Gestión gubernamental de Evo Morales tiene un 74% de aprobación
Ocho de cada 10 bolivianos aprueban a su presidente indio Evo Morales, cuyo gobierno recibe un apoyo del 74%, según una encuesta privada publicada este domingo por el tabloide La Razón de La Paz.
Morales, que el 22 de abril cumplirá un trimestre en el poder, mantiene su popularidad en alza principalmente en las ciudades andinas de La Paz y El Alto (oeste), sus bastiones electorales, donde acapara 82 y 86% de apoyo respectivamente.
La aprobación a su gobierno de izquierda también es alta en las ciudades de Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este), con 75 y 77% de respaldo ciudadano.
La encuesta realizada entre el 13 y 25 de marzo por la empresa Apoyo, implicó a 1.025 personas entre 18 y 70 años en Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y El Alto, las ciudades más pobladas y que conforman el eje del país.
La popularidad de Morales, que ascendió a la silla presidencial con el 54% de los sufragios, marcha en ascenso pese a la retahila de conflictos, sociales, empresariales, y regionales que afronta.
La de Morales es la gestión presidencial que mayor popularidad acapara antes de cumplir 100 días en el palacio Quemado desde 2001, según el cotidiano paceño.
En nueve semanas de gestión Morales ha conseguido la convocatoria a la elección de asambleistas y asegurado la instalación de la Constituyente, principal bandera de su política y por medio de la cual se propone refundar el país más pobre de Sudamérica, para el 6 de agosto.
También llamó a un referendo sobre autonomías departamentales.
Morales, que contra el criterio de sus médicos trabaja un promedio de 16 horas diarias, ha lanzado un plan para alfabetizar a un millón de bolivianos, en su mayor parte indígenas en áreas rurales.
El gobernante que creó 3.000 nuevos puestos para profesores en base de los recortes que efectuó a su propio salario, al de sus ministros, principio que se extendió a los 157 congresistas, también ordenó incrementar el mínimo salarial de 50 a casi 80 dólares.
Desde que fuera investido el 22 de enero pasado, el Presidente lidió sin solución de continuidad con el empresario criollo Ertesto Asbún que administra la línea bandera Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) y cuya evidente quiebra financiera ha puesto en entredicho el empleo de 2.000 familias y crispado a organizaciones civiles de Cochabamba, donde radica la sede de la aerolínea hace 80 años.
El mandatario dispuso la intervención de la compañía con pasivos superiores a los 160 millones de dólares, pero el Tribunal Constitucional ordenó revocar la medida al atender un requirimiento de Asbún.
En los primeros dos meses de administración Morales ha sostenido varias escaramuzas con Estados Unidos, a causa de su política antinarcóticos contraria a la destrucción de las plantaciones excedentarias de coca.
Con la voladura con dinamita de dos hoteles de turistas en La Paz a manos de un estadounidense, presuntamente sicópata, el presidente definió al responsable como «enviado» de Washington.
El gobernante brega además por persuadir a las autoridades de Santiago para que Chile otorgue a Bolivia un paso sobernano hacia el Océano Pacífico.
Morales encara además una reivindicación de los indios guaraníes en el sur y sudeste del país que han proclamado crear el décimo departamento (provincia) en medios de las jurisdicciones de otros tres distritos y donde se emplaza la riqueza gasífera del país.
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