Con la participación de Bush, Rumsfeld y Condoleezza Rice

La campaña terrorista del imperio contra Irán

UNA INFORMACIÓN procedente de Washington y publicada en el Sunday Telegraph de Londres el 12 de febrero indica que los estrategas del secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, «están estudiando la opción militar contra Irán en caso de que la diplomacia no logre frenar la voluntad de ese país de dotarse de un armamento nuclear».

 

La amenaza militar

Según esa información, «el comando central estadounidense y los planificadores del comando estratégico han identificado blancos y trabajan las cuestiones logísticas con vistas a una operación militar». Un alto responsable del Pentágono señala que «esto es más que una simple y eventual evaluación militar; la cuestión ha adquirido cada vez mayor prioridad en los últimos meses».

El problema surge por la decisión del gobierno de Irán de desarrollar su industria nuclear con fines pacíficos, lo que implica el enriquecimiento del uranio. El gobierno de Bush (potencia nuclear si la hay) puso el grito en el cielo ante el anuncio y llamó a una santa cruzada contra Irán. El presidente Mahmud Ahmadinejad replicó que el país no abandonaría sus planes, insistiendo en su carácter pacífico, y sus emisarios recorrieron varios países explicando sus objetivos y obteniendo adhesiones para su causa. Por presión de EEUU, el tema se llevó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), con sede en Viena y presidida por el egipcio Mohamed Al Baradei, que resolverá en sesión a realizarse el 6 de marzo si le solicita al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga. Cuba, Venezuela y Siria votaron en contra en la AIEA la moción de elevar el tema al Consejo de Seguridad. Bush las calificó de «ovejas negras».

Cabe recordar que la AIEA investigó a fondo y dijo que no había armas de destrucción masiva en Irak, a pesar de lo cual EEUU descerrajó la invasión en marzo de 2003 en compañía de Gran Bretaña y España, ocupó militarmente el país y se apoderó de su petróleo. Rusia y China, miembros del Consejo de Seguridad, se oponen a sancionar a Irán. Rusia propuso como solución que el enriquecimiento de uranio se efectúe en territorio ruso. El 26 de febrero se anunció en Teherán la creación de una sociedad conjunta de enriquecimiento de uranio iraní en Rusia. El tema se define estos días en Moscú. Pero esto no redujo la agresividad del imperio. Al contrario.

 

La gira de Condoleezza Rice y su fracaso

El 20 de febrero Condoleezza Rice emprendió una gira que abarcaba Egipto, Arabia Saudita y en los Emiratos Arabes Unidos (EAU) a las restantes monarquías petroleras integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), o sea Kuwait, Bahrein, Qatar y Omán. El objetivo manifiesto era «estrechar el cerco sobre Irán» , pero ya no solo enfrentando su programa de energía nuclear, sino además financiando con 75 millones de dólares a los sectores de oposición interna (al estilo de la «contra» nicaragüense y de grupos opositores venezolanos) y acusando al régimen de Teherán de ser «el banco central del terrorismo en el mundo». En el mismo momento, el embajador norteamericano en Bagdad, Zalmay Jalilzad, acusaba a Irán de suministrar armas y entrenar milicianos y «grupos extremistas» en Irak. La secretaria de Estado también la emprendió contra Hamas, al tiempo que la maquinaria mediática de EEUU proclamaba que la victoria de Hamas en las elecciones palestinas, por lo cual le correspondió designar al nuevo primer ministro (Ismail Haniyeh), era «una victoria de Irán».

La gira de Condoleezza Rice se selló con un fracaso. No logró sus objetivos en ningún país. Y en Abu Dhabi, capital de los EAU, la declaración conjunta suscrita con las seis monarquías del CCG destaca la necesidad de mantener toda la región libre de armas de destrucción masiva. No se menciona a Irán, y de hecho esa fórmula es utilizada habitualmente en los países árabes para aludir a Israel, que posee el arma nuclear, aunque no lo reconoce públicamente. Tanto es así, que el eminente físico nuclear israelí Mordejai Vanunu estuvo preso durante muchos años por denunciarlo.

En paralelo con EEUU, Israel desarrolla una intensa campaña contra Irán. El ministro de Defensa israelí Shaul Mofaz le dijo al enviado estadounidense David Welch que Hamas está en el interior de un «eje del mal» que incluye a Irán, Siria y a los guerrilleros de Hezbollah, y que «Israel no permitirá que Irán eche raíces aquí y controle la Autoridad Palestina a través de Hamas».

 

Bush toma la posta

Cuando Condoleezza Rice culminaba su gira, y visto su fracaso, tomó la posta el presidente Bush. En un discurso pronunciado en Washington el 24 de febrero no se anduvo con sutilezas. Incluyó a Irán en el «eje del mal» y declaró que de manera alguna EEUU iba a permitir que se dotara de armas nucleares. También acusó a Irán como «principal promotor del terrorismo en el mundo» y condenó a Siria, Cuba y Venezuela porque en la última reunión de la AIEA no se plegaron al operativo contra Irán. Reiteró, en lenguaje crudamente intervencionista, que su país iba a financiar a la oposición iraní, en primera instancia con un programa de 75 millones de dólares destinado a los disidentes y a audiciones de radio y TV hacia Irán, así como al intercambio de estudiantes, «para que les mostremos a los iraníes lo que es la vida en una sociedad libre».

 

La ristra de intervenciones

La historia de las intervenciones del imperio contra Irán es profusa. El gobierno del primer ministro Mohammed Mossadegh, que nacionalizó el petróleo y expropió a la Anglo Iranian Oil Co., fue derribado en 1953 por un sangriento golpe de estado orquestado por la CIA que entronizó y colocó a su servicio al sha Reza Pahlevi y transformó a Irán en una pieza fundamental de la guerra fría contra la Unión Soviética a lo extenso de su frontera común. Esta situación se extendió hasta la llamada revolución islámica de febrero de 1979, en que un vasto movimiento de fuerzas nacionalistas y comunistas y un alud incontenible de pueblo que seguía la orientación del ayatolá Jomeini obligó mediante manifestaciones multitudinarias al sha a huir. En noviembre de ese año un grupo estudiantil ocupó la embajada yanki en Teherán, tomó de rehenes a sus funcionarios y demostró con la documentación incautada la intervención descarada de la CIA y de la propia embajada en la vida interna del país. Un operativo de la fuerza aérea norteamericana para rescatar a los rehenes se enterró en las arenas del desierto (abril de 1980). EEUU rompió relaciones con Irán desde ese año.

En setiembre estalló la guerra Irán-Irak que duró ocho años y desangró a ambos países, y en la cual EEUU apoyó con todas las armas al Irak de Saddam Hussein. Paradojas del destino. En 2003 invadió a Irak, donde se ha metido en un pantano, ha sufrido 2291 bajas desde que anunció el fin de la guerra, mientras el pueblo iraquí en su conjunto, más allá de las dramáticas confrontaciones entre chiítas y sunnitas, está clamando por el retiro de todas las tropas de ocupación.

 

Ahora Irán está nuevamente en la mira.

Y lo que EEUU colocó sobre el tapete  volvemos al comienzo- es la amenaza directa de intervención militar. *

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