La II República nacía hace 75 años
La reforma agraria, la ley de divorcio y de matrimonio civil, la reforma militar y la educativa, sin contar el voto femenino, fueron algunas de las transformaciones progresistas instauradas por el gobierno republicano. El 14 de abril de 1931, Niceto Alcalá Zamora asumía el gobierno provisional formado como resultado de las elecciones municipales que días antes habían otorgado la mayoría a los partidos republicanos. Mientras el rey Alfonso XIII optaba por el exilio, el ejecutivo ponía en marcha sus reformas económicas y sociales de carácter urgente, empezando por mejorar la situación laboral de los campesinos, en un contexto de crisis económica mundial, que sin embargo no tuvo tanto efecto en la España de entonces debido a su atraso económico. Las primeras elecciones generales a las Cortes otorgaron igualmente el triunfo de los republicanos, permitiendo la formación de un gobierno republicano-socialista dirigido por Manuel Azaña, cuyo primer cometido fue la elaboración de una nueva Constitución. El Estado español es «una república de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de libertad y justicia emanando el poder del pueblo», afirmaba aquella Carta Magna que establecía la separación entre la Iglesia y el Estado; la expropiación de propiedades por causa de «utilidad social», la disolución de las órdenes religiosas y la nacionalización de sus bienes. La autorización del divorcio y del matrimonio civil fueron dos medidas de peso que acentuaron el carácter laico de la República y también caldearon los ánimos de una derecha profundamente católica. Sumado a ello la reforma agraria impulsada para eliminar el latifundio y distribuir tierras que no eran cultivadas por su extensión, fueron creando el caldo de cultivo ideal para la rebelión. *
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