Los que mandan en el mundo
Nueva York, AFP
Los máximos gobernantes del planeta llamaron –en el primer día de la Cumbre, la mayor cita diplomática en la historia de la ONU— a fortalecer y adaptar las Naciones Unidas a los desafíos del siglo XXI, entre ellos el de prevenir conflictos y asegurar la paz.
En sus palabras de apertura, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, recordó el largo camino que debe aún recorrer la ONU para alcanzar la paz en el mundo, al anunciar que tres trabajadores humanitarios de la ONU fueron asesinados por milicianos indonesios en Timor Occidental.
Annan resaltó en su discurso la «oportunidad única» y la «responsabilidad» de los más de 150 gobernantes, entre ellos 99 jefes de Estado, 48 jefes de Gobierno, cinco vicepresidentes y un príncipe heredero, congregados durante tres días para esta cita.
En su mensaje a la Asamblea, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, elogió las labores de resolución de conflicto de la ONU, notando sin embargo que el organismo carece de instrumentos eficientes para poner fin a guerras.
Clinton quien, como mandatario del país anfitrión, fue el primero en tomar la palabra en la cumbre, propuso «equipar a la ONU para que pueda hacer lo que le pedimos».
«No hay un solo minuto que perder», exhortó el presidente de Estados Unidos, país que es el principal contribuyente al presupuesto de la ONU pero también su mayor deudor.
«Necesitamos una mejor maquinaria para asegurar que las tropas de mantenimiento de la paz puedan ser desplegadas rápidamente, con equipo y entrenamiento adecuados, con la capacidad para proyectar una fuerza creíble y con misiones bien definidas por una sede que funcione bien», dijo.
Los líderes del planeta coincidieron en la necesidad de revigorizar el organismo internacional, creado hace 55 años sobre las cenizas de la segunda guerra mundial. La reforma del organismo es «un imperativo de nuestro tiempo», enfatizó el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, que efectuó su estreno en la ONU.
«Tenemos que renovar y mejorar los mecanismos de la ONU», aunque «sin debilitar sus principios fundamentales», dijo.
Para su homólogo francés, Jacques Chirac, la ONU es «irremplazable» y «desempeña un papel mayor». «Permitámosle adaptarse al mundo de hoy», dijo Chirac, «modernizando los métodos de la Asamblea general, que es de algún modo el Parlamento del mundo».
El proceso de paz en el Medio Oriente es uno de los temas más candentes en esta cumbre, y ocupó una gran parte del discurso de Clinton, que aprovechó su última intervención ante la Asamblea general para lanzar un llamado de respaldo a los líderes palestino Yasser Arafat e israelí Ehud Barak para que concreten «el difícil riesgo de la paz».
Desde el podio del foro mundial, el primer ministro israelí llamó al líder palestino a unirse a él para tomar decisiones históricas para la paz.
«Llamo a Arafat a unirse conmigo para este paso histórico. Estamos en el Rubicón y ninguno puede atravesarlo solo», dijo Barak, en un enérgico discurso en el que llamó al mismo tiempo a la ONU a que prevenga que Arafat tome cualquier acción unilateral que pueda desatar violencia.
Barak reconoció por primera vez que Jerusalén, el punto más controvertido en las negociaciones entre israelíes y palestinos, es sagrado para los musulmanes palestinos.
«Reconocemos que Jerusalén es también sagrado para los musulmanes y cristianos del mundo entero, y venerado por nuestros vecinos palestinos», afirmó el líder israelí.
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, que es uno de los 15 jefes de Estado latinoamericanos presentes en la ONU, recordó que la cumbre tiene como telón de fondo la globalización y sus efectos, y llamó a los líderes del mundo a «reflexionar» para regular la mundialización en todos sus planos.
«Apostar a la globalización no significa aceptar la anarquía y la ley de la selva», dijo Lagos, notando que «hay una responsabilidad para los pueblos y para nuestros gobiernos».
«Se necesita voluntad política» para establecer reglas a la globalización, «y esa voluntad sólo puede nacer de los Estados aquí reunidos», dijo el presidente chileno durante su estreno ante el foro mundial.
Por su parte, las naciones de América Central llamaron a una reforma del Consejo de Seguridad, en aras de una representación más equitativa y democrática de las distintas regiones.
Los mandatarios del istmo destacaron la necesidad de adaptar a Naciones Unidas a las circunstancias que imperarán en el Siglo XXI, coincidiendo que la primera prioridad es el combate contra la pobreza.
«Abatir la pobreza es la gran tarea inconclusa del siglo XX», afirmó el presidente de Guatemala, Alfonso Portillo.
El cubano Fidel Castro –que llegó a Nueva York el martes, provocando una movilización policial espectacular– figura entre los oradores de la tarde, tras el mandatario de Colombia, Andrés Pastrana.
Esta es la mayor cita diplomática, desde las celebraciones del 50 aniversario de la ONU, hace cinco años, y Nueva York desplegó un impresionante dispositivo de unos 6.000 policías para garantizar la seguridad de los visitantes.
En las calles de Nueva York, cientos de limosinas acompañadas por unos 170 caravanas, que involucran a unos 1.300 vehículos, intentaban este miércoles abrirse paso entre los rascacielos, llevando a bordo a los gobernantes, escoltados por los servicios de seguridad.
Frente a los hoteles donde están alojados los líderes, y donde se celebran esta semana cientos de reuniones bilaterales, la policía ha levantado barreras, y despliega a batallones de sus fuerzas.
La cumbre es escenario además de un centenar de protestas. Este miércoles, organizaciones anticastristas, entre ellos Hermanos al Rescate, han convocado a una manifestación contra Castro en la plaza frente al edificio de cristal de la ONU, que durante tres días estará tomado por disidentes de todo el mundo.
Con una agenda tan ambiciosa, muchos se preguntan si la reunión quedará en retórica, pese a las metas precisas de la cumbre, entre ellas la reducción a la mitad para el año 2015 de la extrema pobreza, que afecta a más de un 20% de la población en el mundo.
Pero, según señala la ONU, el hecho que más de 150 líderes del mundo estén presente en esta convocatoria de la ONU, demuestra ya un compromiso con el foro mundial creado con la misión de mantener la paz en el mundo.
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