Análisis internacional

Clamor mundial por el retiro de las tropas de Irak

EN LA MEDIDA en que se agrava al extremo la situación interna de Irak y los choques de aparente origen religioso, surgen llamados a unirse en el interior del país para expulsar a todas las tropas de ocupación, particularmente norteamericanas y británicas, y en el mundo se levanta un clamor por el retiro de las tropas extranjeras de Irak.

Esta creciente toma de conciencia se expresa también en los Estados Unidos y determina la caída en picada de los índices de popularidad de Bush, que se desplomaron al 36%.

 

El atentado a la  Mezquita Dorada

El deterioro sensible de la situación se originó a partir del atentado del 22 de febrero contra la Mezquita Dorada, centro del culto chiíta en Samarra, al norte de Bagdad, con más de mil años de antigüedad y verdadera joya arquitectónica.

Partía el alma verla reducida a escombros, en una magnitud que quizá la tornen irrecuperable.

Lo que seguramente no se podrá recuperar son las vidas perdidas en ese atentado y en la espiral de sangre que envolvió Irak en los días siguientes, de venganzas y represalias sucesivas, con decenas de muertes diarias, al extremo de que se han contabilizado 379 muertes en la última semana.

Los muertos en su mayoría son iraquíes, de las fuerzas de seguridad y simples ciudadanos, más algunos soldados británicos y norteamericanos. El número de estos últimos, desde que Bush declaró el fin de la guerra, asciende a 2291, con las repercusiones que ello engendra en los propios EEUU.

El gobierno iraquí carece del mínimo control sobre la situación.

De hecho, no existe. Desde hace tres meses se habla de constituir el nuevo gobierno, sin resultado. Se sigue la parodia de juicio contra Saddam Hussein.

El único gobierno real en Irak es la embajada norteamericana y los mandos de sus tropas de ocupación. Estas son las que impusieron las torturas aberrantes en las cárceles de Abu Ghraib, que el gobierno de EEUU intentó ocultar durante años, y que saltaron a la luz pública por revelaciones de la prensa.

En fecha reciente nuevas torturas, aún más espantosas, fueron puestas de relieve por la emisora de TV australiana SBS. El martes The New York Times publicó declaraciones del soldado Anthony Lagouranis, interrogador del ejército USA entre enero 2004 y enero 2005 en Irak, quien admitió haber usado perros contra los prisioneros, siguiendo órdenes de sus superiores. «La culpa se remonta muy alto en la cadena de mandos del ejército», dijo el soldado, agregando que abandonó esos métodos porque «no podía soportar ser tan brutal».

 

Unidad para expulsar a las tropas de ocupación

Han aumentado en Irak las confrontaciones con las tropas de ocupación, que son diarias y en varias regiones a la vez (principalmente contra los británicos en el sur y con los yankis en el resto del país).

Vimos por TV a ciudadanos bagdadíes manifestando que la dramática situación del país requiere para comenzar a recomponerse el retiro de las tropas extranjeras. Dirigentes de fuerte influencia refuerzan estos conceptos.

Recientemente regresó al país, luego de una gira por Oriente Medio culminada en Irán (país de clara mayoría chiíta), el líder radical chiíta Moqtad al Sadr.

En la sureña ciudad de Bassora llamó a sunnitas y chiítas a unirse para expulsar a las tropas yankis y británicas.

Fue precisamente en Bassora donde las tropas británicas golpearon salvajemente a un grupo de jóvenes iraquíes que precisamente habían participado en una manifestación por el retiro de las tropas de ocupación.

El mundo vio por TV esas imágenes de bestialidad, registradas por un sargento británico que incitaba a los torturadores a seguir golpeando, actitud que fue apoyada por el ministro británico de la Defensa, John Reid.

El líder mencionado instó a su «ejército del Mehdi» a proteger las mezquitas sunnitas en regiones de mayoría chiíta, para acercar a ambas colectividades.

Por su parte, el gran ayatolá Ali Sistani, la más alta dignidad religiosa chiíta, llamó a la unidad de los iraquíes.

El ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Motaki, reclamó el retiro de las tropas británicas del sur de Irak, por constituir una amenaza para su país.

 

En el ejército de EEUU

En el ejército de EEUU (según una encuesta efectuada a un millar de ellos en Irak) hay una abrumadora mayoría (72%, casi 3 a 1) a favor de retirarse. Entre ellos, el 29% cree que ello debe hacerse de inmediato, el 22% dentro de 6 meses y 21% en un plazo de 6 meses a un año. Apenas un 23% estima que EEUU debe quedarse «todo el tiempo que sea necesario», como sostiene Bush.

Otra encuesta de la BBC en países de todos los continentes revela una mayoría categórica a favor del retiro de las tropas de Irak.

Una mayoría aún mayor estima que la invasión incrementó la amenaza terrorista en el mundo. *

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