Buscan financiar el desarrollo y luchar contra las pandemias

Brasil y Francia: nueva guerra contra la pobreza

«Los que tienen hambre no pueden esperar y necesitan respuestas urgentes», recordó el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en un mensaje leído por su ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, en la apertura de esta conferencia internacional de dos días sobre fuentes de financiación al desarrollo.

Representantes de casi un centenar de países, 60 organizaciones no gubernamentales y numerosos responsables de empresas participaron en este foro, que se enmarca dentro del programa de acción internacional contra el hambre y la pobreza, iniciativa lanzada por el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva en 2002, al que se asociaron de forma inmediata países como Francia o Chile.

La comunidad internacional debe «abrir una nueva etapa» y poner en práctica «proyectos concretos» para luchar contra las desigualdades de forma que el movimiento de solidaridad sea «irreversible», matizó Chirac.

«Hace falta una nueva visión de la cooperación internacional, una nueva concepción de las relaciones Norte-Sur», añadió el mandatario francés.

Los responsables franceses y brasileños desean convencer a otros países de adoptar una tasa que grave los billetes de avión para crear con ese dinero un fondo internacional de compra de medicamentos.

Hasta el momento, Francia, Chile, Noruega y Gran Bretaña adoptaron un mecanismo semejante y otros países como Brasil, Nicaragua o la República Democrática del Congo pretenden sumarse en breve a la iniciativa.

«Vivimos en una época en la que por primera vez en la historia, tenemos las condiciones materiales para erradicar el hambre y la pobreza del planeta», aseguró Amorim, subrayando que faltan medios más eficaces para garantizar que los beneficios de la globalización llegarán hasta «quienes más los necesitan».

Sólo en Francia, este ‘impuesto’ sobre los billetes de avión que comenzará a aplicarse en julio, permitirá conseguir 200 millones de euros al año.

Los organizadores de este foro desean que estas fuentes de financiación «perennes y previsibles» puedan garantizar una demanda solvente y estable de medicamentos a los grupos que los fabrican. Esto permitirá aumentar los volúmenes de producción sin mermar la calidad y disminuirá los costes.

Concretamente, de esta reunión saldrá un grupo experimental formado por varios países y presidido por Brasil y Noruega, que analizará las formas diferentes de financiar el desarrollo y los mejores destinos que se puede dar al dinero recaudado.

«Brasil, Francia y otros países pretenden usar fondos innovadores para crear un mecanismo internacional de compra de medicamentos. Insto a otros países a unirse a este fondo, cuyas modalidades deberán establecerse lo antes posible, si es posible antes de finales de mayo», pidió el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la apertura de esta reunión, explicando que en esta fecha la Asamblea General de la ONU celebrará un encuentro sobre el Sida.

El responsable recordó que de los 6,5 millones de personas enfermas de Sida que necesitan medicamentos, sólo un millón tiene acceso a los anti-retrovirales adecuados.

«Hasta ahora, los debates sobre las formas innovadoras de financiar el desarrollo eran tentativas. Aquí en París, damos un paso más: nos hemos reunido para poner en práctica propuestas concretas», afirmó Annan.

En su mensaje, Lula consideró que la lucha contra la pobreza en países en vías de desarrollo «pasa por la batalla contra enfermedades como el Sida, la malaria o la tuberculosis».

Según el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, las tres pandemias matan al año unos 6 millones de personas.

Para la ONU, es necesario elevar la ayuda pública al desarrollo a cerca de 200.000 millones de dólares por año, de aquí a 2015, frente a los 65.000 millones actuales.

Además de los billetes de avión, los representantes de este centenar de países discutieron otras formas creativas de acercarse a esta cantidad: desde cooperación entre sector público y privado hasta loterías internacionales, pasando por impuestos al comercio de armas o a las transacciones financieras internacionales.

«Un comercio mundial más libre y equitativo, con una participación creciente de los países en vías de desarrollo, será también un instrumento eficaz para superar la pobreza», apuntó Amorim. *

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