Atentado en Bolivia: ¿obra de un demente o terrorismo?
Las pericias policiales preliminares son totalmente contradictorias con la posición oficial esgrimida por el presidente Evo Morales contra el gobierno de Estados Unidos.
Las pesquisas no pudieron establecer hasta ahora si los ataques con dinamita, que cobraron un saldo de dos muertos, siete heridos y daños en al menos diez viviendas, fueron o no acciones terroristas.
«No se puede emitir juicios de valor al informar sobre esos atentados. Antes se debe esperar datos más claros y el resultado de las investigaciones que se llevan a cabo al respecto», declaró el comandante de la Policía, general Isaac Pimentel.
Los únicos sospechosos, el estadounidense Lestat Claudius de Orleans y su pareja uruguaya Alda Ribeiro Acosta, continúan sometidos a investigaciones a cargo de Policía Técnica Judicial y la Fiscalía de Distrito y permanecen bajo detención preventiva hasta que un juez cautelar decida su suerte.
Uno de los dos fiscales encargados del caso, Carlos Fiorilo, dijo que ambos afrontan la máxima pena boliviana de 30 años de cárcel.
El jefe de Estado dijo que detrás de los ataques está Washington y, como consecuencia, leales al partido del presidente urgieron a organizar «comités de autodefensa» de la democracia.
«Hay lucha contra el terrorismo y el gobierno de Estados Unidos nos manda norteamericanos a hacer terrorismo en Bolivia», denunció Morales durante el acto público.
«Detrás de estos dos atentados están intereses de algunos grupos oligárquicos en Bolivia, usando agentes externos para amedrentar, para crear zozobra, para decir que el gobierno no sabe controlar a Bolivia», afirmó.
La hipótesis del mandatario fue desestimada implícitamente por la Policía que encontró «móviles religiosos» en los hechos protagonizados por el californiano Lestat Claudius de Orleans.
El nombre del sospechoso evoca al viejo vampiro de la obra de la escritora Anne Rice, llevada al cine como «Entrevista con el vampiro» o «La reina de los condenados», cuyo protagonista se llama Lestat y ocurre en Nueva Orleans, lo que para la prensa local le confiere un extraño aire de un sicótico.
Aunque las autoridades rehúsan llegar a conclusiones tan tempranas sin la intervención de un profesional sicólogo, en la prensa se tejen hipótesis a partir de la documentación encontrada en poder de los sospechosos.
Las fotografías de Ribeiro Acosta desnuda posando junto a cartones de cilindros de dinamita distribuidas en muchos lugares de La Paz por los implicados, que promocionaban su negocio de venta de explosivos y cohetería, abrieron más interrogantes.
¿Cómo fue que obtuvo una matrícula policial que le autorizaba a vender explosivos habiendo ingresado al país recién en diciembre de 2005?, preguntó la prensa.
El principal implicado «estuvo consciente de todos sus actos en este acto delincuencial», concluyó Fiorilo, quien se negó a concluir que los atentados son obra de un sicótico.
En realidad «lo que quiere es ganar publicidad porque pidió hablar con una agencia internacional (de noticias) para hacer conocer al mundo por qué lo hizo», dijo el Fiscal.
La historia de la uruguaya Alda Ribeiro es también otra incógnita.
«Mi marido es un maldito, hay que matarlo. Yo no hice nada. Mi marido hizo. Es indignante lo que hizo mi marido», gritó cuando era trasladada a una dependencia policial.
La primera interpretación era que condenaba la acción dinamitera pero también se conjetura que Ribeiro no se refería a Lestat Claudius sino al padre de sus dos hijos, Eduardo Roslik, hermano de un connotado comunista uruguayo, de cuyos maltratos la habría rescatado el estadounidense.
La historia de un probable atentado contra el consulado chileno también está siendo investigada, dijo Fiorilo.
La policía boliviana denunció el miércoles la existencia de un plan para atentar contra el consulado general de Chile en La Paz, luego de traducir en parte un documento confiscado a los dos extranjeros detenidos. *
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