Telerman se alinea con Kirchner
Es que todavía la Legislatura no recibió la notificación oficial de la Sala Juzgadora que el lunes lo destituyó, un trámite formal, pero indispensable.
Ambos se reunieron en la víspera para analizar el futuro, donde el ex alcalde tiene una fuerte presencia, obvia por otro lado, no solo en el gabinete sino en el aparato de funcionarios políticos de la administración. Ibarra le ofreció plena colaboración.
Cosas de la vida. Los dos fueron en su no muy lejana juventud, miembros de la rama juvenil del Partido Comunista. Telerman abandonó sus filas por 1986, para pasar a militar en el peronismo. Fue, así, vocero del entonces gobernador bonaerense, Antonio Cafiero, y luego en esas funciones con el canciller de Carlos Menem, Guido Di Tella, ese que pergeñó el slogan de las relaciones carnales.
Más tarde tuvo funciones en la embajada argentina en Washington, se conchabó en la OEA como portavoz de su entonces secretario general, César Gaviria. Entonces, Menem lo envió a La Habana como embajador en una breve pero intensa gestión donde las relaciones bilaterales mejoraron luego de días turbulentos.
La historia más reciente lo vincula a Ibarra en su primer gestión como un dinámico secretario de Cultura y, en 2003, como su acompañante para la elección donde el ahora defenestrado alcalde venciera en segundo turno a Mauricio Macri, el líder de PRO una alianza de centro derecha, no por casualidad, motor del juicio político que culminó el martes.
Ahora Ibarra prepara su presentación judicial para lograr que se anule la decisión de la Legislatura porteña. Sabe bien que es un proceso largo, pero desea ese dictamen favorable, seguramente en algún momento de la Suprema Corte de Justicia, como un acto de reparación política.
Telerman, por su lado, envió un claro mensaje a Néstor Kirchner de alineamiento en su proyecto político. La Capital Federal no es un distrito que acoja cálidamente al peronismo. En las legislativas de octubre pasado, el kirchnerismo, que ahora maneja al peronismo del distrito bajo el manto del Frente para la Victoria, la suerte no le fue esquiva pero tampoco fulgurante y por el peso del Presidente.
Sin duda, la caída de Ibarra es a la vez que un golpe a lo que quedaba del Frente Grande, aquella fuerza que fundara en los 90, Carlos «Chacho» Alvarez, un revés para el kirchnerismo en particular al ala que dirige en jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Telerman no se lleva bien, digamos más bien mal, con Fernández, pero ahora deberán convivir aunque es dable esperar del flamante alcalde una apertura a otro sector del oficialismo que quiere poner sus reales en la Capital Federal.
Telerman buscará acuerdos legislativos
Telerman avisó que dialogará con todas las fuerzas políticas del distrito, una manera de buscar otros palenques donde rascarse, habida cuenta de que hereda de Ibarra una gran soledad en la Legislatura, esa orfandad fatal que le costó al ex fiscal su lugar.
Ayer Telerman se reunió con el gabinete heredado donde habrá cambios pero no se sabe de qué magnitud. Desde que se inició en noviembre el juicio político, el nuevo alcalde fue tejiendo contactos y trabajando silenciosamente pero con intensidad acaso previendo el desenlace donde la palabra «traición» se escuchó en más de un despacho, pero más bien referida al kirchnerismo que de hecho, uno de ellos, el legislador Hevio Rebot, decidió la fatal votación. La más alegre por lo ocurrido ha sido la líder del ARI, silenciosa hasta dos minutos más tarde de la votación de la Sala Juzgadora, donde felicitó a los dos legisladores que le bajaron el pulgar a Ibarra, un ex aliado de Elisa Carrió quien se alegró, lo dijo, por lo ocurrido.
En general el espacio político del peronismo y del radicalismo, que junto a una veta del progresismo y gran parte de las entidades de derechos humanos y del mundo de la cultura, que se opuso al enjuiciamiento de Ibarra, de una u otra forma salió ayer a proclamar lo injusto de la decisión del tribunal político, aunque hombres como el gobernador bonaerense, Felipe Solá, disintieron con eso de que lo que ocurrió fue «un golpe institucional», uno de los caballitos de batalla de la defensa del ex jefe porteño.
Ahora vienen otros momentos políticos para el distrito por un lado, para Ibarra por el suyo y sobre todo alrededor de la causa judicial de la tragedia de Cromagnon, el eje de la controversia y que tiene su lugar en sede tribunalicia donde hay cerca de una treintena de procesados.
A ese lugar un sector de los familiares de las 194 víctimas, quiere colocarlo a Ibarra pensando que podrá ejercer la misma presión que exitosamente logró sobre los legisladores. Hay en este espacio, un sector dinámico, muy influenciado por partidos de izquierda que prestan su infraestructura y la consigna del futuro es verlo a Ibarra en prisión.
Por ahora el juez que tiene el expediente, no citó a Ibarra y un dictamen de un tribunal de alzada, separa su figura de las responsabilidades de funcionarios de la comuna en la tragedia. *
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