ONU presionará a Irán para que cumpla el Tratado de No Proliferación Nuclear
Los 35 miembros del consejo de gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), dependiente de la ONU, votó ayer sábado en Viena transmitir al Consejo de Seguridad dentro de un mes el caso iraní si este país efectivamente esconde un programa de armas nucleares.
Cuba, Siria y Venezuela votaron en contra, mientras que Argelia, Bielorrusia, Indonesia, Libia y Sudáfrica se abstuvieron.
A diferencia de la AIEA, los 15 miembros del Consejo de Seguridad pueden dictar sanciones a países que amenacen la paz y seguridad internacionales.
A instancias de Rusia, la resolución de la AIEA aplaza el debate en la ONU hasta la próxima reunión de la agencia, el 6 de marzo.
«Los rusos quieren darse otro mes para intentar convencer a los iraníes», dijo un diplomático occidental que pidió mantenerse en el anonimato. «Podríamos debatir el asunto, pero no se tomarán decisiones hasta entonces», el 6 de marzo.
Rusia y China, que tienen estrechos vínculos económicos y energéticos con Irán, descartaron sanciones importantes a corto plazo.
«El objetivo de transferir el asunto es reforzar a la AIEA», indicó un diplomático occidental. «La acción será paulatina».
«Si los iraníes aceptan suspender el enriquecimiento de uranio, los pasos que podría tomar el Consejo de Seguridad podrían revertirse», añadió.
Otros diplomáticos de la ONU no quisieron dar detalles de las posibles medidas que el Consejo de Seguridad podría tomar.
Los observadores no esperan que se decidan sanciones económicas paralizantes y prevén más bien una presión gradual, que empiece con una condena, seguida por una serie de sanciones diplomáticas como la reducción del número de representantes iraníes en el extranjero o la prohibición de algunas transferencias de tecnología.
La resolución de la AIEA pide a Irán que vuelva a suspender completamente sus actividades de enriquecimiento de uranio y de investigación y desarrollo al respecto.
El uranio enriquecido puede utilizarse para generar electricidad, pero también para fabricar armas nucleares.
«Los rusos y los chinos creen que a los iraníes no se les debe permitir tener la bomba», estimó el diplomático occidental.
Lin Junhua, número tres de la delegación china ante la ONU, explicó que su país no suele favorecer las sanciones, pero insinuó que si hay «pruebas claras» de que Irán quiere fabricar armas nucleares, la situación podría cambiar.
«Nuestra esperanza es que todas las partes hagan todos los esfuerzos posibles para encontrar una solución diplomática», aseguró.
Por su parte, el embajador de Rusia en la ONU, Andrei Denisov, estimó que las sanciones podrían volverse contra la comunidad internacional, ya que Irán podría interrumpir sus exportaciones de petróleo y gas.
Rusia propuso a Irán transferir a territorio ruso sus actividades de enriquecimiento de uranio para garantizar que el programa nuclear iraní no se utilice para fines militares.
Pero Irán cuestionó la propuesta de Moscú y anunció que reanudará sus actividades de enriquecimiento de uranio.
Esta última crisis iraní comenzó cuando el país anunció en agosto la reanudación de sus actividades de conversión de uranio y las investigaciones para el enriquecimiento de esta materia en enero.
Irán insiste en su derecho a utilizar tecnología nuclear para fines pacíficos en virtud del TNPN. *
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