Hoy termina el juicio político contra el alcalde norteño Aníbal Ibarra
Desde el domingo se ha instalado frente a la Legislatura local un grupo de familiares y amigos de las víctimas que antes realizaron peregrinaciones con vehículos de distinto tipo por muchos barrios del distrito, como manera de hacer conocer su postura a favor de la destitución de Ibarra.
Este tuvo el jueves un formidable apoyo en Plaza de Mayo cuando unas 35.000 personas reclamaron contra el juicio político que impulsó la derecha que encarna el empresario Mauricio Macri, pero que contó con el respaldo de los pocos legisladores de ultraizquierda y del ARI, que dirige Elisa Carrió. «Macri es un activista del dolor de la tragedia», le espetó ayer Ibarra.
En rigor, cuando semanas atrás se decidió el juicio político, bajo una presión sin precedentes de la barra formada especialmente por el sector más combativo de los familiares, la mayoría de los legisladores afines a Néstor Kirchner sufragaron por el juzgamiento. De hecho, fue el voto de un kirchnerista el que abrió este proceso final.
Los amigos del Presidente en la Sala Juzgadora son tres pero hay dudas sobre el voto de uno de ellos, Helio Rebot, aparentemente favorable a la destitución. Ibarra cuenta con solo tres votos seguros, pero aún con dos apoyos a él de los legisladores kirchneristas se alcanzarían los 10 necesarios para echarlo.
Rebot es entonces clave, y se sabe de fuertes presiones sobre él de parte de Alberto Fernández, el jefe del Gabinete Nacional. Kirchner ha dicho que en la votación no influirá, y ese es el reclamo de los sectores de los familiares que van en busca del chivo expiatorio. La tragedia, conviene recordarlo, está siendo investigada en los tribunales y allí están bajo proceso el gerente o propietario de la disco, los integrantes del conjunto del rock «Callejeros», policías y bomberos que estaban a cargo de la seguridad de un local que carecía precisamente de eso, seguridad, y varios funcionarios del área de la comuna.
El eje de la acusación es que Ibarra, como jefe político de la ciudad, descuidó el control de los encargados de velar por las habilitaciones y cómo se realizan esos espectáculos en locales cerrados. Además, los fiscales, dos de derecha, intentaron poner en la lupa la primera gestión del acusado que cuando fue a su reelección le ganó precisamente a Macri, una cuenta que, dicen por el ibarrismo, le pasa ahora el titular de Boca Juniors.
En rigor hay varios votos dudosos. En el bloque del ARI, donde dos de sus integrantes están en la Sala Juzgadora, no quieren, varios, según las versiones periodísticas, ser funcionales a Macri. Pero la jefa del sector, Elisa Carrió, no parece inclinada a favorecer a su ex aliado, en nombre de la «libertad de conciencia» de cada uno. Ella, cuentan, ha bajado el pulgar, lo que no es poco en una persona de gran personalidad que dirige con mano de hierro a su partido que es fuertemente antikirchnerista y de su aliado porteño.
Muy confusa es la postura que adoptará el diputado Gerardo Romagnoli, de Autodeterminación y Libertad, de tendencia semianarquista. Primero renunció a su condición de juez, pero como no sólo le fue rechazada sino que se lo amenazó con ser expulsado de la Legislatura y se lo acusó de haber sido sobornado, bajó su cabeza, se reintegró al juicio y ahí anda, escondiendo su postura. Dijo en su momento que «el juicio es una farsa» y que junto a Ibarra había que procesar políticamente a toda la Legislatura.
Nada se esclareció de la tragedia
Otra legisladora, Florencia Polimeni, que pasó por el radicalismo pero fue electa en las listas de Macri, aunque tiene un bloque independiente, está embarazada y puede que no concurra si los médicos se lo demandan. Su voto es, con todo, un interrogante. El ex Presidente Raúl Alfonsín la llamó, para contarle que él ve con malos ojos la destitución de Ibarra, que sería una grave agresión a la Carta Magna.
Hay operaciones por ambos lados. Amenazas contra legisladores de tono casi mafioso, de parte de sectores que, dicen, defienden a las familias de las víctimas. Y presiones del ibarrismo y amigos sobre algunos que dudan.
Es que el juicio político no aclaró nada sobre lo ocurrido en esa noche fatal. No esclareció quién encendió la bengala que provocó el incendio, no aclaró quién debía vigilar el local, si la policía o los bomberos, incluso una salida de emergencia que esa noche estaba clausurada, y en cambio, voló por toda la gestión de Ibarra, que no es lo que puede definirse en una instancia como la que fue abordada, sino por el voto de los ciudadanos.
Se supo que ahora está procesado personal penitenciario por un desastre en un penal de la provincia de Buenos Aires, donde murieron dos docenas de internos. Ningún sector que acusó a Ibarra llevó igual postura contra el gobernador Felipe Solá, a pesar de que han sido numerosos los informes sobre el infierno que es la mayoría de esos lugares carcelarios.
Ayer volvieron a publicarse en los matutinos solicitadas (avisos) firmadas por centenares de destacados intelectuales y entidades de diverso tipo, como las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
La sesión de la Sala Juzgadora, bajo la presidencia del titular del Supremo Tribunal de la Capital, Julio Maier, ha resuelto iniciar sus sesiones a las 13.00 horas locales (14 horas de Montevideo) y que en tres horas, votará. Los fundamentos los dará a conocer cada uno el viernes, aunque hoy podrán en breves minutos explicar su voto. Será pública y estará presente el jefe de Gobierno ahora suspendido, con sus abogados.
Si Ibarra es destituido recurrirá a la Corte Suprema de Justicia. *
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