"Mantuvo una política indigenista retrógrada y tutelar", afirma el foro de las distintas etnias

Indígenas de Brasil dicen que el gobierno de Lula fue el "peor"

«El gobierno de Lula mantuvo una política indigenista retrógrada y tutelar», expresó el Foro de Defensa de los Derechos Indígenas, que agrupa movimientos de todo Brasil, en el documento final emanado del Campamento Tierra Libre celebrado desde el martes en Brasilia ante la sede del Congreso.

«Este gobierno fue el peor para los indios, fue el que reconoció menos, declaró menos y homologó menos tierras indígenas», dijo a la AFP el antropólogo Gilberto Azanha, del Centro de Trabajo Indigenista (CTI), integrante del foro.

El documento fue entregado al Congreso y a la Justicia, pero no al gobierno porque «dos asesores del jefe del gabinete de Lula, Gilberto Carvalho, dijeron que podría recibir a tres representantes, pero no a una comisión por falta de tiempo y espacio», según los indios.

El Foro «repudió esta actitud del gobierno porque demostró el desinterés por los pueblos indígenas que caracterizó al gobierno Lula». Los indígenas «salen de Brasilia sabiendo quiénes son sus posibles aliados y quiénes son sus adversarios», añadieron.

El campamento abrió el martes en Brasilia un mes de movilizaciones llamado «Abril Indígena», y reunió hasta el jueves a 500 líderes de 86 pueblos.

Brasil tiene unas 734.000 personas que se autodefinen como indígenas (0,4% de la población total), pero sólo viven en aldeas cerca de 450.000. En el país hay 205 etnias que hablan 180 lenguas diferentes.

Un estudio del católico Consejo Indigenista Misionario (Cimi), también miembro del Foro, mostró que desde 1990, el gobierno de Lula declaró en promedio seis tierras indígenas por año, mientras que en los gobiernos anteriores esas declaraciones fueron de 11 a 13 por año.

La concesión a los indios de la propiedad de sus tierras, pasa por cuatro etapas: reconocimiento del territorio indígena, por la Fundación Nacional del Indio (Funai), declaración por el Ministerio de Justicia, demarcación a cargo de Funai y homologación por el gobierno.

«El Ministerio de Justicia, por ley, debe declarar las tierras indígenas en 30 días, pero promedialmente lo hace en 30 meses», dijo un vocero del Cimi a la AFP.

Por eso «el gran foco de reclamo es la tierra, y la defensa de la biodiversidad, que incluye los derechos colectivos de propiedad intelectual sobre los productos naturales», explicó Azanha.

Según la Funai, actualmente Brasil tiene 510 territorios indígenas que ocupan el 12,5% de su superficie nacional. El gobierno de Lula planea aumentarlo en 1% y para eso debe demarcar antes de fin de año un centenar de tierras.

Azanha aseguró que la salud de los indios y la cuestión de los derechos indígenas, «están peor que en muchos años».

La salud «es cada vez más precaria, con mayor desnutrición y mortalidad infantil», y los derechos «son cada vez más atropellados en el Congreso, donde hay decenas de proyectos a estudio que desconocen la Constitución y la leyes vigentes, sobre todo en cuestión de tierras», insistió el antropólogo.

El cacique Marcos Xucurú, de los Xucurú de Pernambuco (noreste), denunció a la AFP «la excesiva injerencia de políticos que entorpecen las decisiones sobre la atención de salud». El gran problema es «la desnutrición infantil», añadió. *

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