El diario La Nación anuncia pedidos masivos de retiros de militares

Ministra de Defensa niega malestar en FFAA argentinas

La ministra de Defensa, Nilda Garré, pidió ayer a la prensa que informe, critique u opine pero que no tergiverse la opinión oficial sobre el pasado y futuro de las FFAA. Lo hizo en el brindis que ofreció al periodismo, con motivo, mañana en rigor, del primer diario que apareció en Buenos Aires, después de la Revolución de Mayo de 1810.

Garré salió al cruce que los sectores que reclaman «restaurar las heridas», como si fuera posible cerrarlas, dijo, con las pústulas de quienes violaron sistemáticamente los derechos humanos. De hecho, Garré hizo mención del asunto al dirigirse, sin nombrarlo, al diario «La Nación». Ayer, por caso, este diario anticipó que Kirchner » podría afrontar una semana agitada por protestas de familiares de oficiales en actividad y retirados del Ejército, como consecuencia de las duras sanciones impuestas a militares luego de los actos en los que se manifestó el malestar castrense por la política de derechos humanos del gobierno».

En rigor, lo que molestó a la ministra es que estas movidas de hagan bajo el supuesto de homenajear a las víctimas de la «subversión», que serían, en esa mirada especial, «justificadas» en contraste con la defensa de los derechos humanos en relación a los miles de detenidos-desaparecidos en los años del terror.

Según el columnista de «Clarín», Julio Blank, Kirchner en la intimidad asegura que le preocupa la extensión de ese clima adverso. «Dice que no está en contra del homenaje a aquellos militares caídos, porque ‘esos muertos también son nuestros’. Pero sostiene que ‘no se puede mezclar a los que ejercieron el terrorismo de Estado con los que fueron asesinados impunemente por una guerrilla delirante’. Es un matiz nuevo en su discurso menos sesgado y parcial que hasta ahora», opina el periodista.

 

Para Kirchner no hay muertos buenos y muertos malos

La agitación tuvo dos picos estos días, una un acto en la Plaza San Martín, donde concurrieron militares en actividad (pocos) y otros retirados y actitudes de uniformados hostiles al jefe de Estado. En las dos ocasiones, la decisión fue drástica: arrestos, retiros y bajas a una decena de militares, activos y no.

Un caso anómalo, que perturba, fue la del teniente coronel Jorge Videla, que tuvo una actitud aparentemente descomedida mientras, en ese acto del Día del Ejército se retiró del lugar cuando el Presidente nombraba a su padre, el ex general Videla, que espera preso ser procesado por un tribunal oral por violaciones a los derechos humanos. En el gobierno no quisieran sancionarlo para no aparecer como vengativos con el hijo de un represor.

¿Qué pasa? Dentro de dos semanas empieza el primer juicio oral, fruto de la reapertura de las causas luego de anuladas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Los expedientes más gruesos, como el del Primer Cuerpo de Ejército, están enfocados por la Justicia hacia dos niveles: los máximos responsables militares y el personal que actuó en los centros clandestinos de detención. Un cálculo moderado indica que alrededor de cuatrocientos hombres del Ejército, en su enorme mayoría retirados, pueden quedar involucrados en delitos de secuestro, tortura y desaparición. Ni ellos ni sus familias ni sus amigos, parecen dispuestos a esperar blandamente su suerte.

El jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, es odiado por los partidarios de la dictadura, en todos sus matices. Pareciera que parte de las acciones se dirigen no sólo contra él, sino conseguir que Kirchner lo releve. «La Nación» sostiene que «el clima castrense es de profundo rechazo a la ministra Garré y al jefe del Ejército. Y se extiende al secretario de Asuntos Militares, José María Vázquez Ocampo». «Falta conducción», dice que le comentó al diario un alto funcionario del gobierno. «El Ejército está a la deriva», agregó, con preocupación.

No es lo que dice Garré. Y sostiene Bendini que «el pasado va a seguir abierto mientras actúe la Justicia». Pero en la Casa Rosada reconocen que muchos generales y coroneles actuales, que eran oficiales jóvenes en los años de la dictadura, «si no hicieron cosas las conocieron, son conservadores y ahora tienden a proteger a sus pares». Y aunque están seguros de su subordinación democrática, saben que «a ninguno le gusta que haya más juicios».

La agitación la impulsa la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina, que preside Cecilia Pando, esposa del mayor Pedro Mercado, que fue echado del Ejército por la actividad política de su mujer. Ella admitió que es intención de los familiares y allegados a los militares sancionados efectuar una protesta frente al Edificio Libertador, donde conviven el Ministerio de Defensa, el Estado Mayor Conjunto y el Ejército.

La respuesta de Kirchner al acto del 24 fue el duro discurso del 29, por el Día del Ejército. Frente a toda la formación aseguró: «No les tengo miedo». Media docena de oficiales se dieron vuelta y se retiraron de la formación en pleno discurso.

Garré le aseguró ayer a este corresponsal que no hay agitación preocupante. No es lo escribió ayer La Nación: «Varios oficiales medios del Ejército (capitanes y mayores) y sus equivalentes de la Armada planeaban pedir un pase a retiro masivo, lo cual hubiera significado un duro golpe político para la Casa Rosada. Todavía no se descartó esa posibilidad». Veremos. *

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