Kirchner en conflicto con ganaderos y sindicatos obreros
Ya lo hace: los índices provisorios de marzo darían un alza del 1,1%, lo que es algo más elevado de lo pensado por el Ministerio de Economía.
Vayamos por parte. Están convocadas las convenciones colectivas de trabajo y a la vez, hay reclamos para que se incremente el salario mínimo. Puede ser que el Consejo tripartito (Estado, empresarios, sindicatos) sea convocado por Kirchner para ir amortiguando los reclamos.
Pilotean la pelea por mejores salarios, el sindicato de los camioneros, hoy por hoy, el más influyente del movimiento obrero. Su jefe, Hugo Moyano, es el secretario general de la CGT. Pero la agenda diaria del gremio esta en manos de su hijo, Pablo, que no parece estar enfrentado con su papá, acaso uno de los argentinos con más llegada al despacho presidencial. Incluso con más frecuencia que los ministros, pero aplica métodos duros.
Los camioneros por ahora centran su fuerza en el sector que traslada caudales, con lo que en algunos casos, el fin de semana pasada, se noto la escasez de efectivos en los cajeros automáticos. Van por más y sus demandas son que trepen algo más del 30% las actuales remuneraciones, en tanto las autoridades económicas estiman que entre el 18 y el 20% de suba de los salarios, la lucha contra la inflación es controlable. Por encima de ello, se hace más difícil, sobre todo por la carrera de algunos precios.
Los acuerdos logrados por Kirchner con los principales formadores de precios, que lo tuvo como participe lápiz en mano con los dueños de las cadenas de nota, no van mal, excepto, entre otros, con la carne.
Kirchner proclama urbi et orbi que no se consuman bifes, para conseguir que las carnes rojas bajen su cotización. Ha tomado medidas fuertes como prohibir la venta de carnes al exterior que los exportadores lograr eludir mediante ardides. Esa veda ha traído más que un problema con varios países, entre ellos Rusia, donde está ahora precisamente una misión de la provincia de Buenos Aires buscando elevar la cantidad de productos en ese país, entre ellos, la carne, una paradoja. Y estos días llegará aquí el primer ministro de la Federación Rusa, Vladimir Putin, que irá a Brasil y no tiene buen trato con Kirchner. Y no bajará a Buenos Aires.
¿Surgen cuadros sociales para el centro-derecha?
Los formadores de precios de la carne se han negado a firmar un acuerdo para el mantenimiento de los precios. Hasta que éstos no caigan, Kirchner les niega incluso el saludo.
Los consignatarios de hacienda sostienen que no hay maniobras, que Argentina ante la crisis de la fiebre aviar es mirada con estómagos ávidos de Europa y es una oportunidad a no dejar pasar y que se trata, en última instancia en un problema de oferta, sólo posible de resolver como políticas puntuales a largo plazo.
Pero además, se ponen bravos. Ya hubo paros en localidades ganaderas de la provincia de Buenos Aires y Corrientes. En esta última lo productores amenazan cortar puentes y rutas, a la manera piquetera. El ejemplo de las asambleas de Gualeguaychú y Colón, por el caso de las pasteras de Fray Bentos, tienen influencia. O han dejado un precedente aún mayor que el de los desocupados organizados en el universo piquetero que nunca llevaron los cortes a más de un día. El caso es que de estas movilizaciones de propietarios de ganado, que son de nueva horneada, nada o poco que ver con la vieja oligarquía, surgen cuadros de masas de tendencia de centro-derecha que convendrá seguir atentamente. Pueden ser el aliciente que necesiten los partidos de ese color para ver si pueden hacerles fuerza al peronismo en tiempos de Kirchner.
La oferta de ganado a los mercados es constreñida por maniobras, suponen las autoridades que miran las movilizaciones de los ganaderos como algo parecido a una conjura. Los dueños de las vacas, y los frigoríficos, que son parte del proceso comercial, reclaman por caso, que el gobierno reabra los mercados externos y que, además, quite o rebaje las retenciones sobre las exportaciones, una de las claves de la política fiscal actual.
Si lo que pasa en este sector del campo es delicado con tendencia a convertirse en fuertes voces de protesta en el interior, no sería menos lo que se avecina en el campo laboral. Ayer, por caso, hubo un conflicto en una de las líneas del subterráneo por encuadramiento sindical, algo menor, pero que disloca el tránsito. Los trabajadores del transporte, que es un sindicato distinto al de camioneros, están alerta y aunque han hecho decir a quien debe oír que no pararán en Semana Santa cuando el flujo de pasajeros es elevadísimo, siguen con sus reclamos.
El líder de este sindicato, Palacios, es un aliado de Moyano de larga data. Pero a diferencia del primero que tiene un férreo control sobre su sindicato y de su hijo, lo chumban desde las bases clasistas que en transporte, sobre todos en los subterráneos han mostrado ser eficientes. Moyano y Palacios son la leva de la CGT y aliados de Kirchner. Pero ellos tienen su juego, y el Presidente, otro.
No queda todo reducido a lo contado. Hay mucho más. *
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