Kirchner y el Cardenal
Aunque hay datos precisos sobre esos roces, el fondo del disgusto católico con Néstor Kirchner es el haber abandonado la política de Carlos Menem de alineamiento incondicional con la visión que tiene el Vaticano en lo que vulgarmente se menciona como «aborto», pero que en general es mucho más profundo: toca problemas vitales sobre la salud reproductiva y de la mujer.
Lo cierto es que a días de las Pascuas, Kirchner se hizo presente inopinadamente (aparentemente) cuando con sus ministros de primera línea asistió al homenaje de sacerdotes palotinos asesinados durante los años del terror, una ceremonia religiosa presidida por el cardenal primado de la Argentina y titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Jorge Bergoglio, en la parroquia San Patricio, en el barrio de Belgrano.
Es una doble reparación. En 1976, cuando los sacerdotes y estudiantes asesinados por «subversivos » por un comando del Ejército en convivencia con el ministro del Interior, Albano Harguindeguy, no toda la Iglesia, ni siquiera el Nuncio Apostólico de esos tiempos bravos, Monseñor Pio Laghi, se puso del lado de las víctimas tan solo defendida por la minoría de obispos progresistas, algunos de ellos, también asesinados ante el silencio de la cúpula eclesial o el diario de los religiosos de origen irlandés, «The Southern Cross o el «Buenos Aires Herald».
Un libro clave de Verbitsky
Este horror acaba de ser nuevamente documentado, pero muy ampliado, en el excelente trabajo de Horacio Verbitsky sobre las relaciones de la Iglesia con las FF.AA. en tiempos de sangre. Se trata de «Doble Juego. La Argentina Católica y Militar» de obligada lectura para conocer el real comportamiento de la Iglesia, el Vaticano y laicos católicos en esos años.
Vale la pena subrayar que en este trabajo, Bergoglio no queda bien parado por su postura en esos tiempos y como el Cardenal sigue siendo reticente en reconocer la posición de la Iglesia frente al terror, puede que influya en algo en la frialdad presidencial frente al cardenal.
Lo cierto que el martes, Kirchner y varios de sus ministros presenciaron una oración en la que se evocaron los asesinatos de los «Testigos de la Fe de nuestro tiempo», entre quienes están los cinco padres palotinos asesinados brutalmente en aquel templo. El gesto reviste significación por cuanto el Presidente y Bergoglio no se encontraban cara a cara desde hacía casi dos años, separados por una serie de hechos que sembraron tensión y provocaron numerosos desencuentros entre ambos.
Para LA NACION la visita presidencial fue el preludio de una serie de eventos que apuntarán a encauzar, tal vez definitivamente, las accidentadas relaciones. Por lo pronto, el jefe del Estado manifestó entre sus íntimos su voluntad de asistir al Tedeum en la Catedral metropolitana, el 25 de mayo próximo, que oficiará Bergoglio. No lo hizo un año atrás cuando escuchó la misma del Día de la Revolución en Santiago del Estero Además, podría recibir en los próximos días en su despacho a la conducción de la Iglesia.
En el Tedeum de 2004 la homilía de Bergoglio, había disgustado al Presidente y por eso cambio de Catedral para el 25 de Mayo de 2005, gambito que el Cardenal leyó, acaso no mal, como un desaire «Vine a compartir un oficio religioso. Nunca tuve una mala relación con la Iglesia», afirmó Kirchner al salir del templo ubicado en el barrio de Belgrano R. Es allí donde el 4 de julio de 1976, fueron asesinados a balazos los sacerdotes Alfredo Leaden, Pedro Dufau y Alfredo Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.
Reclamos para que sea declarados beatos
El encuentro entre el Presidente y el Cardenal se limitó a un apretón de manos. Cuando dio su meditación, Bergoglio no hizo ninguna referencia política sobre los religiosos asesinados, pero destacó la actitud «de Jesús, que siempre iniciaba el diálogo».
«Da escalofríos», dijo Kirchner al salir del edificio y luego de haber visto la alfombra roja, que se preserva en un cuarto, con los agujeros de las balas disparadas por un grupo de tareas de la dictadura.
Los tres sacerdotes y los dos seminaristas palotinos asesinados podrían ser las primeras víctimas del terrorismo de Estado en ser declarados beatos, siempre y cuando prosperen las causas de canonización abiertas por el cardenal Jorge Bergoglio.
Los sacerdotes y seminaristas fueron masacrados mientras dormían en la propia iglesia de San Patricio, en Belgrano R. Los asesinos dejaron un mensaje escrito en la pared: «Esto les pasa por envenenar la mente de la juventud», se leía. El Ejército adjudicó la masacre a «elementos subversivos», pero la Iglesia y el Nuncio, sabían quienes habían sido los asesinos. Los seminaristas estaban vinculados al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo de gran influencia, como lo dice la investigación histórica, en la formación de Montoneros, la guerrilla urbana peronista.
Desde hace años, la comunidad palotina viene reclamando justicia y, al mismo tiempo, que se los declare beatos.
En 1987, el entonces superior provincial de la congregación, el padre Juan Mannion, había hecho un elocuente reclamo. «La Iglesia oficial se rehúsa, parecería ser, a asumir el martirio y el testimonio de obispos y sacerdotes», sostuvo.
La última vez que se vieron Kirchner y Bergoglio fue el 31 de agosto de 2004, cuando el primer mandatario recibió en su despacho a las autoridades del Episcopado y acordaron trabajar juntos en el área social donde son muchas las discrepancias
La tensión con la Iglesia tuvo su pico en febrero de 2005, cuando el Presidente quitó por decreto el sueldo al obispo castrense, Antonio Baseotto.
El prelado había criticado la posición del ministro de Salud, Ginés González García, en favor de una política no dogmática sobre el aborto, citando un pasaje de la Biblia en el que Cristo habla de «colgar una piedra y tirar al mar» a los que hagan daño a los niños..
El caso Baseotto es asunto de una difícil negociación con Roma. El apretón de manos contado acaso, solamente acaso, vaya delineando un nuevo ciclo en las relaciones de Kirchner con la cabeza de la Conferencia Episcopal Argentina. *
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