A 3 años de la invasión, el mundo reclama el fin de la guerra en Irak
REUNIDOS EN las Azores, Bush, Blair y Aznar decidieron lanzar la invasión, contra la decisión del Consejo de Seguridad y violando la ley internacional. Estos tres años se caracterizaron: por la acumulación de mentiras respecto a presuntas armas de destrucción masiva en Irak, por las masacres de la población civil en todo el territorio ocupado y por las torturas inauditas instauradas por los mandos militares yankis en la prisión de Abu Ghraib y otras.
La operación Enjambre: otra fase del genocidio
En esta fecha, cuando es visible que la invasión no logró ninguno de sus objetivos proclamados, sino que sólo trajo muerte, miseria y el saqueo de sus riquezas al pueblo iraquí, Bush en el colmo de su desprestigio- resolvió lanzar otro operativo mortífero, el mayor desde el comienzo de la invasión. La operación Enjambre (Swarmer) movilizó 1500 soldados norteamericanos, más tropas iraquíes bajo su comando, 50 helicópteros de combate, 200 vehículos incluidos tanques pesados, para lanzarlos contra Samarra, en el norte, donde las tropas de ocupación sufrieron duros golpes de la resistencia iraquí.
En venganza, el objetivo es transformar a Samarra en una nueva Falluya, la ciudad literalmente arrasada por los ocupantes, quemada con fósforo vivo. Ahora en Samarra imperan las matanzas, los arrestos a discreción con destino a centros de tortura. El sábado 18 el New York Times señalaba que una unidad de elite de operaciones especiales estadounidenses convirtió una de las bases militares del régimen anterior cerca de Bagdad en un centro de detención secreta y de interrogatorios en base a torturas. Que se suma a todas las demás en Bagdad, como la de Abu Ghraib, y a las que practican las tropas británicas en el sur, en Bassora.
Bush pide paciencia y Brzezinsky le responde
Bush salió a la palestra el fin de semana para pedir paciencia a los norteamericanos, alegando que está implementando una estrategia para la victoria en Irak. Muy pocos le creen. Su índice de popularidad cayó por debajo del 36%, y en lo que respecta a la conducción de la guerra en Irak, el 70% de los encuestados la reprueba. Está peor que Nixon antes de dimitir por Watergate. Estas cifras aumentaron considerablemente en los últimos días.
Zbigniew Brzezinsky, ex consejero para la seguridad nacional (1977-1981), expresó en una conferencia en el Center for American Progress, en réplica directa al presidente, que la situación actual en Irak es la de «una ocupación fracasada, una guerra que EEUU no está ganando, luego de haberla iniciado sobre la base de errores, a veces mentiras, y que ha manchado el liderazgo y la moralidad misma de EEUU».
El desprestigio alcanza también a Blair, socio de EEUU en la agresión. El 61% de los británicos reprueba su gestión, apenas 36% la aprueba, y por primera vez se ve superado por los conservadores en las encuestas, después de haber triunfado en tres elecciones sucesivas.
Aunque aquí se mezclan otras cuestiones como escándalos financieros y de corrupción, lo esencial es que su popularidad ha sufrido una caída constante desde el inicio de la guerra de Irak.
Qué le trajo la guerra a Irak
En primer lugar, la matanza indiscriminada de civiles, la inmensa mayoría bajo el fuego de las tropas de ocupación. Al responder a acusaciones de Bush, el presidente Chávez mencionó a cinco niños iraquíes muertos a consecuencia de un bombardeo norteamericano.
Pero ya son decenas de miles los muertos desde que Bush anunciara el 20 de mayo de 2003, a bordo de un portaaviones, que la guerra había terminado.
Desde el atentado del 22 de febrero a la Mezquita Dorada, centro del culto chiíta en Samarra (precisamente allí donde los yankis han concentrado su ofensiva), han recrudecido los choques fratricidas, con el peligro de que degeneren en una verdadera guerra civil. El ex primer ministro Iyad Allawi dice que ésta es inminente, Rumsfeld lo niega en el Washington Post.
Pero los líderes iraquíes de una u otra confesión o fracción denuncian con una sola voz que la situación se ha deteriorado gravemente por la presencia de la tropas extranjeras, y unos y otros, como Moqtad al Sadr o el ayatolá Alí Sistani, reclaman la salida de las tropas y la unidad de los iraquíes con ese fin.
En entrevistas de CNN habitantes de Bagdad dicen que sienten ira por la presencia de los militares USA, y que muchos de sus compatriotas cayeron bajo el fuego norteamericano. Otros añoran los tiempos anteriores a la invasión, y destacan el alza fabulosa del costo de la vida. Subsistencias fundamentales saltaron de 500 a 3000 dinares, combustibles de uso doméstico (vaya paradoja) multiplicaron su precio por 30 (de 500 a 15000 dinares), hay problemas permanentes con la electricidad, la ciudad entera está más pobre, la basura se acumula, los jóvenes que pueden hacerlo se van.
La protesta mundial
En Madrid, las manifestaciones contra la guerra se desarrollaron alrededor de la estación de Atocha, centro de atentados terroristas, y en Malasia frente a la embajada de EEUU. En San Juan de Puerto Rico los manifestantes desfilaron hasta el Capitolio vestidos de negro portando 49 féretros, igual al número de boricuas muertos en la aventura intervencionista; en la proclama se enfatizó que la guerra impuso una drástica limitación de los derechos civiles, a través de la Ley Patriota. En Estambul, las manifestaciones reclamaron el cierre de las prisiones de Guantánamo (por lo cual se han pronunciado los mayores intelectuales del mundo, encabezados por José Saramago) y de Abu Ghraib, al tiempo que se alertó contra la invasión de Irán, próximo blanco de EEUU. El sábado marcharon en Europa decenas de miles de opositores a la guerra: en Londres, partiendo desde el Parlamento en Westminster, en Budapest conformando una original figura de símbolo de la paz, en Roma en rechazo a la política de Berlusconi, que apoyó la invasión, con consignas de «no a la guerra del petróleo», no en nuestro nombre» y stop la guerra en Irak»
Los soldados yankis muertos
En el ejército de EEUU, según una encuesta efectuada en Irak, un 72% es partidario de retirarse del país, de inmediato o en tiempos breves, y sólo 23% apoya la permanencia por «todo el tiempo necesario». Ya han muerto por lo menos 2313 soldados desde que se declaró el fin de la guerra y hay más de 17 mil heridos. Una publicación difundida por la Red Voltaire incluye medio centenar de fotos de soldados norteamericanos gravemente mutilados, bajo el título: «Esas imágenes que los Estados Unidos no quieren ver», y apunta: «Al ver las terribles fotos de los soldados mutilados de EEUU -que goza de enorme superioridad militar- nos imaginamos en comparación el horror y el sufrimiento que padece el pueblo iraquí». *
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