El primer ministro israelí Olmert abortó un encuentro con el presidente palestino

"Israel debe continuar dialogando con Abu Mazen", dijo el laborista Shimon Peres

Según la prensa israelí, el premier interino, Ehud Olmert, y el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, advirtieron al enviado de Estados Unidos para Medio Oriente, David Welch, que Abu Mazen «no puede hacer de hoja de parra para una autoridad terrorista». El diario israelí Haaretz informó que Olmert y Mofaz mostraron preocupación por la mayoría de la cual dispone Hamas en el Parlamento y especularon con que al presidente palestino «no le queda mucho margen de maniobra».

Sin embargo, opiniones contrarias fueron expresadas por el número dos de Kadima, el ex laborista Shimon Peres, durante una conferencia de prensa celebrada en Estados Unidos. «Israel debe continuar dialogando con Abu Mazen, porque es el responsable de los contactos con Israel y de las relaciones exteriores de la ANP», sostuvo el veterano político integrante de la Internacional Socialista.

Peres intentó hace dos semanas organizar un encuentro con el mandatario palestino, pero Olmert abortó esa iniciativa, dijo la prensa israelí.

Asimismo, el líder del laborismo, Amir Peretz, parece interesado en reunirse con Abbas, luego de los encuentros que mantuvo con el rey Mohammed VI de Marruecos y el presidente egipcio, Hosni Mubarak.

Según la ministra de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Livni, el control del Parlamento y del gobierno palestino por Hamas hacía que de facto Abbas quedara «fuera de juego».

«Debilitar a Abbas sería un gran error. Significaría correr el riesgo de privarse de una carta maestra, porque el presidente de la Autoridad Palestina tiene poderes mayores», opinó sin embargo el diputado laborista Yitzhak Herzog.

«Abbas está en condiciones de concluir un acuerdo de paz con Israel y de someterlo luego a referéndum, y Hamas no podría oponerse, agregó, por su lado, Yossi Beilin, jefe del partido de izquierda laico Meretz.

Pero los cierto es que la derecha, izquierda y el centro, ocupado por el favorito Kadima creado por Ariel Sharon antes de sufrir una hemorragia cerebral a inicios de enero, rehicieron sus campañas tras la victoria electoral del movimiento islámico Hamas el pasado 25 de enero.

«Se esperaba que los islamitas se hicieran con una parte considerable del Parlamento palestino, pero el hecho de que vayan a formar gobierno ha dado un vuelco a toda la estrategia electoral en Israel», afirmó el periodista y analista israelí Eli Lev en la prensa local.

«Los pacifistas se han quedado sin un socio legítimo para ofrecer al votante una paz negociada y la derecha está aprovechando esa circunstancia para justificar sus posturas radicales», dijo el reconocido analista.

«Es un escenario político, añadió, en el que todos los partidos israelíes están de acuerdo en que con Hamas no se puede negociar y por tanto se han visto despojados de un elemento central que les diferenciaba en sus campañas», explicó Lev.

La victoria de Hamas, que tiene una absoluta mayoría con 74 de los 132 escaños del Parlamento palestino, ha afectado principalmente a los tres partidos principales y de mayor caudal electoral en Israel -Kadima, Laborismo y Likud- que aspiran a la jefatura del gobierno en los comicios del 28 de marzo.

El que mayor tajada ha sacado de la victoria de los islámicos ha sido el derechista Likud, de cuyas filas salió Kadima, y que ahora se ve respaldado en sus tesis de que solo una actitud belicosa hacia los palestinos puede contrarrestar el avance del islamismo radical. También toda la ultraderecha israelí ha aumentado algunos puntos, según los últimos sondeos.

«El gobierno de Ehud Olmert está confundido y va en zig-zag, y no tiene ninguna experiencia con los palestinos», afirmó el líder del Likud, Bejamin Netanyahu, en alusión a su rival de Kadima, Ehud Olmert, primer ministro en funciones desde la enfermedad de Sharon.
Netanyahu, primer ministro de Israel entre 1996 y 1999, aboga por cortar todos los lazos políticos y económicos con los palestinos hasta que se aparten del camino del terrorismo, y ni siquiera habla de negociar en el futuro.

Una tesis que siempre ha defendido el Likud pero que ahora, con Hamas en el gobierno palestino, obtiene el apoyo de una parte de la ciudadanía, que aún recuerda los atentados suicidas cometidos por ese grupo desde que se inició el proceso de Oslo en 1993.

Frente a la intransigencia del Likud y de sus socios de extrema derecha, Kadima y el Laborismo abogan por ir adelante en el proceso de paz, los primeros de forma unilateral si es necesario, y los segundos a través de un diálogo con el presidente palestino Mahmud Abbas.

«No creo que sea posible llegar un acuerdo con Hamas en el gobierno, pero siempre haremos todo lo posible por encontrar una salida», sostuvo Olmert en una entrevista con la televisión israelí.

En cualquier caso, el primer ministro en funciones ha prometido a los israelíes que no hablará con un Hamas «terrorista», y que en tanto no se aparte de la violencia Israel seguirá dando pasos unilaterales como la retirada de Gaza en agosto de 2005.

«Nos dirigimos hacia la fijación de las fronteras definitivas de Israel para garantizar la mayoría judía en el Estado judío», es la postura oficial de Kadima, donde no se descarta una nueva evacuación unilateral de territorios palestinos en Cisjordania.

Olmert fue el paladín de Sharon en la retirada de Gaza, y por ello se presenta ante el electorado como el continuador de su política de hechos consumados.

A diferencia de él, los laboristas no olvidan que en la ANP hay un presidente electo democráticamente, Abbas, y que la ley palestina le otorga a él precisamente los poderes para negociar la paz.

«Encontraremos el campo de la paz entre los palestinos y con ellos hablaremos», ha repetido instintivamente el líder laborista, Amir Peretz, quien como Netanyahu no parece tener posibilidades reales de salir elegido primer ministro.

Los sondeos de los últimos meses indican que Olmert volverá a ser jefe de gobierno con una mayoría simple de alrededor de los 120 diputados del Parlamento israelí.

De confirmarse ese resultado, sólo necesitaría una coalición con el Laborismo o con el Likud para gobernar con mayoría.

Los analistas sostienen que ideológicamente el aliado natural de Kadima es el Laborismo, aunque no hay que olvidar que sus miembros provienen de las filas del Likud y por ello no ven obstáculo político alguno para aliarse de nuevo con sus ex correligionarios.

«Hay que recordar que la crisis en el Likud que llevó a su división en noviembre pasado no es ideológica. El mismo Olmert o su ministra de Exteriores, Tzipi Livni, ven los asentamientos como parte de la bíblica Tierra de Israel», sostuvo Lev.

«Estos últimos son más pragmáticos y llegaron a la conclusión de que es imposible anexionarse a dos millones de palestinos y por lo tanto hay que desembarazarse de ellos cuanto antes. También Netanyahu lo sabe y siendo primer ministro fue quien cedió Hebron a la Autoridad Palestina», dijo el especialista israelí. *

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