Análisis internacional

La revuelta de los estudiantes franceses

TODA FRANCIA está conmovida por una movilización gigantesca de los estudiantes, que cuenta con el apoyo decidido de las organizaciones sindicales unidas, contra una ley infame del gobierno Chirac-de Villepin-Sarkozy que reglamenta las condiciones de trabajo de los jóvenes de menos de 26 años despojándolos de todos sus derechos. Una oleada de actos y manifestaciones conjuntas iniciada el 7 de marzo se complementa con la ocupación de la mitad de las universidades de Francia, facultades y centros de estudio, estando previstas otras dos grandes jornadas para el jueves 16 y el sábado 18. Revive el clima de mayo 68.

 

Como en mayo 68

El proyecto fue aprobado a tambor batiente por la Asamblea Nacional el 8 de marzo, con el voto en contra de la izquierda y desoyendo el clamor de las manifestaciones del día anterior, que reunieron más de un millón de manifestantes en alrededor de 160 ciudades. Eran 200 mil en París, 100 mil en lo que se describió como «un desfile imponente» en Marsella, 70 mil en Bordeaux, 50 mil en Toulouse, 30 mil en Rennes, que siguieron el llamado de los sindicatos de estudiantes de las facultades, de los liceales, de las organizaciones juveniles, de las centrales sindicales y de organismos de solidaridad. En París, se leía en las pancartas: «Después de los pañuelos descartables, los jóvenes descartables» y «Nos consideran como desechos y pisotean nuestros derechos». Otra dirigida directamente al primer ministro de Villepin, resumía: «Quien siembra la miseria, recoge la cólera» (en francés rima).

La ley, llamada Contrat Première Embauche (CPE, contrato de primer empleo) que según Sarkozy debe ser aplicada a toda costa, establece que los patronos podrán dar trabajo a jóvenes de menos de 26 años por dos años (sería algo así como un período de prueba) y echarlos antes de cumplirse esa fecha sin ninguna condición y sin ninguna garantía, sin indemnización por despido ni nada parecido. Durante todo ese período quedan al margen de la legislación social, no tendrán protección en caso de enfermedad, o de embarazo. De hecho vivirán todo ese período bajo un régimen de superexplotación, con la amenaza permanente del despido sobre su cabeza. Todos los derechos para el empleador, ninguno para el trabajador, es el resumen que hacen los estudiantes y los sindicatos. Significará retroceder respecto a todas las conquistas del movimiento obrero desde la época del Frente Popular, en 1936. La CPE presionará a la baja el mercado de trabajo, de hecho aumentará el ejército de reserva, y perjudicará también a los mayores de 26 años, a todos los jóvenes trabajadores y a la clase obrera en general.

 

Obreros y estudiantes,  ¡unidos y adelante!

La consigna común es categórica: eliminación del CPE, para después sentarse a negociar. Así se lo propusieron los legisladores de izquierda a de Villepin, que dio la callada por respuesta.

Un hecho verdaderamente notable de esta movilización, que ha adquirido carácter nacional, es la unión de los estudiantes con todas las centrales sindicales. Unos y otros ya han decidido conjuntamente nuevas acciones el jueves 16 a iniciativa de los estudiantes universitarios y liceales, y otra jornada de acción nacional el sábado 18 con manifestaciones en toda Francia, para volver a reunirse esa noche y examinar la situación. Ahí están las centrales sindicales CGT, FO, CFDT, CFTC y las múltiples organizaciones estudiantiles a los distintos niveles, así como los sindicatos de docentes. Estos anuncian que están ocupadas 45 de las 85 universidades de Francia. L’Humanité afirma que «por el lado sindical, la unidad sobre la consigna de eliminar el CPE no presenta ninguna fisura». Al tiempo de anunciarse que «los vientos de fronda contra el CPE soplan más fuerte», la cólera comienza a salir de los campus universitarios y buscan la calle, mediante demostraciones que se renuevan a diario en París, en Lille, en Toulouse, en Rennes y enfrentan en varios casos la represión policial. Esta fue particularmente violenta en La Sorbonne.

 

El desalojo de La Sorbonne a cachiporrazo limpio

Ocurrió a las 5 de la mañana del sábado 11, luego de tres días de ocupación del emblemático centro de estudios, y lo vimos por la televisión francesa y española. El rector Maurice Quénet pidió la intervención de las «fuerzas del orden» para desalojar a los estudiantes. Allí irrumpieron los temibles CRS y expulsaron a cientos de ocupantes a cachiporrazo limpio y con gases lacrimógenos. Fue una batalla campal. Los estudiantes formaron una cadena humana y resistieron. Algunas decenas fueron llevados presos. Varios rectores (Nantes, Toulouse) condenaron la represión. Le Monde escribe que «esta ocupación por cientos de estudiantes era inédita desde el histórico movimiento de mayo 1968″.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje