Fatua contra las estatuas deja de piedra a los artistas egipcios
Una fatua o dictamen religioso que prohíbe la exposición de estatuas en las casas provocó la cólera de artistas e intelectuales egipcios, convencidos de que es fruto de un oscurantismo medieval.
Refiriéndose al profeta Mahoma cuando afirmó que las esculturas serían atormentadas en el Juicio Final, el mufti Ali Gomaa, una de las más altas autoridades religiosas del país, publicó esta semana la fatua que considera «proscrita la fabricación de estatuas y por lo tanto queda prohibido exponerlas en las casas». Los Hermanos Musulmanes tildan la fatua de «señuelo» destinado a distraer a los egipcios de sus verdaderas preocupaciones, los artistas estiman que este dictamen religioso es una bomba de relojería que podría afectar incluso a la arqueología faraónica. «Â¡Es una catástrofe!», deplora el novelista Gamal Al Ghitani. «No resultaría improbable ahora que alguien entre en el templo de Karnak (Luxor) o en cualquier otro templo faraónico y lo destruya».
Toda representación humana, y no sólo la de los profetas, está prohibida por los teólogos más tradicionalistas del Islam sunita. Afirman que a su regreso a la Meca después de un exilio (hijra, año 622 después de JC) de diez años en Medina, Mahoma ordenó la destrucción de las estatuas erigidas alrededor de la Kaaba.
«Esta fatua es digna de talibanes y su autor puede ser considerado el mufti del terrorismo», añade Ghitani.
Según él, numerosos religiosos progresistas, «como Mohammad Abdu, consideraron hace más de un siglo que las estatuas y las imágenes no están proscritas y sí en cambio su adoración». *
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