Permaneció tres meses secuestrada por las "Brigadas de la venganza"

Liberan a la periodista de EEUU en Irak en medio de crisis política

«Fue liberada y se encuentra en estos momentos conmigo», dijo a la AFP el jefe del Partido Islámico iraquí Tarek al-Hachemi, sin precisar las circunstancias de la liberación.

Jill Carroll, de 28 años, que trabajaba como free lance para el diario estadounidense Christian Science Monitor, y desde 2003 se había instalado en Bagdad, fue secuestrada el 7 de febrero en la capital iraquí y su intérprete asesinado a balazos.

Los secuestradores, un grupo armado que se hacía llamar las «Brigadas de la venganza», amenazaron con matarla si no se liberaba a las mujeres presas en Irak. Su imagen apareció varias veces en videos difundidos por televisión.

La periodista afirmó haber sido bien tratada durante su secuestro.

El presidente estadounidense George W. Bush dijo este jueves sentirse «feliz» y «agradecido» por la liberación. «Agradezco a todos aquellos que han trabajado duro para obtener su liberación», afirmó. En tanto, su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, expresó en Berlín su «gran alegría» y «gran alivio».

Su puesta en libertad se produjo una semana después de que tres trabajadores humanitarios occidentales de una ONG canadiense fueran liberados en una operación de la fuerza multinacional en Bagdad y un día después de un dramático pedido de su hermana gemela, Katie, difundido por la cadena Al-Arabiya.

A nivel político, en tanto, las reuniones para formar un gobierno en Irak seguían suspendidas por segundo día consecutivo por el desacuerdo entre chiítas y sunitas sobre el titular de la cartera de Seguridad.

Al mismo tiempo, el primer ministro saliente y candidato a su propia sucesión, el chiíta Ibrahim Jaafari, se quejó de las injerencias estadounidenses en la política de su país.

«No hay reunión prevista para hoy», indicó una fuente política en Bagdad, un día después de que fuese anulado un encuentro con el jefe del Estado, Jalal Talabani.

El negociador kurdo Mahmud Osman explicó que la lista de los chiitas conservadores, mayoritaria en el Parlamento, había solicitado una pausa de dos días para determinar una posición en relación a quien debe encargarse de la cartera de la Seguridad en un país castigado por la violencia cotidiana.

«Pienso que las negociaciones se reiniciarán mañana (viernes), agregó, dando cuenta de «algunas diferencias entre Jaafari y Estados Unidos».

«Es posible que Estados Unidos no quiera un primer ministro islamista», como Jaafari, según Osman.

La Casa Blanca desmintió que George W. Bush hubiese hecho saber a la mayoría chiita iraquí que no quería a Jaafari en la dirección del próximo gobierno.

Más de tres meses después de las elecciones generales del 15 de diciembre, los dirigentes iraquíes reciben presiones para la formación de un gobierno, cuya prioridad será contener la violencia endémica.

El ejército estadounidense anunció que dos de sus soldados murieron en combates en Irak. Uno en la explosión de una bomba casera el jueves en Bagdad y el otro debido a las heridas recibidas el martes en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad.

Estas bajas elevan a por lo menos 2.330 el número de soldados o de personal asimilado estadounidense muertos en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, según un recuento de la AFP basado en cifras del Pentágono.

Por otra parte, trece civiles fueron muertos el jueves en distintos ataques en Irak, entre ellos, una abogada, abatida por hombres armados en la ciudad meridional de Basora y ocho empleados de la central térmica de Baiji, a 200 km al norte de Bagdad. *

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