Llamado al Reino Unido a negociar la devolución de las islas
Las islas fueron ocupadas por Gran Bretaña en 1833 y desde entonces los reclamos, más fuertes o más soterrados, para que los territorios regresen a la soberanía argentina, no cejaron. El caso está en la órbita del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, y esos territorios están incorporados como propios en la Constitución Nacional.
En un mensaje a un auditorio dominado por soldados veteranos de la guerra a los que les prometió nuevas medidas de atención oficial, el Presidente señaló que la recuperación de la soberanía es un «objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino» que se realizará con «diálogo, diplomacia y paz» y le pidió perdón a los ex combatientes.
Kirchner destacó la voluntad del gobierno argentino de reanudar el diálogo con el Reino Unido. «Deben mostrar disposición de negociar nuestra soberanía sobre las islas», dijo. Pero los kelpers, que hace dos días se entrevistaron con Tony Blair en Londres, le manifestaron querer seguir viviendo bajo la soberanía británica.
«Malvinas no es un problema militar, debe ser un objetivo nacional de todos los argentinos y con diálogo, diplomacia y paz debemos recuperarlas para la Patria. Pero diálogo, diplomacia y paz no significa vivir con la cabeza gacha; diálogo, diplomacia y paz significa tener una diplomacia donde defendamos con altura y
dignidad los derechos que son nuestros sobre las islas Malvinas. No confundamos bajar los brazos con ser amantes de la paz», subrayó.
Formalmente, Buenos Aires y Londres mantienen negociaciones por imperio de una orden de las Naciones Unidas, pero el Reino Unido sigue insistiendo en que esas islas del Atlántico Sur, donde está instalada una base sofisticada pero ya fuera de moda en el actual contexto internacional, no saldrán de su férula. El argumento: los isleños así lo reclaman.
Va de suyo que el Presidente no perdería la ocasión para enfilar nuevamente sobre la dictadura militar que impulsó la invasión de las islas en lo que la historia recoge como un intento «de huir hacia delante». En esa melodía, Kirchner afirmó que los militares, entonces liderados por el general Leopoldo Galtieri, utilizaron el conflicto bélico del Atlántico Sur «para superar una situación adversa».
«Para salvarse, la dictadura planeó y ejecutó una guerra mintiendo sobre sus intenciones. Malvinas fue una gran frustración», remarcó en un tramo de su extenso discurso. Puso en el mismo lugar a los grupos económicos «que apoyaron la dictadura pero no respaldaron a nuestros soldados cuando vinieron de la batalla». Admitió la cuota de responsabilidad del Estado argentino. «Debemos reconocer nuestros errores para afrontar nuestro provenir. No puede ser que el deseo de olvidar culpas borre la memoria».
Pero si la guerra fue una aventura para el Presidente, y no sólo para él, ha que evocar a los caídos durante la guerra, y destacó el «patriotismo y sacrificio» de los soldados «que no dudaron en responder al llamado de la patria».
«Rindamos homenaje a quienes cayeron, a aquellos que dieron su vida por la patria», reclamó el mandatario en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Así fue que en varios tramos de su discurso, el Presidente reivindicó la lucha de los ex combatientes, a los que «se los hace víctimas cuando se los olvida o se los esconde». Además, les pidió perdón y les dio las gracias «por lo que hicieron por la patria».
Kirchner destacó que Malvinas «debe ser un objetivo nacional». «Hay que defender con altura y dignidad nuestros derechos sobre Malvinas», concluyó
Como lo hace habitualmente, el Presidente le salió al cruce a sus críticos, en esta ocasión especialmente contra los medios de prensa en general ya que en su discurso en la Brigada Aérea de El Palomar afirmó que «estamos y vamos a estar mucho mejor».
El sábado, unos 150 ex combatientes de Malvinas de la ciudad de La Plata realizaron un escrache al ex comandante militar en Malvinas, el general de Brigada (r) Mario Benjamín Menéndez.
Desde que finalizó el conflicto, cerca de 300 soldados se quitaron la vida como secuela de los horrores de la guerra y el desdén con que las autoridades de entonces y más tarde, los ignoraron. Casi la mitad de los caídos en el conflicto.
Leopoldo Fortunato Galtieri fue indultado por Carlos Menem de las leves penas que se le impusieron por haber llevado al país a la guerra.
En los 80, los militares le encargaron al general Augusto Rattenbach la elaboración de un informe que oficialmente sigue siendo secreto. Una copia llegó seguramente de parte de sectores de las FFAA a la revista 7 Días y lo que se dice allí es muy crítico sobre todo en los aspectos operacionales, aunque menos en los políticos. Se le criticó desde las FFAA, pero también desde la izquierda porque no abordó una de las causales de la baja preparación profesional: que los militares fueron entrenados en esos años en la guerra «contra el enemigo interno». *
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