Estados Unidos de Sudamérica

Brasilia, PL, AFP

El presidente de Perú, Alberto Fujimori, sugirió ayer a los presidentes de América del Sur reunidos en esta capital que este primer encuentro marque la partida de nacimiento de los Estados Unidos de Sudamérica.

Puede sonar utópico, etéreo y lírico, pero creo que en esta primera reunión debemos de plantearnos, audazmente, una meta que corresponda a los grandes desafíos que nos están planteando los 450 millones de seres humanos que viven en América del Sur.

El mandatario peruano hizo la propuesta en una breve intervención que debía tratar el tema de las drogas y los delitos conexos, como el narcotráfico y el lavado de dólares, que también sería comentado por el presidente de Paraguay, Luis González Macchi.

Fujimori recibió el apoyo expresó del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien subrayó que la idea de la unión sudamericana no debe ser una utopía, sino una tarea práctica de los gobernantes de hoy y las generaciones futuras.

El debate sobre el tema del narcotráfico era uno de los más esperados, por las implicaciones que tiene en este momento la adopción por Colombia de un plan apoyado por Estados Unidos que incluye ayuda militar en equipos, asesores y personal de comando.

Sin embargo, antes de adentrarse en el asunto de las drogas, Fujimori examinó el marco económico social en el que surge y se desarrolla ese problema, que de una u otra forma abarca todo el subcontinente.

Tenemos un territorio de más de 20 millones de kilómetros cuadrados, con recursos que nos convierten, unidos, en una potencia minera, agrícola, petrolera y forestal del mundo, dijo.

Sin embargo, advirtió, en esa porción del planeta tan generosamente dotada vemos grandes extensiones de cultivo de coca y amapola, inmensos cinturones urbanos de miseria, desempleo, enfermedades endémicas, una educación precaria y, encima, violencia terrorista.

Fujimori también destacó que a ese sombrío panorama se suma una cuantiosa y pesada deuda externa, cuyo principal, según datos conservadores, se ha pagado varias veces en los últimos 25 años.

Somos 450 millones de sudamericanos, pero 200 millones de los nuestros viven en la pobreza, en condiciones de vida precarias, propias de siglos anteriores, cosa que no ocurre en otras regiones del planeta menos dotadas por la naturaleza.

Enseguida insistió en la necesidad de vencer esa fragilidad con la unidad, que daría a Sudamérica un poder de negociación mayor con los grandes bloques de desarrollados en temas como medio ambiente, comercio, deuda externa y otros.

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