Día clave para el futuro de Aníbal Ibarra
En rigor, ya no son 15 sino 14 los miembros que lo juzgan al alcalde por supuesto mal desempeño ante la tragedia de la disco Cromagnon que se incendió el 30 de diciembre de 2004, aparentemente por una bengala arrojada por los fanáticos del conjunto de rock «Callejeros», y dejó un saldo de 194 muertos.
Hay uno menos porque dimitió con estridencia a ser integrante de la Sala Juzgadora (SJ), el diputado del partido Autodeterminación y Libertad, Gerardo Romagnoli y, claro, como se lo ubicaba como un seguro voto de condena a Ibarra, la derecha lo acusa de haber sido sobornado. Autodeterminación y Libertad, que lidera el ex trosquista Luis Zamora es crítico del sistema político y de las prácticas de la izquierda y supone que el juicio es un escándalo (opinión compartida por varios sectores), pero desde el ángulo de posiciones nihilistas.
Hay un proceso judicial paralelo que tiene encartados al dueño del local (detenido preventivamente), a los musicantes, policías, bomberos y funcionarios de la comuna de nivel intermedio entre otros. Pero bajo el impulso de los conservadores porteños enrolados detrás del empresario Mauricio Macri con presencia activa de sectores de izquierda lograron, de lo que no existe antecedente mundial, llevar al Jefe de Gobierno a juicio político
Hoy Ibarra hablará luego de que los jueces escuchen alegatos de fiscales y abogados defensores. Será un momento de alta tensión porque a diferencia de un juzgado normal, en el que se despliega en la Legislatura es permitida la asistencia de las barras, particularmente de los familiares de las víctimas. Un sector muy duro, impuso de hecho la votación que abrió el juicio político y algunos de esa ala, amenazaron con represalias a legisladores y a los hijos del alcalde.
Habrán pasado casi cuatro meses desde que el 14 de noviembre, treinta de los cuarenta y cinco diputados que integran la Sala Acusadora de la Legislatura porteña decidieron que había motivos suficientes para suspenderlo en el cargo e iniciarle un juicio político.
Lo que define es la política, no las pruebas
En 10 días, pero puede extenderse hasta el 14 de marzo, que es el día limite para fallar, los miembros del jurado deberán decidir. Teóricamente, evaluarán en este lapso las pruebas presentadas, pero no hay nadie que suponga que será así, ya que lo que pesará son decisiones políticas, tanto personales como la de los partidos con representación en la SJ. Siendo 14 y no 15, los integrantes actuales de este organismo, la duda es si llegarán a los 10 necesarios para castigar al intendente de tendencia de centro-izquierda. Al menos dos lo sostendrán, pero la duda está si el kirchnerismo defenderá o no a Ibarra. Néstor Kirchner dio señales positivas, al abrazarlo días atrás en un acto oficial al que fue invitado Ibarra. » Aníbal, amigo», dijo para que lo oyeran, pero no se sabe si les pedirá a los 3 kirchneristas que pueden votar que lo hagan contra un juicio que personalidades como el ex presidente Raúl Alfonsín o el partido Justicialista porteño o las Abuelas de Plaza de Mayo, entre muchos, consideran como «escandaloso». Es una prueba de fuego para la líder del ARI, Elisa Carrió que en su momento apoyó la reelección de Ibarra contra Macri, en 2003. La hermana del alcalde, la senadora Vilma Ibarra, que en su momento simpatizó con Carrió, dijo que la dirigente, que es una constitucionalista, no puede desconocer las anormalidades del juicio político. Carrió, calla.
Pero a pesar de que el Frente para la Victoria integró la alianza que llevó a Ibarra a la reelección, dos de esos tres legisladores –Helio Rebot y Elvio Vitali– dejaron en claro desde un principio que no iban a aceptar disciplina partidaria. Y así fue como Rebot se convirtió en uno de los jueces más duros del juicio, aunque esa dureza lleve como trasfondo una pelea entre Alberto Fernández, el jefe del Gabinete nacional y su jefe político, el diputado Jorge Argüello, por el control de la Ciudad. Argüello, hoy titular de la comisión de relaciones exteriores de la cámara baja, ganó la banca de la mano de Macri y luego, como es habitual en la política de este país, se pasó al kirchnerismo.
Ibarra ha llevado su caso a las calles y no está descartado que recurra a la Corte Suprema por los vicios que afirma tuvo este proceso. No hay oportunidad que desperdicie para denunciar que en rigor el juicio político es un ataque a la voluntad popular que lo votó y que son maniobras de la derecha. Según las encuestas, una fuerte mayoría de los porteños, crean que el juicio es una maniobra y que de allí no saldrá la verdad sobre lo ocurrido en la disco ni sus responsables.
El jueves Ibarra intentará dar una nueva pulseada con la marcha convocada por un amplio espectro político y social a Plaza de Mayo.
Mañana, harán su movilización los familiares (hay un sector de ellos que están con Ibarra), con una especial participación de partidos de prosapia leninista. ¿Final abierto? Veremos. *
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