Importantes acuerdos entre Argentina y Venezuela

La alianza entre Kirchner y Chávez

Es, el de Kirchner, un acto de fuerte diferenciación con los EEUU que, se sabe, tiene a Chávez como miembro conspicuo del «eje del mal» y ese gesto fue saludado con entusiasmo por el mandatario de Venezuela.

Pero para los analistas mirar lo ocurrido como la formación de «un eje» antinorteamericano o parte de la «alternativa bolivariana», esa mirada integradora que coloca a los pueblos como motor del proceso, es apuntar con error.

De la misma manera, ponerlo a Kirchner y junto a él a Lula como «garantes» de la estabilidad sudamericana como se lo han pedido al argentino hace poco en Madrid por la voz del jefe del gobierno español, Rodríguez Zapatero, es también ver con un solo ojo lo que esta ocurriendo.

Vayamos primero a las relaciones bilaterales argentinos-venezolanas. Los dos países ven incrementar su comercio y Venezuela se está convirtiendo en un mercado no solamente de alimentos, sino de maquinaria agrícola, conocimientos, buen sitio para negocios para las Pymes pero también para companías de fuste.

La industria naval local que estaba desmantelada, revive por los contratos para construir en los astilleros de Río Santiago, buques tanques para Pdvsa. Es cierto que el proyecto está algo atrasado por la demora en llegar la chapa y los planos que se proyectan en Brasil, pero las trabas quedaron despejadas en esta visita de Kirchner.

Caracas es un mercado financiero apetecible para el gobierno argentino ya que ha colocado bonos por 2.700 millones de dólares que le permitieron, por caso, pagar por anticipado al FMI y desvincularse de sus políticas. De esta experiencia ha surgido en los encuentros de los dos presidentes, la idea de un Bono común, y marchar a crear un Banco sudamericano, aprovechando la liquidez venezolana que permitiría obviar a los países que adhieran, zafar de los organismos financieros clásicos. Según «Clarín ese Banco sería quien financie un gasoducto que lleve el gas de Bolivia a Argentina ahora que se marcha, con el reciente acuerdo de precios entre Evo Morales y Kirchner, a estabilizar el flujo al territorio argentino.

 

Fuertes lazos bilaterales

Venezuela ha socorrido con gasoil baches de los problemas energéticos argentinos y es otro de los asuntos que explican el interés de Kirchner en apuntalar la relación bilateral. Como ocurrió también en la Cumbre del Mercosur, las charlas bilaterales apuntalaron el proyecto estratégico del Gran Gasoducto del Sur.

Se supone con fundamento que del mismo participará también Bolivia y de suyo, Brasil. La presencia boliviana acercará a La Paz a recorrer el mismo camino que Caracas que de miembro asociado pase a ser integrante pleno, aspiración tanto de Argentina como de Brasil.

Como para reforzar este entendimiento entre Caracas y Buenos Aires, ayer Kirchner se dejó ver en el desfile militar por el 195 aniversario de la Independencia de Venezuela. Fue el único de los mandatarios extranjeros que participaron de la Cumbre que tuvo ese gesto. En parte porque suple, en alguna medida, una visita oficial que viene con retraso. Asimismo, Kirchner habló en la Asamblea Nacional de Venezuela.

Es dudoso que este acuerdo estratégico argentino-venezolano encuentre resistencias en Brasil ya que no se trata de construir un eje que le dispute liderazgo. Lula, a pesar de algunos gestos de Chávez en Bolivia, mira casi de igual manera que Kirchner el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela y su política externa.

Se sabe que todavía deben resolverse algunas diferencias, por caso, entre Brasil y Bolivia por el precio del gas, pero el panorama sudamericano quedará más claro todavía después de las elecciones presidenciales brasileñas de octubre.

Los acuerdos de Caracas tienen una lectura local adicional. Roberto Lavagna, el ex ministro de economía de Kirchner que quiere convertirse en «alternativa superadora» para las presidenciales de 2007, es un opositor al ingreso de Venezuela al Mercosur, casi con los mismos argumentos que esgrimen en Washington y que suena a melodía en los oídos de los conservadores vernáculos.

Le sirve a Kirchner además ese respaldo que Chávez le brindó el martes indicando que el argentino tiene «una lúcida mirada estratégica» para ganar espacios entre sectores de izquierda que adoran al venezolano pero son muy críticos con la política del ex gobernador de Santa Cruz. *

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