza y la ternura

Nadie ignora que existen problemas al interior del bloque. Uno de ellos, no el único, es el que enfrenta a Argentina con Uruguay. Al mismo se refirió el presidente uruguayo en una alocución de alto nivel, con gran mesura y firmeza, con la mano abierta y disposición al diálogo, con invocación a la fraternidad y a sentimientos comunes sintetizados en la memorable frase del Ché: «Que la dureza de nuestra lucha no lastime la ternura de nuestros corazones». *

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