Existe incertidumbre ante la creación del Consejo de Derechos Humanos

La creación de un Consejo de Derechos Humanos de la ONU parecía ayer sumergida en la incertidumbre, sin claros indicios por el momento de un consenso aprobatorio antes del plazo fijado para el próximo 13 de marzo.

El presidente de la Asamblea General, el embajador sueco Jan Eliasson, ha insistido que el comienzo de los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra el 13 de marzo es «la fecha crucial» para decidir sobre la creación del Consejo. Pero hasta el momento Estados Unidos mantiene demorado todo movimiento hacia esa aprobación por su renuencia a aceptar el último proyecto para la formación de ese mecanismo de la ONU, presentado la semana pasada por el embajador Eliasson. El embajador estadounidense John Bolton apuntó el lunes que ese proyecto es inaceptable para Washington, porque no incluye sus propuestos criterios para condicionar el ingreso a ese Consejo ni tampoco el método de elección por mayoría de dos tercios.

Una declaración del Ministerio del Exterior de Cuba que circula en esta sede, denunció el rechazo de Estados Unidos a ese proyecto como un golpe de Washington a la ONU y al multilateralismo. La administración del presidente George W. Bush desea un Consejo que puedan manipular mejor, sin la presencia de países como Cuba, que llama las cosas por su nombre y defiende por encima de todo los principios y dignidad de los pueblos, señala la declaración.

Según fuentes diplomáticas en esta sede, el embajador Bolton ha presionado exitosamente a potencias europeas para lograr una demora de varios meses en la aprobación de ese Consejo.

Ese nuevo mecanismo de la ONU deberá sustituir a la Comisión de Derechos Humanos que tiene su sede en Ginebra, desacreditada por sus dobles raseros y las manipulaciones políticas de sus labores por Washington y sus aliados de la Unión Europea (UE).

El embajador Eliasson había declarado la víspera que una clara mayoría de estados, incluidos miembros de la UE, le habían expresado su respaldo al proyecto de resolución para la creación del Consejo.

Pero en un gesto que no tomó por sorpresa a nadie en esta sede mundial, el embajador de Gran Bretaña, Emyr Jones Parry, acaba de declarar que la Asamblea General no debía aprobar la creación del Nuevo Consejo sin el consentimiento de Estados Unidos. «Adoptar ese texto presentado por Eliasson sin el apoyo de Estados Unidos no es bueno para los derechos humanos y particularmente no será bueno para el propio Consejo», acotó Perry. Las declaraciones del embajador británico fueron a continuación de un encuentro de Bolton con la prensa en el que aseguró que existía «una predominante tendencia a transferir las consideraciones sobre el Nuevo Consejo por varios meses más».

Por su parte, Eliasson espera que la Asamblea General llegue esta semana a un consenso aprobatorio sobre este asunto.

«Ya he dicho muchas veces que la reapertura de las negociaciones puede crear graves dificultades y lo mismo puede ocurrir si ahora pretenden cambiar el texto del proyecto de resolución para la creacion del Consejo», indicó Eliasson. *

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