Ex presidente se defiende
«Quedó demostrada la falsedad de esta vieja historia. Es una operación política», dijo el ex mandatario en declaraciones radiales.
Aunque De la Rúa eludió brindar precisiones respecto a quienes ejecutarían esa supuesta operación en su contra, señaló que se trata de un sector al que «le viene bien atacar al gobierno del pasado para encubrir las cosas que pueden pasar ahora».
El ex presidente de la Alianza (entre la socialdemócrata Unión Cívica Radical y el centroizquierdista Frepaso) compareció el lunes ante la justicia, por primera vez en esta causa, y declaró por más de diez horas ante el juez federal Daniel Rafecas, quien debe decidir en los próximos 10 días si procesa o no al ex mandatario.
Ante el magistrado, De la Rúa negó todos los cargos que se le imputan en una maratónica indagatoria que se prolongó hasta casi la medianoche.
En caso de que Rafecas decida su procesamiento bajo la acusación de «cohecho activo», el ex mandatario podría ser condenado hasta a seis años de prisión, y aunque se trata de un delito excarcelable le puede caber la «inhabilitación especial perpetua» para ejercer cargos públicos.
«Nunca existió», sostuvo De la Rúa ante Rafecas respecto de una supuesta reunión en la Casa Rosada (de Gobierno) en la que se habrían decidido la entrega de sobornos, según lo sostiene un testigo «arrepentido»», Mario Portaquarto, un ex secretario parlamentario del bloque radical, por entonces en el gobierno.
«A Pontaquarto lo buscaron y se le paga para que apareciera como supuesto arrepentido», aseguró De la Rúa luego a la prensa. *
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