Análisis iternacional

Tres comunicados de embajada

UN COMUNICADO de la embajada de Israel del 6 de julio, del cual dio cuenta LA REPUBLICA el día 7, expresa : «En la mañana del 28 de junio, aviones de la Fuerza Aérea Israelí sobrevolaron la residencia de veraneo de Bashar Assad, ubicada en las cercanías de la ciudad de Latakia, al noroeste de Siria. El presidente Assad se encontraba en el lugar. La intención era enviar un mensaje de advertencia al régimen sirio…».

O sea : se informa, como si fuera un hecho común y corriente, o un viaje de turismo, que aviones militares israelíes irrumpieron sobre el territorio de otro país. Incluso especifican que sabían que allí estaba el presidente sirio, pero que le perdonaron la vida, de puro buenos que son.

En realidad ese acto implica una violación flagrante de la soberanía de otro país y de la ley internacional, el imperio de la ley de la selva (y de la fuerza) en las relaciones entre las naciones.

Un segundo comunicado de la misma fecha reproduce un documento del ejército israelí, según el cual Israel introdujo el 2 de julio en la franja de Gaza, a través de los cruces de Nahal Oz y Karni, camiones con alimentos de primera necesidad, combustibles y gas natural, en cantidades que se detallan. Otra vez : qué buenos que son. Lo que se omite en la lista son las otras cosas que Israel introdujo en la franja de Gaza: el bombardeo a la central eléctrica, que priva a la región de energía durante meses, con sus dramáticas repercusiones en la falta de luz, de agua, de atención hospitalaria; la destrucción de puentes y carreteras; el bombardeo de las oficinas del primer ministro, un acto de barbarie con escasos precedentes en la vida internacional; la muerte de decenas de civiles. En la edición del viernes, al lado del comunicado aludido, se consignaba que 17 palestinos y un soldado israelí murieron en la ofensiva israelí en el norte de Gaza, alcanzados por disparos de helicópteros o misiles; que 46 palestinos resultaron heridos, entre ellos cuatro niños, en uno de esos ataques; y que el ejército israelí recibió orden de atacar «con mayor intensidad». Dicho y hecho : al otro día los muertos llegaban a 30, «abatidos por francotiradores o bajo el fuego de los tanques o las ráfagas de los helicópteros Apache desde que los tanques invadieron el norte de esta región el jueves, que fue la jornada más sangrienta de los últimos cuatro años», precisaban los cables. Con el agregado de que la ofensiva se dirige también a Cisjordania, «donde decenas de organizaciones sociales y caritativas del movimiento islámico fueron clausuradas en los últimos días por Israel en ciudades como Jenín o Naplusa». Como se sabe, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenó los ataques de Israel en Gaza y reclamó su cese.

Un tercer comunicado, fechado el 30 de junio, dice: «Israel detuvo anoche cerca de 100 miembros de Hamas. Los arrestados son activistas que violaron leyes relativas a la prevención del terrorismo. Si bien entre los arrestados se incluye a ministros y legisladores es necesario enfatizar que la mayoría no lo son. De cualquier modo el motivo fue su actividad terrorista. La acción fue realizada dentro del contexto de un procedimiento criminal legal normal con el propósito de interrogarlos».

O sea : Israel se arroga el derecho de secuestrar en otro país a sus gobernantes (la tercera parte del gabinete, decenas de parlamentarios, muchos alcaldes), encarcelarlos en Israel y eventualmente juzgarlos allí. Y pretende, como se dice más adelante, que esa acción «se atiene a la ley israelí e internacional». Los comentarios se los dejo al lector.

Escrito lo que antecede, me encuentro con un artículo de Juan Gelman titulado «Israel y ciertos niños», que menciona la propuesta de intercambio del soldado israelí secuestrado Gilad Shalit por niños palestinos presos en Israel, y agrega : «Desde setiembre de 2000, un promedio de 300 menores de edad de los territorios ocupados por Israel son detenidos cada año y quedan a disposición de la justicia militar israelí. No tienen asistencia legal y es común que se les obligue a firmar ‘confesiones’ redactadas en hebreo, que no entienden. Probablemente tampoco les resultarían comprensibles en árabe (…) Su odisea comienza con su arresto, en un allanamiento nocturno o en uno de los retenes que cercan los territorios ocupados. Después de un par de noches tras las rejas, son procesados y, en el ínterin, sometidos a malos tratos y torturas (The Daily Star, 30-6-06). Como dijera el primer ministro de Israel Ehud Olmert, la vida de un israelí es «más importante que la de un palestino» (www.workingforchange.com, 30-6-06)». Aquí también, sobran los comentarios. *

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