Rice y Straw instan a Irak a formar un gobierno de "unidad nacional"
Rice aseguró haber tenido discusiones «muy directas» con los dirigentes kurdos, chiítas y sunitas del país, entre ellos el presidente Jalal Talabani y el primer ministro saliente, Ibrahim Jaafari.
«Debe quedar claro para todo el mundo que ha llegado el momento en que las negociaciones produzcan un gobierno de unidad nacional», declaró Rice a los periodistas que la acompañaban en su viaje por sorpresa a Bagdad con Straw.
Rice realizaba una visita de dos días a Blackburn, al noroeste industrial de Inglaterra, invitada por su homólogo británico antes de que ambos partieran secretamente hacia la capital iraquí.
La secretaria estadounidense subrayó el fracaso en formar una coalición gubernamental de Jaafari, ganador de las legislativas del 15 de diciembre de 2005 y como tal nombrado por los conservadores chiítas como candidato para sucederse a sí mismo al frente del nuevo ejecutivo.
«Los iraquíes deben nombrar un primer ministro que pueda formar un gobierno», dijo Rice mientras que Straw reiteró «la inquietud internacional» por el retraso de la formación del primer ejecutivo democrático en Irak desde la caída del ex dictador Saddam Hussein, en abril de 2003.
La visita a Bagdad de los dos jefes de la diplomacia de Washington y Londres –cuyos países tienen en Irak más de 140.000 soldados– coincide con la contestación a Jaafari no sólo por parte de sunitas y kurdos sino también de su propio bloque chiíta.
Así, uno de sus parlamentarios, Jalal Edin Al-Saghir, pidió al primer ministro que retire su candidatura a su propia sucesión, en el segundo llamamiento en este sentido en las últimas 48 horas procedente de las filas chiítas.
Los líderes políticos iraquíes, por su parte, lograron un acuerdo ayer sobre el funcionamiento del Consejo de Ministros, que prevé el voto de una mayoría de dos tercios para avanzar en los asuntos más sensibles.
Asimismo, el ministro iraquí del Interior, Bayan Jabr Sulagh, anunció la reorganización de las fuerzas de seguridad del país uniendo varias unidades en una sola policía federal, que estará directamente bajo su autoridad.
En el terreno, el ejército estadounidense anunció ayer la muerte de cuatro de sus soldados desde el jueves, lo que eleva a al menos 2.333 el número de militares norteamericanos o de personal asimilado muertos en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, según un conteo de la AFP en base a cifras del Pentágono.
Washington también reconoció que el helicóptero que se estrelló el sábado al sur de Bagdad fue abatido por disparos hostiles y que sus dos pilotos están, probablemente, muertos.
En cuanto a la violencia diaria que sufren los iraquíes, ésta se cobró ayer doce nuevas vidas, entre ellas las de un abogado en Basora, en el sur del país, asesinado por disparos de hombres armados, según fuentes de la seguridad.
También, dos hombres, hermanos de los dirigentes sunitas iraquíes Salah Motlaq y Jalaf Al Ulayane, fueron secuestrados hace casi una semana, según informaron ayer allegados a las familias. *
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