ANALISIS INTERNACIONAL

La telaraña mafiosa de paramilitares y DAS colombiano

ALVARO URIBE enfrenta lo que ha sido calificado como «el peor escándalo » de su gobierno. El 8 de abril la revista Semana de Bogotá publicó un reportaje al ex director de Informática del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Rafael García, quien denunció las vinculaciones del servicio secreto de inteligencia con las bandas paramilitares en un complot para asesinar al presidente Chávez. La entrevista revela también un fraude considerable en la elección que consagró a Uribe en 2002. Vimos por TV al director de la revista, Alejandro Santos, defender la pertinencia de las denuncias, que han puesto en vilo a Colombia y en particular a los opositores a Uribe en las elecciones del mes próximo.

 

Complot para asesinar al presidente Chávez

Rafael García dice en el reportaje que el ex director del DAS, Jorge Noguera, participó junto con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y con opositores venezolanos en un complot para asesinar al presidente Hugo Chávez de Venezuela. Abunda en detalles sobre la estructuración del plan y afirma que Noguera colocó al organismo al servicio de los paramilitares. El fiscal general de Colombia, Mario Iguarán Arana, asumió directamente la investigación de las graves denuncias y según el diario capitalino El Tiempo ya designó varias comisiones de investigadores al respecto. El lunes el acusado Jorge Noguera compareció ante la fiscalía.

El presidente Hugo Chávez denunció hace unos meses que fuerzas opositoras a su gobierno (entre ellos dueños de tierra en zonas limítrofes) sostuvieron reuniones con miembros de organismos de seguridad colombianos y con paramilitares de ese país que penetraron en Venezuela a través de la frontera común para organizar un atentado en su contra, y que presentó pruebas de ello al propio Uribe. En la mira del magnicidio estaban también otros altos funcionarios venezolanos, como el vicepresidente José Vicente Rangel y el fiscal general Isaías Rodríguez. El objetivo era desestabilizar al gobierno venezolano y preparar su relevo por parte de las fuerzas opositoras.

Según el vicepresidente Rangel queda demostrado que «todas las denuncias del presidente Chávez son ciertas» y que «algo muy turbio y oscuro se estaba tejiendo en las trastiendas del poder (colombiano) contra Venezuela».

Por otra parte, los hechos revelan que el presunto desarme de las bandas paramilitares, con lo cual realizó gran estruendo publicitario el gobierno de Uribe con claras finalidades electorales, son puro papel pintado. Las AUC se mantienen, dominan una porción considerable de territorio, coordinan sus acciones con los propios destacamentos del ejercito regular contra las fuerzas guerrilleras, tienen vínculos estrechos con el narcotráfico, se jactan incluso de poseer su propia bancada de parlamentarios y organizan su participación en la próxima contienda electoral.

 

Fraude electoral

El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, diputado Nicolás Maduro, dijo que envió una misiva al presidente del Congreso de Colombia exigiendo que el caso se investigue a fondo. En el curso de esta semana una comisión de congresistas venezolanos estará viajando a Bogotá para concretar esta solicitud.

Otro capítulo de las denuncias de Rafael García contra el ex jerarca del DAS se refieren al fraude electoral que con el concurso de las diversas fuerzas involucradas se perpetró en el curso de las elecciones presidenciales del año 2002, que llevaron a Alvaro Uribe a la presidencia de la República. Estas revelaciones, a un mes de las elecciones presidenciales en que Uribe se presenta a la reelección, conmocionaron a toda la sociedad colombiana, y en particular a los opositores a dicha candidatura. Vimos por televisión las expresiones indignadas de candidatos como el peculiar ex alcalde de Bogotá y ex rector universitario Antanas Mokus, o el liberal Horacio Serpa, reclamando una investigación exhaustiva y rápida de todos los hechos. El último nombrado fue quien acuñó la expresión de «telaraña mafiosa» que envuelve a los paramilitares, los servicios secretos estatales y funcionarios del gobierno uribista.

 

El peor escándalo del gobierno de Uribe

Todos coinciden en que es éste el mayor escándalo que sacude al gobierno de Uribe. Este alegó que si le presentan pruebas de que un funcionario colombiano participó en el complot contra Chávez sería el primero en pedir «que lo metan en la cárcel, no va a quedar en la impunidad». Casualmente estas denuncias coinciden con la revelación efectuada por Fidel Castro en el libro-reportaje de Ignacio Ramonet, de que había orden de fusilar a Chávez cuando estaba secuestrado durante el golpe de estado del 11 de abril 2002, y que los soldados se negaron a disparar. *

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