Presionan a Sudán para que acepte fuerzas de paz de la ONU
La presión europea y norteamericana tuvo lugar en el marco de una reunión en Bruselas en la que participaron también responsables de la ONU y la Unión Africana (UA).
«El gobierno de Sudán no debe tener nada en contra de la ONU», dijo el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, tras las discusiones que contaron con la presencia del vicepresidente sudanés Alí Osmán Mohamed Taha.
Desde febrero de 2003, la región de Darfur, en el sur de Sudán, es escenario de una guerra civil entre el ejército y rebeldes, que ha causado entre 180.000 y 300.000 muertos y ha provocado el desplazamiento de 2,6 millones de personas.
La Unión Africana desplegó en 2004 una fuerza compuesta por 7.000 hombres, pero los problemas de recursos que enfrenta motivaron que el Consejo de Seguridad de la ONU pidiese el pasado 3 de febrero la elaboración de planes para sustituirla por una misión de paz de Naciones Unidas.
El presidente estadounidense George W. Bush apoyó esta decisión y propuso organizar una misión de la ONU apoyada por la OTAN y compuesta por el doble de los efectivos desplegados por la UA.
Pero el presidente sudanés, Omar al-Béchir, reiteró el sábado pasado que no quería una intervención extranjera en Darfur, y calificó de «peligroso» al proyecto de la ONU.
Ayer, la Unión Europea y Estados Unidos volvieron a presionar a los africanos para que acepten este traspaso. «Esperamos que el gobierno sudanés no se resista», dijo el subsecretario de Estado norteamericano Robert Zoellick, destacando que las tropas de la Unión Africana debían ser el «corazón» de la futura fuerza de la ONU. «Necesitamos ayudarlos a ser capaces de reforzar su operación», agregó, antes de remarcar que «las operaciones de paz en sí mismas no serán suficientes» y que hay que alcanzar «un acuerdo de paz». *
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