"La Nación" dice que el Presidente no va por su reelección y que Cristina será la candidata

Duro duelo verbal entre un sector de la prensa con Kirchner

No fue al Tedeum de la catedral tucumana, porque aun parece que le zumban en sus oídos, las críticas de que le dirigió, pero el 25 de mayo pasado, la fecha de la Revolución, el cardenal Jorge Bergoglio.

Ya se sabe, no están del todo bien, las relaciones entre la Iglesia Católica con el Presidente. Este se curó en salud ante algún posible reproche del arzobispo provincial.

En la misma ciudad, en 1948, Juan Perón declaró la «Independencia Económica». Fue en tiempos de nacionalizaciones y de medidas de aliento al mercado interno, de fuerte distribución del ingreso.

En la víspera, Kirchner no se arriesgó a tanto pero, de todas maneras, aseguró que «en este 9 de Julio somos algo más independientes» desde que se dejó de lado el control sistemático del FMI, mediante el pago anticipado de la deuda con el organismo, que le daba potestad para husmear en números y direccionamiento de la economía local. «Y lo seremos más cada 9 de Julio», prometió.

Desde hace varios discursos, y vaya que el Presidente habla seguido, no escasean sus dardos contra los medios de comunicación.

Les imputa varias cosas, pero en especial de no ser objetivos, de militar en la oposición, de no permitir a sus periodistas a ejercer una efectiva libertad de expresión o, como lo afirmó en el Senado Nacional en una larguísima exposición de más de dos horas y media, la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner, los medios, así en plural, censuran al gobierno, negándole espacios sobre sus opiniones o como defiende las medidas que adopta.

 

La Corte Suprema, garante de la Constitución

Una digresión. En su edición de ayer, y con la firma del destacado columnista, Joaquín Morales Solá, «La Nación» da como un hecho que Néstor Kirchner no irá a la reelección en octubre del año que viene y será pretendiente por el oficialismo, su esposa, Cristina. Es, dice el matutino, lo que le dijo el Presidente en secreto a lo más granado del gobierno de España, durante su reciente visita oficial a ese país, dice Morales Solá.

Lo cierto es que cada vez que habla, Kirchner parece abonar esa información.

Regresemos al creciente enfrentamiento Gobierno-Prensa.

Los dueños de los diarios le han salido al cruce al primer mandatario, pero también importantes columnistas y organizaciones de periodistas que temen que se vaya a retacear la libertad de prensa.

A la vez parte del arco opositor le endilga a Kirchner buscar «concentrar poder» en desmedro del Parlamento y la calidad de las instituciones.

Como ayer enfatiza en Página 12, el destacado periodista Horacio Verbitsky, en materia de garantías constitucionales hoy en un primer plano por la aprobación de leyes que para sectores de la oposición violan la carta magna, que «convendrá recordar que para resistir esos cantos de sirenas Kirchner se ató al mástil con la designación de una mayoría independiente de su voluntad en la Corte Suprema de Justicia, diferencia fundamental con todo lo conocido antes en la Argentina, que no puede pasarse por alto… a la hora del balance».

No solamente el matrimonio Kirchner han elegido a «La Nación» como blanco de críticas. La semana pasada, y tampoco identificándolo, criticó a Clarín.

Ayer sobre el primero de los matutinos, recordó que hace pocos días en un editorial defendió al ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz.

«La Nación» habló de «persecución» contra ese funcionario al que se le adjudica con razón ser quien puso a este país, apoyado por el terror de la dictadura militar, en la órbita del liberalismo con la consecuencia conocidas.

Ocurre que Martínez de Hoz fue amnistiado por Carlos Menem en caso de dos desapariciones forzosas en esos tiempos, y hay una fuerte tendencia ahora para anular ese perdón y procesarlo.

Para Verbitsky, esas erupciones de desdén presidencial hacia la prensa «son antes un rasgo de provincialismo que un ataque a la libertad de prensa «y ponen al gobierno frente a una contradicción que nadie puede resolver por él.

Kirchner puede ironizar todo lo que quiera acerca de la concentración de la propiedad de los medios, pero nada ha hecho para restringirla, sino todo lo contrario, con la escandalosa prórroga por una década de las licencias de radio y televisión.»

» También puede distinguir entre la libertad de prensa y la de empresa, entre los propietarios de medios y los periodistas.

Pero eso será pura retórica mientras siga faltando a su palabra de impulsar la despenalización de los delitos de calumnias e injurias cometidos contra funcionarios, que no favorecería a los patrones sino a los trabajadores de prensa».

Así parece. *

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