Parlamentarios brasileños tendrán que probar denuncias de contrabando de armas
Parlamentarios brasileños fueron instados ayer a presentar pruebas sobre sus denuncias de contrabando de armas con presunta participación de militares de Argentina, Paraguay, Uruguay y Surinam, en una reunión en la que decidió crear una omisión para investigar el asunto.
La reunión fue solicitada por la ministra argentina de Defensa, Nilda Garré, ante el impacto que tuvieron esas denuncias en su país, refirieron participantes.
En el encuentro, realizado en el Ministerio de Defensa en Brasilia, participaron el titular de esa cartera, José Alencar, representantes de las tres armas y de los ministerios de Justicia y de Relaciones Exteriores de Brasil, así como diplomáticos de Argentina, Paraguay y Uruguay. Alencar informó que se decidió crear una comisión «coordinada por Itamaraty (cancillería), en la cual participarán representantes de todos los países concernidos, para con un esfuerzo conjunto tratar de inhibir ese crimen de tráfico por las fronteras de armas y municiones, en un contrabando que está acarreando problemas muy serios a Brasil». Negó que hubiese un malestar de parte de los demás países, por las denuncias formuladas el mes pasado por miembros de la comisión parlamentaria (CPI) que investiga el tráfico de armas en Brasil.
El diputado Pompeo de Mattos refirió sin embargo que la reunión «empezó un poco tensa» a causa de «un malentendido, especialmente porque las embajadas de Paraguay, de Uruguay y especialmente de Argentina, querían saber los nombres de generales citados, cuando en verdad no se dieron nombres».
«Hay hechos concretos; sabemos que hay armas del ejército paraguayo, del ejército argentino, armas vinculadas al poder público de Uruguay; se decomisaron centenares de granadas de Argentina en Rio de Janeiro», añadió.
El presidente de la CPI, el diputado Moroni Torgan, dijo que comunicaría nombres de presuntos implicados en la primera reunión de la comisión, dentro de 15 días en Brasilia, pero que dudaba que se tratase de identidades verdaderas. «Ningún oficial le diría su nombre a un traficante de armas», afirmó Torgan.
Torgan había dicho a fines del mes pasado que hay «oficiales de alto rango» de esos países en el tráfico de armas, y que en el caso de Argentina, los contrabandistas adquieren sus productos directamente «de la mano de los militares». Añadió en esa ocasión que en general se ignora el nombre de los oficiales implicados, pero que «se conoce su grado y el lugar donde cumplen funciones». *
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