Sin tensiones, el presidente Kirchner le habló a las FFAA

"Justicia para los represores"

«Es la Justicia la que debe poner las cosas en su lugar distinguiendo a inocentes de culpables», precisó en ese acto que fue precedido de versiones de malestar militar acicateado por el espacio de oficiales retirados. Tal malhumor no se expresó en la comida, pero ella se debió realizar en una guarnición de las Fuerza Aérea, donde era imposible que llegaran eventuales críticos de la política militar del Presidente, muy activos ahora que comenzaron los juicios orales contra los represores de los años de plomo.

Insistió Kirchner en la necesidad de separar a los «responsables de las aberraciones cometidas en la última dictadura» ya que ello » hace a la preservación de las instituciones armadas en su rol estratégico. No es justo para la memoria histórica de las Fuerzas Armadas ni es sensato para su propio futuro que se pretenda identificar las acciones desviadas de algunos con la propia institución a la que debieron respetar de otra manera».

En la misma dirección el jefe de Estado sostuvo que «el combate contra la impunidad debe ser frontal, ningún reencuentro sólido puede venir asentado sobre la impunidad, del silencio y la complicidad tampoco vendrá.

La justicia y la verdad que permitirá la memoria son objetivos esenciales que esta sociedad busca en forma constante eludiendo obstáculos jurídicos y políticos que reiteradamente intentaron evitarlos, y que al menos la han demorado. Esa verdad y esa justicia marcan el único camino posible para una sociedad digna, que quiere cicatrizar heridas muy dolorosas y justamente por eso son objetivos irrenunciables».

 

Educación militar  dirigida por civiles

Esta postura que respaldan las organizaciones defensoras de derechos humanos es resistida en sectores influyentes de la Iglesia Católica, más propensos a sacar la cuestión de los primeros planos e incluso en vetas de la Unión Cívica Radical y, claro, en el espacio conservador y no sólo aquellos que acompañaron a la dictadura.

Para que no hubiera equivocaciones sobre que se debate, el Presidente manifestó una vez más que «la transitoria función que cumplo, no me hace olvidar ni de mis ideas ni de mis convicciones. Algunos hoy (por el jueves) decían que veníamos acá a dar el discurso para evitar algún problema con algunos, yo jamás me he ocultado en una acción, y si le he tenido miedo a alguien, a algunos o a algo fue en otra época, no ahora que gracias a Dios la democracia está a pleno y estamos trabajando por una Argentina distinta».

Aprovechó la ocasión para reafirmar un aspecto de la política internacional que irrita aquí a la derecha y afuera, especialmente a Washington. Dijo: «Venimos de celebrar la independencia de la República Bolivariana de Venezuela y de visitar las tumbas de Miranda, Bolívar y Sucre, cuyas historias fueron tan cercanas a la de nuestros próceres». Se conoce, la alianza estratégica entre Kirchner y Hugo Chávez, saca de madre a algunos sectores, pero no se conoce que ese camino encuentre reservas entre los militares.

Kirchner anunció que toda la educación de los militares estará a cargo del Ministerio de Defensa, una vieja asignatura pendiente. Con todo, los liceos militares, que en un momento se anunció que serían cerrados, seguirán con sus tareas. Es que los padres de los casi 10 mil liceístas, armaron gran barullo cuando se hizo el anunció en la voz de la ministra de Defensa, Nilda Garré.

Uno de los pilares educativos ha sido desplazar «definitivamente a los principios de los tiempos anteriores a la Segunda Guerra Mundial en los que se consideraba a los ejércitos como la causa del Estado Nación Independiente y como último bastión de la nacionalidad».

Está en curso una reforma militar que eleva el papel del Estado Mayor Conjunto. Asimismo, la actual administración tiene como «objetivo de central importancia la consolidación de una industria militar naval y aeronáutica, que pueda, por un lado, satisfacer las necesidades de mantenimiento y equipamiento de nuestras fuerzas y, por otro, resolver el abastecimiento del mercado interno y regional con competitividad y con estructuras empresarias modernas, ágiles y transparentes».

Este último dicho parece destinado a aclarar dudas sobre el papel de algunos empresarios escasamente claros que han formado un fuerte lobby para tomar el control de la industria de armamentos. *

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