Se acerca el momento
Está cada vez más cerca la fecha tope para las negociaciones comerciales mundiales en el marco de la Ronda Doha. El plazo vence a fines de este año y si las negociaciones no se llevan a cabo antes de esta fecha se haría imposible de alcanzar en un futuro próximo la liberalización comercial en la escala prevista por la Ronda Doha. ¿Quiénes serían, entonces, los principales perdedores?
En primer lugar, sería el mundo en desarrollo. El objetivo fundamental de esta ronda es desarrollo. En otras palabras, su meta principal es corregir los desequilibrios existentes en las relaciones comerciales multilaterales. Si esta ronda fracasa, los países en desarrollo pagarán el precio más alto.
En segundo lugar,serían las economías más pequeñas y más débiles, para las cuales el proceso multilateral hace las veces de «póliza de seguros» contra las presiones ejercidas por los poderosos en los acuerdos comerciales bilaterales. Pero, sin embargo, el principal perdedor sería sin duda la Organización Mundial del Comercio (OMC), o sea el sistema que ha servido a los intereses colectivos de sus 150 diferentes miembros y ha asegurado una apertura comercial adecuada y que se basa en un consenso entre todos nosotros.
En diciembre pasado, la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong logró progresos en algunos frentes. También fijó una serie de importantes fechas límite a fin de preparar el terreno para nuestro trabajo durante este año. Hong Kong fue un éxito modesto.
La agricultura es el centro de la ronda. Ello no constituye una sorpresa, dado que el sector agrícola está atrasado en varias rondas comerciales con respecto al de los bienes industriales. El Acuerdo sobre Agricultura sólo entró en vigor en 1995. Por lo tanto, el sector agrícola no se ha visto beneficiado por el proceso de liberalización comercial que se desarrolla desde hace 50 años en el sector de bienes industriales.
En agricultura, Hong Kong consiguió un pacto que involucró a los tres pilares de las negociaciones: subsidios a las exportaciones, subsidios domésticos y aranceles aduaneros. Los países estuvieron de acuerdo en la eliminación de los subsidios a las exportaciones para 2013, con la eliminación de una parte sustancial de ellos para 2010. Europa correspondió a la demanda unánime que se le hizo al respecto por parte del mundo en desarrollo. En Hong Kong, los miembros de la OMC también acordaron hacer «cortes efectivos» en respaldos domésticos que distorsionan el comercio. También se acordó que los mayores subsidiadores cortarían sus subsidios lo más posible, con la Unión Europea, Estados Unidos y Japón a cargo de las mayores reducciones. Con respecto a los aranceles, hubo progresos limitados. El tamaño de los cortes de aranceles a efectuar sigue siendo relevante.
¿Cuáles son las cuestiones en materia de agricultura que siguen pendientes? En primer lugar, la magnitud de la reducción que se efectuará en los subsidios agrícolas tanto en Europa como en Estados Unidos y Japón. En segundo lugar, la magnitud de la reducción de aranceles para los productos agrícolas y el tratamiento de los productos sensibles y especiales para los países en desarrollo.
En bienes industriales, que constituyen el 80% del comercio mundial de mercancías, hay un potencial enorme para el incremento del comercio Norte-Sur y Sur-Sur. Los miembros de la OMC acordaron reducir aranceles mediante el uso de una fórmula que podría reducir los aranceles pico y la escalada arancelaria que sigue ocurriendo en los países desarrollados, pero que también reduciría los aranceles en las naciones en desarrollo de modo adecuado para sus necesidades e intereses. La Conferencia de Hong Kong también acogió una demanda de vieja data de 32 de nuestros miembros más pobres: los países ricos acordaron acceso libre de impuestos y de cuotas a sus mercados al 97% de todos los productos de los Países Menos Desarrollados (PMD) sobre una base duradera, con la perspectiva de extender este tratamiento al 100% de todos sus productos.
En materia de servicios, Hong Kong abrió la puerta a negociaciones plurilaterales. En otras palabras, estimuló a los países a comenzar a presentar en la mesa solicitudes colectivas en sectores de los servicios que son de particular interés para ellos.
Hong Kong, desde mi punto de vista, fue capaz de lograr un cuidadoso equilibrio entre la apertura comercial en materia de servicios y el mantenimiento del derecho de los países a regular esta parte de su economía.
Ahora nos enfrentamos a una situación difícil. La Declaración Ministerial de Hong Kong ha llamado a los países a completar las «modalidades» para las negociaciones sobre bienes agrícolas e industriales para el 30 de abril. En las áreas de servicios, la declaración exhortó a revisar las ofertas a ser presentadas de aquí al 31 de julio. Para que se consigan logros al vencimiento de estas fechas límite, todos los actores deberán ir hacia delante. Aunque que la agricultura ha sido ubicada en el primer plano los progresos deberán conseguirse en todos los frentes. Para desbloquear la agricultura, Estados Unidos necesita avanzar en el tema del apoyo doméstico y la UE en el del acceso al mercado. Asimismo, India, Brasil y otros grandes países en desarrollo necesitan mostrar mayor flexibilidad en materia de bienes industriales. Las negociaciones sobre servicios deben continuar progresando.
Esta breve visión conjunta puede ser resumida en una frase: no tenemos tiempo que perder. *
(*) Pascal Lamy es el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). (Copyright IPS)
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