ANALISIS INTERNACIONAL

La escalada de EEUU contra Venezuela

EN ACTITUD SOBERANA el gobierno de Venezuela expulsó al agregado naval de la embajada de EEUU, John Correa, sorprendido in fraganti en actividades de espionaje. Mentando la soga en casa del ahorcado, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, tuvo la desfachatez de comparar a Chávez con Hitler. El congresista Connie Mack, republicano por Florida, reaccionó a la firma de un acuerdo entre Telesur y la cadena katarí Al Jazeera proponiendo medidas propagandísticas e incluso militares contra la emisora con sede en Caracas. Pero sobre el tratamiento a los medios de difusión díscolos hay un plan completo del Pentágono, expuesto en un documento secreto de Rumsfeld en 2003.

 

Espionaje y símil hitleriano

Al parecer, el capitán de fragata de la marina de guerra supo que había sido descubierto, porque se tomó las de «Villadiego» y regresó a EEUU antes de la notificación. En represalia el gobierno de Bush expulsó a la jefa de gabinete de la embajada venezolana en Washington, sin que mediara ningún cargo contra ella.

Directamente afectado, el secretario de la Defensa salió a comparar al presidente Chávez con Hitler. Adviértase lo enrevesado de su argumentación: dijo que los votos no le otorgaban credenciales a Chávez, porque también Hitler fue electo por mayoría de votos. Los comentarios que corrieron por el mundo de inmediato subrayaron que no hay nada más parecido a Hitler que Bush, porque invade países, masacra pueblos, instala cárceles y antros de tortura en varios continentes.

Con este agregado: si alguien no puede hablar de votos, es Bush, que debió su primera elección a un fraude escandaloso en Florida, precisamente, y tuvo menos votos que Al Gore.

El nombre del contrincante demócrata en aquella ocasión viene a cuento porque acaba de pronunciar una notable conferencia en el Constitution Hall de Washington, sugestivamente en el día en que el país rendía homenaje a Martín Luther King, en cuyo transcurso señaló crudamente que el gobierno de Bush viola la Constitución, se arroga plenos poderes para detener y torturar, y desde hace cuatro años viene practicando en forma masiva el espionaje a los ciudadanos a espaldas del poder judicial. «Si el presidente goza del poder orgánico de espiar, de encarcelar a los ciudadanos por iniciativa propia, de secuestrar y de torturar, ¿qué es entonces lo que no pude hacer?», se preguntaba el ex vicepresidente de Clinton. Esto se agrava desde que en su discurso sobre el estado de la Unión del 31 de enero Bush anunció que todas esas prácticas habrán de persistir indefinidamente, lo mismo que la presencia de las tropas en Irak.

 

La embestida de Connie Mack

El miércoles pasado el representante republicano Connie Mack, de Florida, integrante del Comité de Relaciones Exteriores, embistió contra un acuerdo de intercambio suscrito el día anterior entre la televisora sudamericana Telesur (en que participan Venezuela, Argentina, Cuba y Uruguay) y la cadena árabe Al Jazeera, con sede en Doha, capital de Qatar, diciendo que constituían «una red para los terroristas» y llamando al Congreso a tomar medidas contra Venezuela con la transmisión de programas de radio y TV realizados en EEUU (como ya se hace contra Cuba mediante Radio y TV Martí) y otras formas. El Ministerio de Información y los periodistas de Telesur respondieron que estas declaraciones entrañan una velada amenaza de ataque aéreo contra la sede de Telesur en Caracas, y recordaron al respecto que lo mismo ya había propuesto Bush en abril pasado contra la sede de Al Jazeera. En la prensa de aquellos días se informó que Tony Blair lo disuadió de este intento alocado. «Esto no impidió  dice la declaración– que las sedes de Al Jazeera en Bagdad y Kabul hayan sido blanco de misiles teledirigidos y ‘bombas inteligentes’, y sus reporteros muertos, heridos, torturados o encarcelados por militares estadounidenses». A lo cual podemos agregar el ataque a cañonazos desde un tanque yanki a los periodistas alojados en el hotel Palestina de Bagdad, el atentado a balazos contra Giuliana Sgrena, etc.

 

El Pentágono contra la prensa

Todo esto no ocurre por azar, sino que responde a un plan perfectamente sincronizado por el Pentágono, de que da cuenta un documento de ese origen desclasificado por la National Security Archive. La «hoja de ruta sobre operaciones de información», firmada por Rumsfeld en 2003, dice que no hay límite en la guerra de la información y en las llamadas «operaciones psicológicas» (Psyops). Esa redifinición del enfoque de EEUU sobre el contexto mediático mundial prevé desde la manipulación del pensamiento del enemigo hasta el ataque a sus redes de comunicación, asignando prioridad a combatir Internet. Quizá las prevenciones de los periodistas de Telesur no estén desencaminadas. *

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