Análisis internacional

Israel abre un 2º frente de guerra

ISRAEL BOMBARDEÓ el aeropuerto de Beirut, que quedó envuelto en llamas, barrios de la capital libanesa, el sur del país que quedó cercado por aire, mar y tierra y con irrupción de aviones y barcos en su territorio. Atacó unos 50 blancos, voló una veintena de puentes así como centrales eléctricas, destruyó varias bases aéreas, bombardeó también con misiles la sede de la cadena de TV Al Manar. O sea, la guerra total, con por lo menos 52 muertos y 103 heridos en las primeras 24 horas y con la amenaza de seguir por largo tiempo. Guerra en dos frentes, en realidad, porque las agresiones y las muertes continúan en Gaza, sin interrupción. Y con el peligro de incendiar toda la región.

 

Por aire, mar y tierra

Todo esto es en represalia por la captura de dos soldados israelíes en la frontera israelo-libanesa. El mundo ha condenado estas acciones de guerra. La Unión Europea se manifestó «preocupada por el recurso desproporcionado a la fuerza por parte de Israel en respuesta a los ataques de Hezbolá. La imposición del bloqueo marítimo y aéreo sobre el Líbano carece de justificación». Francia, condenó los bombardeos israelíes, «acción de guerra desproporcionada que arriesga volver a sumir al Líbano en los peores años de la guerra», y su canciller Philippe Douste-Blazy promovió la consideración del tema en el Consejo de Seguridad. Kofi Annan «condena sin reservas» los ataques israelíes y pidió la liberación de los dos soldados. El Consejo de Ministros libanés reclamó el cese de fuego inmediato y el fin de la agresión israelí. Un editorial de Le Monde dice que «Israel, como siempre, fuerte de su superioridad militar, responde con el uso desproporcionado, contrario al derecho internacional, de la fuerza militar». La única excepción es la Casa Blanca: Bush dijo que Israel tiene derecho a defenderse y responsabiliza de la situación a Siria y a Irán.

El primer ministro Ehud Olmert se enteró de la captura de los soldados mientras visitaba a los familiares del cabo Gilad Shalit, apresado en la banda de Gaza el 25 de junio. El padre le manifestó que Israel debería aceptar un intercambio de prisioneros con los palestinos. La respuesta de Israel a lo sucedido en la frontera libanesa tardó poco. En una crónica se lee: «Un religioso libanés chiita, su mujer y sus ocho hijos fueron muertos en un raid de cazabombarderos israelíes sobre Dueir, región de Nahariya. El cadáver de uno de los niños, decapitado, fue exhibido por TV. En Baflay, en la histórica región de Tiro, siete miembros de una misma familia hallaron la muerte en su casa, destruida por el misil de un helicóptero israelí». Se registraron también ataques concentrados en los barrios del sur de Beirut, con fuerte presencia del Hezbolá chiita.

 

El veto de EEUU

No se olvide que en los suburbios de Beirut se encuentran Sabra y Chatila, donde fueron ejecutados decenas de refugiados palestinos bajo la responsabilidad del ex primer ministro Ariel Sharon.

Simultáneamente, las represalias prosiguen en Gaza. En las últimas horas fue bombardeada la sede del ministerio de Relaciones Exteriores, después de la sede del gobierno, el Parlamento y la Universidad islámica. Más de 70 palestinos murieron en esta ofensiva. O sea que en dos semanas Israel atacó en dos frentes.

Una resolución de condena a Israel por su escalada en Gaza, presentada por Qatar, fue vetada en el Consejo de Seguridad por Estados Unidos. El último antecedente se remonta a octubre de 2004, en que EEUU vetó una resolución similar que reclamaba a Israel poner fin a incursiones armadas en el norte de Gaza. La historia se repite. El embajador israelí Dan Gillman defendió la ofensiva en El Líbano y en Gaza diciendo que Israel no iba a permitir que esos territorios se convirtieran en campos de cultivo para terroristas. El jefe militar israelí, general Amir Eshel, declaró que la operación en el Líbano será de larga duración: «No hay que medirla por días  dijo- durará un buen tiempo».

 

El incendio de la región

Cabe la pregunta: ¿todo esto se hace para liberar a los soldados capturados? ¿O para vengar las muertes israelíes (una argentina en Nahariya por katiushas disparadas desde Líbano, varios soldados en el choque fronterizo)? Antes bien parece que se proponen derribar a los gobiernos de esos países, habida cuenta de que Hamas ganó las elecciones palestinas y el gobierno libanés de Fuad Siniora cuenta en su seno con ministros de Hezbolá. Pero se está corriendo el riesgo de incendiar toda la región. Un analista escribe desde Beirut en llamas: «Se vuelve a señalar al Líbano como el mítico centro del terror en Medio Oriente, junto con Gaza. Y Cisjordania. Y Siria y, por supuesto, Irak y Afganistán. ¿Y quién sabe cuál es el próximo?» *

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