Néstor Kirchner a La Haya, pero busca que Botnia no se financie
De hecho ya hay tres bloques: el de la entente argentino-brasileña, la de los países gasíferos y las de los más pequeños ante la mirada muda del Chile de Michelle Bachelet que teme que los acontecimientos la salpiquen sin pedirlo.
El encuentro en Puerto Iguazú, convocado de apuro por Lula para intentar disciplinar a Bolivia por los efectos de la nacionalización del petróleo, tuvo varias virtudes: una, que pudo reducir la tensión aunque los asuntos en debate solamente hayan entrado en la saludable habitación del diálogo.
Resolver el inevitable incremento del precio del gas boliviano no será una negociación sencilla pero tanto Argentina (en menor medida «afectada» por las novedades) como Brasil deberán hacerse cargo de una nueva tarifa porque la actual no es lo «equitativa y razonable» como se ha planteado en el comunicado final de Puerto Iguazú.
También, desmitifica la idea del papel «moderador» de la región por parte de Brasil y Argentina. Si se han propuesto alguna vez calmar a Washington, atento a los movimientos de cambio que se producen en esta parte del mundo, asignándose ese papel, la semana pasada demostró que no funciona.
A entendernos. Es importante el papel del Brasil de Lula como la Argentina de Kirchner para muchas de las novedades en política externa y hasta en cambios de fuerzas en lo interno de varios países, pero alguna vez en confidencia a un funcionario argentino por parte de su socio brasileño, se preguntaron, uno a otro, si en rigor, ese liderazgo no se teñía de comportamientos que podían leerse como pro norteamericanos. Entonces era Haití el que estaba en la mira y la evolución isleña, y puede decirse que ha sido mejor de lo que se esperaba.
En Itamaraty siempre hubo quienes solo aspiraban a una sólida sociedad entre los dos grandes. O, en crítica a Lula, reclaman mirar más a los EE.UU. y Europa que a la región porque «solo daría dolores de cabeza». Lo que ocurrió en La Paz, desató las viejas líneas hostiles a la Comunidad Sudamericana de Naciones, y al Mercosur además, pero esto revela que hay actores que se miran como gendarmes no como socios respetuosos.
Un hombre de palabra
O hay quienes piensan que Morales es un ultra irresponsable y Tabaré Vázquez un derechista, conjunción fatal, se sabe. Pero es un error: ni Tabaré devino conservador aunque haya quienes le cuestionen las esperanzas que le ha dado a su encuentro con George Bush o que haya utilizado la tribuna de la Casa Blanca para criticar al Mercosur, una mala palabra para el norteamericano.. Sigue siendo el reformista progresista, y baste ver su consecuencia en derechos humanos y una larga lista de ítems que caen perfectamente en el traje del centro-izquierda.
Y Evo, es un reformador que ha recibido un mandato claro y que necesita fortalecer su poder cuando en julio se elijan a los constituyentes que cambiaran a la Bolivia de hoy con la testa colocada en el siglo XXI. Es, además, uno de esos raros líderes dispuesto a cumplir lo que prometió a su gente. Un grupo argentino que defiende el petróleo le pidió el viernes a Kirchner que siga el ejemplo del indígena.
En Puerto Iguazú Lula tuvo un duro enfrentamiento con Morales por haber sido sorprendido por la decisión de ocupar Petrobras por el Ejército, en definitiva más la forma que el contenido, que el ex obrero metalúrgico dijo avalar pero que en lo íntimo piensa que ha sido un paso inoportuno, inmaduro para él, que aspira a la reelección este año y supone que la medida lo perjudica. Es cierto, la nacionalización afecta intereses brasileños ya que la estatal Petrobras actuó en el Altiplano como en el pasado pudo hacerlo en muchas latitudes la Standard Oil o la Shell.
Le atribuyen a Kirchner el haber planteado poner negro sobre blanco los puntos en que estaban de acuerdo con lo que se superó la tensión. El después, así, emergió como mejor que el antes del encuentro.
La incorporación de Bolivia al anillo energético que tiene como columna vertebral el gasoducto que debe atravesar casi todo Sudamérica, es acaso el resultado más importante del cónclave. No es una obra más, es la base para otro estilo y contenido del proceso integrador. No es la base material del ALBA que proponen Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo, pero podría despejar los nubarrones teóricos prácticos de que se quiere decir que el Mercosur debe ser refundado.
El giro político hacia el progresismo no hizo de Sudamérica un bloque sólido de manera automática porque, entre otras cosas, todos los países arrastran demasiado del pasado ominoso.
La Viena del Danubio gris
Vayamos a Viena. Alguien en la administración argentina hizo correr la especie que Tabaré no iría porque no desea verse con Kirchner. Era una «verdad» a medias, porque el presidente uruguayo estará en la Cumbre con los europeos y allí los dos estarán en la misma foto. Pero para el encuentro del Mercosur con el Mercado Común, se decidió que sea en el ámbito de cancilleres, ya que se debatirán cuestiones prácticas que son lo que (se supone) esos funcionarios manejan. El desafío será sacar de su perplejidad a los europeos que el Mercosur existe a pesar que dos de sus integrantes son raleados de encuentros de fuste como el de Iguazú.,
Además, y no es un dato menor, la titularidad de la Unión Europea es ejercida por la presidente de Finlandia, que defiende la calidad de Botnia, lo que es posible. Pero políticamente la empresa actuó como un elefante en un bazar y ayudó a profundizar la diferencias.
Con todo era gratuito el rumor que buscó cargarle a Vázquez la responsabilidad de la crisis por los emprendimientos de celulosa en Fray Bentos. De manera que esta situación tuvo el viernes su momento más crítico con la concentración en Gualeguaychú que Kirchner convocó para avalar su postura ante la Corte de La Haya. Volveremos sobre esto, pero en Austria, como están las cosas en la región (pero también en Europa) difícilmente se superen los problemas de larga data para suscribir acuerdos de mayor vinculación.
¿Será la Viena del Danubio, que no es azul, una oportunidad para reeditar ese aparte infructuoso, luego se vio, que el argentino y el uruguayo tuvieron en Santiago de Chile y que pareció abrir una rendija para una salida negociada al conflicto?.
Difícil. Los ánimos en los dos están enconados y K desplegó todas las broncas que tiene acumuladas con el uruguayo y ha colocado en primer lugar, a cambio de la diplomacia, horadar el respaldo financiero internacional para poder hacer las pasteras, la gran carta que espera tener en sus manos el gobierno, que confía mucho menos con un fallo en La Haya.
A propósito: difícilmente la Corte en algunos meses acepte la medida cautelar que reclama Argentina para que se paralicen las obras. Lo importante, la violación del Tratado del río Uruguay que se argumenta o laudar sobre el impacto del medio ambiental llevarían años. Tiempo suficiente para que las pasteras estarían funcionado, salvo que el litigio pase a otro nivel o que las compañías no logren obtener financiación, la carta actual de Kirchner, mucho más fuerte que la instancia judicial y por la que se hizo el acto de masas..
¿Qué es mejorar el Mercosur?
Además, el mitin institucional de Gualeguaychú tuvo un fuerte tufillo a innecesario,. Así lo ven no solo sectores de la oposición sino algunos altos funcionarios presentes, más para no ofender al Presidente que por convicción. Más allá de esa apreciación, la pregunta pertinente es si servirá para mejorar el ambiente diplomático, o como creen en la oposición, enreda mucho mas las cosas, le añade una agresividad innecesaria, camu
flada como un gesto presidencial de reiterar que «quiere ayudar» a su vecino. Caramba, que difícil es entenderlo así cuando en rigor dejó mal parado al uruguayo cuando reveló una confidencia que le habría hecho Tabaré de que con las papeleras, había recibido un «presente griego».
En opinión calificada dentro del gobierno argentino, Uruguay no se irá del Mercosur ni pedirá el cambio de estatus y reconocen que buscar nuevos mercados e inversiones, está en la naturaleza de las naciones y no viola en el estado actual del agrupamiento ninguna de sus disposiciones. En todo caso, la lectura sigue siendo política ya que no ha sido el endurecimiento de la relación bilateral por las pasteras la que lleva a Tabaré a abrir el juego internacional, sino el no cumplimiento del agrupamiento con sus objetivos liminares.
Cuando se habla de mejorar el Mercosur, en rigor, se está hablando de desprenderse del Consenso de Washington, que en su espíritu surgió aunque sea de contrapeso. Ahora en esta zona del planeta, que a veces es confuso o contradictorio se requiere de un bloque sin fisuras para ver cómo se inserta cada uno de sus componentes pero unidos, en el mundo globalizado. *
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