Moscú compartió la condena de Washington pero rechazó toda "solución por la fuerza"

Irán enfrenta posibles sanciones

«Las actividades de enriquecimiento (de uranio) son una afrenta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y al Consejo (de gobernadores) de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica)», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

El portavoz consideró «ciertamente una opción factible» la posibilidad de aplicar sanciones a la República Islámica, pese a las reticencias rusas y chinas.

En este sentido se pronunció también el miércoles, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, que exhortó al Consejo de Seguridad a adoptar «fuertes medidas» contra Teherán por haber contravenido abiertamente lo dispuesto por el órgano de Naciones Unidas.

A petición de la AIEA, el Consejo de Seguridad fijó el 28 de abril como límite para que Irán suspenda las actividades de enriquecimiento de uranio.

Rusia compartió la condena de Washington pero, a través de su canciller, Serguei Lavrov, rechazó toda «solución por la fuerza» para resolver la crisis.

«Prácticamente todos los países europeos son solidarios con Rusia», añadió el jefe de la diplomacia de Moscú, citado por las agencias rusas.

Lavrov se refería a los principales países europeos involucrados en las negociaciones nucleares con Irán -Gran Bretaña, Alemania y Francia-, que juzgaron «un paso equivocado» el anuncio del martes según el cual, Teherán logró «enriquecer uranio a un 3,5%».

«Irán se integró a los países nucleares», declaró posteriormente el presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad.

El enriquecimiento de uranio es crucial para fabricar combustible en las centrales nucleares civiles y cargas para las bombas atómicas.

Según el ex presidente iraní Akbar Hachemi Rafsandjani la experiencia fue realizada con una «cascada» de 164 centrifugadoras, insuficientes para producir uranio altamente enriquecido, en un 90%, necesario para el arma atómica.

Pero el vicepresidente de la Organización iraní de energía atómica (OIEA), Mohammad Saidi, precisó que, tras el éxito logrado, «la segunda etapa es instalar 3.000 centrifugadoras (…) hasta finales de año» para, a continuación «poner en marcha una actividad de enriquecimiento industrial».

«Esta ciencia es ahora ya nuestra y somos capaces de construir cientos de fábricas de conversión y miles de centrífugas», aseguró el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el general Hassan Firuzabadi.

Sobre las informaciones de la prensa estadounidense sobre la posibilidad de un ataque de Washington contra instalaciones nucleares en Irán, el general consideró que «Occidente no puede hacer nada».

Los expertos estadounidenses, por su parte, señalaron que Teherán será capaz de fabricar una bomba atómica en unos 15 meses.

«Calculamos que con 3.000 máquinas se puede obtener suficiente uranio altamente enriquecido para fabricar un arma nuclear en 271 días», es decir, nueve meses, dijo el subsecretario de Estado norteamericano para la no-proliferación nuclear, Stephen Rademaker, en declaraciones desde Moscú.

En medio de la tensión, el director de la AIEA, Mohamed ElBaradei, viajará el jueves a Teherán para entrevistarse con los principales líderes iraníes y, a continuación, informar al Consejo de Seguridad.

«Los miembros del Consejo de Seguridad deberán estudiar seriamente qué acción, y sobre todo qué sanciones, deben ser adoptadas ahora», concluyó un diplomático en Viena. *

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