Kirchneristas, izquierdistas y moderados chocan en la central obrera argentina

Congreso de la combativa CTA

Con todo, se anunció un plan de lucha y movilizaciones en todo el país en reclamo de «igualdad, trabajo genuino, libertad sindical y soberanía», anticipó su titular Víctor De Gennaro.

En ese plan de lucha, está incluido el lanzamiento de un paro nacional para el 20 de abril, pero habrá que ver si consigue hacerlo cumplir, tanto por la previsible oposición de la CGT a sumarse a una iniciativa que no comparte como el peso del propio kirchnerismo dentro de la CTA.

En el encuentro quedaron acreditados 7.874 delegados provenientes de todo el país, quienes por unanimidad también se pronunciaron en reclamar al Gobierno Nacional «libertad y democracia sindical» para la central y para «más de 8 mil organizaciones de trabajadores que la ley nos los deja luchar». Este es uno de los asuntos que han llevado crecientemente al liderazgo, o parte de él, al distanciamiento con el gobierno de Néstor Kirchner.

Antes de las elecciones de 2003, era un hecho para la CTA que el Presidente reconocería, por el Ministerio de Trabajo, la personería de esa central y especialmente de esos miles de comisiones internas que sin tener el aval legal, no pueden negociar convenios salariales o sobre condiciones de trabajo. «Hay que trabajar de raíz de cómo dar vuelta la tortilla. Para eso queremos la distribución de la riqueza, queremos salarios dignos, queremos la universalización de las asignaciones familiares para todos los hijos de todos los trabajadores con o sin trabajo. Ese es el país que queremos, con una nueva ley de libertad y democracia sindical en la Argentina», remarcó de Gennaro.

Al hablar en la primer jornada del Congreso de la CTA- De Gennaro reconoció que dentro de ese nucleamiento «tenemos distintas visiones del país, del gobierno, pensamos distinto en varios temas, no somos uniformes en la construcción política o sí con algunos, pero lo que nunca va a ser esta CTA es estar sometidos al poder político de un Gobierno, de los partidos políticos o del empresariado del sistema. No, eso nunca lo va a ser la CTA».

Pero uno de los lideres de la CTA, el piquetero Luis D´Elía, es un alto funcionario del gobierno y tres dirigentes, diputados nacionales con posiciones fuertemente diferenciadas en temas claves recientes como el Presupuesto Nacional o las reformas al Consejo de la Magistratura, la herramienta que para la oposición, permitiría al Gobierno el manejo de las remociones y designaciones para el Poder Judicial. D´Elía fue silbado por un núcleo de delegados vinculados al partido Comunista, pero De Gennaro los recriminó y callaron.

De Gennaro, que solía mantener una estrecha relación con el Presidente, ha sido raleado de las charlas recoletas que Kirchner suele mantener con líderes sindicales y sociales. Se rumoreó que dejaría la conducción de la CTA para dedicarse a su viejo sueño armar una fuerza política inspirada en el Partido de los Trabajadores de su amigo Luiz Inácio Lula Da Silva.

Pero los observadores creen que sin la presencia de De Gennaro, la CTA podría centrifugarse. Su fuerza, además, es visible entre los trabajadores del Estado, los docentes, los judiciales, y en menor medida entre trabajadores de servicios como telefónicos donde la influencia no es desdeñable, y entre los obreros industriales.

Un dirigente metalúrgico dijo en una de las actividades colaterales a este Congreso que «la asignatura pendiente de la CTA, es el desarrollo y el crecimiento de nuestra Central en el sector industrial: sin clase obrera industrial no hay Central sindical y en esto estamos trabajando. Creo que este seminario esta mostrando un avance muy importante con respecto a la situación anterior», concluyó.

Corrientes clasistas influenciadas por la izquierda trosquista, están fuera, y son críticas de la CTA, aunque dentro de ella hay una tendencia de ese signo que es minoritaria.

Hubo saludos del exterior a cargo de Guy Ryders, secretario general de la Confederación Sindical de Organizaciones Sindicales Libres (Ciosl) y de Wylly Thys, de la Central Mundial de Trabajadores (CMT).

La Organización Internacional del Trabajo ha reclamado en el pasado reciente al gobierno de Kirchner que se reconozca a la CTA como central sindical. *

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